La firma global de servicios profesionales Alvarez & Marsal («A&M») actualiza las previsiones para 2022 y 2023 del «A&M Activist Alert». Esta actualización predice que 155 empresas estarán en riesgo de sufrir ataques de activistas en los próximos 18 meses, un aumento de siete en comparación con la realizada en noviembre de 2021.
El informe anterior de A&M predijo una «Edad de Oro» del activismo. En 2022 ya se ha producido un aluvión de campañas activistas en Europa, con un aumento del 30% en enero y febrero en comparación con el mismo periodo de 2021. La guerra en Ucrania ha frenado el activismo durantemarzo y abril.
Sin embargo, la agitación del mercadohace predecir un aumento en el número de empresas que son objetivos del activismo en los próximos 18 meses.
El Reino Unido sigue siendo el mercado más atractivo para los activistas en Europa, con 59 empresas que se enfrentarán a una campaña pública de inversores activistas entre en los próximos 6 meses y 18 meses. Esto supone un aumento de cuatro en comparación con noviembre de 2021.
El informe AAA predice que el Reino Unido seguirá siendo el mercado preferido de los activistas en Europa, con 21 empresas identificadas en riesgo inminente de activismo público. El Reino Unido ya ha visto un aumento significativo de las campañas este año; en enero y febrero, el número de empresas atacadas aumentó un 50% en comparación con el año anterior. Las presiones inflacionistas y la interrupción de la cadena de suministro, combinadas con el Brexit, seguirán pesando sobre las empresas británicas e impulsarán la atención de los activistas.
Alemania, Francia y Suiza también registran un ligero aumento en el número de objetivos previstos para los próximos 18 meses. Los cambios en el Derecho de sociedades en Suiza lo convertirán en un entorno más favorable para los accionistas en 2023, lo que hará que el número de campañas activistas previstas aumente de nueve a once.
En el caso de España, que continúa siendo el país analizado que presenta un menor número de empresas objetivo, añade una nueva compañía al listado, pasando de las tres identificadas en noviembre de 2021, a cuatro empresas en riesgo de ataques activistas.
Según Fernando de la Mora, Managing Director y Head de Alvarez & Marsal España y Portugal, «las empresas españolas han obtenido buenos resultados frente a sus homólogas europeas, lo que convierte a nuestro país en una tierra menos fértil para los inversores activistas». «En consecuencia, las empresas en España corren un menor riesgo de ser objeto de ataques activistas, ya que ofrecen menos potencial para aumentar su valor, aunque un riesgo bajo no significa que no haya riesgo. Además, a medida que los criterios ASG sigan cobrando importancia, los consejos de administración deberán asegurarse de asignar los recursos necesarios para llevar a cabo los planes de descarbonización adecuados y maximizar al mismo tiempo el valor para los accionistas»,. explica.
Malcolm McKenzie, Managing Director and Head of European Corporate Transformation Services, explica que «el impacto de la guerra en Ucrania ha hecho reflexionar a los inversores activistas, en parte por el temor a ser considerados insolidarios al lanzar estas campañas durante un periodo tan catastrófico». «Sin embargo, a medida que disminuya la incertidumbre del mercado, los malos resultados de las empresas quedarán expuestos y, en última instancia, darán lugar a un repunte del activismo a medida que se expongan las oportunidades de creación de valor», añade.
Es probable que el sector de la energía sea el que experimente el mayor aumento del activismo, con ocho objetivos previstos en comparación con los cinco de noviembre de 2021. Esto refleja el creciente enfoque ASG de las campañas de los activistas, ya que las grandes empresas energéticas europeas se enfrentan a la presión de avanzar hacia alternativas más ecológicas al petróleo y al gas. Al mismo tiempo, los problemas estratégicos a los que se enfrentan estas empresas debido a la actual dislocación de los mercados energéticos mundiales y las preocupaciones en torno a la seguridad energética pueden dar lugar a campañas de competencia que apoyen la producción de combustibles fósiles en zonas locales.
Se espera que las empresas del sector industrial se enfrenten a un mayor interés por parte de los activistas, con 52 objetivos previstos, frente a los 50 de noviembre de 2021. La interrupción de la pandemia y la complejidad de la cadena de suministro se han visto exacerbadas por los efectos de la guerra en Ucrania.
El sector del consumo también se ha visto afectado por la guerra, y las empresas que operan en Rusia se han visto obligadas a adaptar su estrategia y sus operaciones, por lo que el número de objetivos previstos sigue siendo elevado, 32.
Malcolm McKenzie, Managing Director and Head of European Corporate Transformation Services, reflexiona: «El ASG continua siendo un motor clave del activismo en Europa. El sector energético está sometido a una presión cada vez mayor para que reduzca sus actividades intensivas en carbono y busque alternativas renovables, y cada vez hay más activistas que quieren hacer oír su voz. La guerra de Ucrania también ha puesto de manifiesto la excesiva dependencia de Europa de Rusia para el suministro de gas, lo que ha dado a los activistas un nuevo impulso para presionar a favor de una mayor producción local de combustibles fósiles para lograr la seguridad energética. Los consejos de administración de las grandes empresas energéticas podrían enfrentarse a grandes dificultades por la presión de los activistas y del papel de la competencia”.
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