La Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CCOO) han celebrado hoy un acto sindical en Madrid llamado a reforzar la unidad entre las dos grandes centrales sindicales y plantar cara a los empresarios. Los sindicatos reclaman un alza salarial que iguale al menos la inflación. En caso contrario advierten de un incremento de la conflictividad, especialmente en una treintena de actividades o territorios, pendientes de cerrar sus convenios colectivos.
Junto al museo que acoge el Guernica, los sindicatos arengaron hoy a sus negociadores, llegados de toda España, en un acto sindical organizado tras el fracaso de las conversaciones con los empresarios para fijar el rumbo salarial.
La inflación lo impide. La escalada de los precios, espoleada por la guerra en Ucrania, ha agujereado el bolsillo de las rentas del trabajo. Y los sindicatos se dicen dispuestos a impedirlo.
En Madrid, los líderes sindicales han pedido a sus negociadores de convenios colectivos que redoblen la presión, y que organicen la protesta de las clases trabajadores, no solo de aquellos que pertenecen a sindicatos.
El responsable de UGT, Pepe Álvarez, ha reclamado a los sindicalistas que “vayan incrementando” la presión sobre las patronales para lograr el objetivo marcado: una subida de los sueldos del 3,5% en 2022; el 2,5% en 2023; y un 2% en 2024; con la garantía de que los sueldos nunca subirán cada año menos que la inflación; hoy situada en el 8,7%.
“Solo vamos a poder romper esta situación de bloqueo si se producen grandes manifestaciones en el país, si somos capaces de desarrollar la huelga” como instrumento de presión para vencer la resistencia patronal, ha dicho el líder de UGT. “Nos jugamos nuestro futuro, nuestro nivel de vida”, ha sentenciado.
Luego, Unai Sordo, su homólogo en CCOO, ha reclamado a los sindicalistas “unidad”, y que “vayan a la calle” y “estén con la gente” a fin de “organizar” la protesta de los trabajadores contra la pérdida de poder adquisitivo. “Hay que movilizar los convenios colectivos. Hay que intentarlo. Hay que estar con la gente, legitimarse con la gente, a la que representamos, pero a la que también aspiramos a organizar”, ha añadido.
También ha pedido a la patronal “volver a ser corresponsables”, después de los pactos desarrollados para salir de la pandemia, como el de los ERTE. En caso contrario, ha advertido, habrá conflictividad en empresas y sectores.
“Hay que volver a ser corresponsables. Y si no es por la vía del acuerdo será por la vía del conflicto en todos y cada uno de los convenios colectivos que tenemos que negociar”, ha sentenciado el líder de CCOO, quien, además, ha pedido al Gobierno que suba los impuestos a las grandes empresas, “si no hay reparto por la vía salarial”, y con ese dinero cree una nueva prestación que ayude a los más vulnerables a afrontar la subida de precios, y de paso frene el ascenso de la extrema derecha, que tratará de aprovechar el descontento social si no crecen los salarios, ha dicho.
Treinta focos de tensión
Los sindicatos centran en casi una treintena las actividades y territorios sometidos a mayor tensión, en general debido a la resistencia de la patronal a actualizar las condiciones laborales y plasmarlas en nuevos convenios.
Se trata, por ejemplo, del convenio estatal de asistentes de la educación infantil; el de los servicios de atención a personas con discapacidad; el de atención a dependientes; el de servicios postales; la mesa de empleados públicos; el personal laboral de los servicios exteriores; el convenio estatal de instalaciones deportivas y gimnasios; los servicios externos de prevención de riesgos laborales; el de tecnologías de la información (TIC) y consultoría; o los centros de atención telefónica o contact center.
Además de estos convenios estatales, hay conflicto en la renovación de casi una veintena de pactos provinciales o autonómicos, como el convenio del campo de Ciudad Real, el de Extremadura; los del metal de Barcelona, Álava y Cantabria; el agroalimentario de frutas y hortalizas de Granada; el de administración de fincas de Asturias; el de limpieza de Castilla y León; la ayuda a domicilio de Galicia; la limpieza de locales y edificios de Huesca; la logística de Guadalajara; el transporte de viajeros de Baleares; el transporte, garajes y aparcamientos de Burgos; el de hospedaje de Madrid; el de comercio de Cantabria; o los de supermercados de Castilla y León, Castellón y Valencia.
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