Luis Alberto Iglesias, de Value School, cree que «aunque la inflación que está encareciendo todo lo que pagamos es alta, está lejos de estar desbocada o descontrolada». «Detenerla sería sencillo. Bastaría una subida fuerte de los tipos de interés que cortase el flujo de crédito barato a la economía y frenase el endeudamiento de los estados y las empresas, pero el precio de hacerlo sería demasiado algo, pues provocaría una recesión económica que agravaría el desempleo, la morosidad y las quiebras empresariales», avisa.
«Así que el BCE sigue haciendo equilibrios sobre el alambre, haciendo continuos anuncios de subidas de tipos y realmente subiéndolos solo lo suficiente para enfriar la sobrecalentada economía de la zona euro sin llegar a gripar su motor«, señala.
Este experto avisa que la subida de tipos de interés se trasladará al Euribor, lo que encarecerá las hipotecas. «Lo más prudente para quienes estén considerando contratar una hipoteca es hacerlo a tipo fijo, cubriéndose así ante las previsibles subidas que iremos viendo a lo largo de los próximos doce meses», recomienda.
La subida de tipos hundirá el precio de los títulos de deuda ya existentes, emitidos en muchos casos a tipos reales negativos. «Los partícipes de fondos de inversión y planes de pensiones de perfil más conservador que hayan invertido principalmente en títulos de renta fija gubernamentales verán caer notablemente el valor de sus inversiones», advierte.
La normalización de la política monetaria «no será un camino de rosas»
«Tiene sentido que el BCE se embarque en una senda de normalización gradual», pero «es poco probable que el ciclo de endurecimiento sea un camino de rosas». «El banco central tendrá que caminar por una línea muy fina ante una disyuntiva de crecimiento-inflación adversa y en constante evolución. Si bien la inflación podría resultar más sólida y generalizada de lo previsto, lo que exigiría una respuesta más agresiva por parte del banco central, los riesgos a la baja siguen dominando las perspectivas económicas. La guerra en Ucrania sigue su curso y aún podrían producirse escaladas que den lugar a la interrupción del suministro de gas y al racionamiento de la energía. Además, a medida que aumenten los tipos de interés, es probable que surja una fragmentación del mercado y que los bonos soberanos periféricos sufran una presión adicional», advierte.
«La flexibilidad de las reinversiones del PEPP parece una herramienta insuficiente para hacer frente a estos problemas y el diseño de cualquier herramienta específica contra la fragmentación es una tarea difícil», insiste.
Hernán Cortés, socio fundador de Olea Gestión, considera «una buena noticia para la Europa periférica (Italia y España principalmente) el fuerte compromiso del BCE por evitar una fragmentación en el mercado de bonos soberanos de los países del Euro». «Esto significa que el BCE utilizará todos los medios a su alcance para evitar que la rentabilidad de los bonos de gobierno de Italia o España se dispare con respecto a los de la Europa Central (Alemania y sus vecinos), como ya ocurrió en 2011 y 2012 donde la prima de riesgo alcanzó un 5% (la rentabilidad del bono español/italiano llegó al 7% mientras Alemania estaba a niveles del 2%). A pesar de ello, la rentabilidad de los bonos a 10 años de Italia sube hoy 0,22%, los de España 0,14% y los de Alemania solo 0,08%», apunta.
Este experto se suma a los que piensan que la subida de los tipos en septiembre será de medio punto.
Konstantin Veit, gestor de cartera de PIMCO, cree que «una subida de 50 puntos básicos en septiembre es ahora probablemente el escenario base, ya que es poco probable que la inflación se modere mucho hasta entonces». Y que el BCE subirá los tipos hasta que la inflación a medio plazo se estabilice en torno al objetivo del 2%.
«El BCE se comprometió a luchar contra la fragmentación en la medida en que fuera necesario, pero en la reunión no se dieron detalles y los diferenciales periféricos se ampliaron en consecuencia. Seguimos siendo escépticos en cuanto a que el BCE anuncie un mecanismo de apoyo creíble», añade.
«Si bien podemos ver que el BCE acabará realizando menos subidas de tipos de las que actualmente se han descontado en el mercado, durante el resto del año, la inflación de la zona euro seguirá siendo muy alta y habrá una elevada presión sobre el BCE para que actúe a corto y medio plazo», razona.
Ulrike Kastens, Economist Europe de DWS, vaticina que «las altas tasas de inflación obligarán al BCE a ser más agresivo». También cree que en septiembre la subida de tipos sera´de medio punto. «La narrativa del BCE no es concluyente. Por un lado, observa una ampliación de la tendencia de la inflación y ve signos de recuperación de los salarios, lo que pone en tela de juicio sus propias proyecciones para la tasa subyacente del 3,3% para 2022 y del 2,8% para 2023. Es probable que las presiones inflacionistas sean más persistentes, lo que obligará al BCE a subir los tipos más rápida y agresivamente. La Reserva Federal de Estados Unidos podría ser un modelo a seguir en este sentido», remarca.
Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de Mutualidad de la Abogacía, destaca que «lejos de aplacar a los mercados, siembra dudas añadidas sobre las ya preexistentes» ya que «Lagarde ha sorprendido a los mercados con un tono abiertamente más duro de lo esperado». «Del mensaje del BCE se infiere que los tipos volverán a subir 50 puntos básicos en septiembre (una cifra que en su momento fue calificada como “pánico inflacionista”) y luego, subidas “graduales y sostenidas” hasta completar una hoja de ruta que pasará por llevar la inflación a niveles cercanos al 2%, a finales de 2024», interpreta.
«El BCE ha variado su postura, pasando a tener ahora como escenario central de inflación el marco anteriormente calificado como “adverso”. En ese sentido, el mercado interpreta que el punto de llegada en los tipos de interés no será el 1,5% sino el 2%. Ello implica una mayor velocidad de subida del precio del dinero, lo que ha impactado de manera instantánea, de manera negativa, sobre los mercados financieros, tanto de renta fija (rentabilidades al alza) como de renta variable, en este caso haciéndose eco del nuevo escenario macro, con menor crecimiento esperado», argumenta.
«Muy importante, particularmente por lo que respecta a España y resto de periferia: Lagarde ha comunicado explícitamente que no “va a permitir la fragmentación” del mercado de deuda. Es decir, que luchará contra las subidas de primas de riesgo, que pueden llevar a desestabilizar el euro. La parte negativa es que no ha especificado cómo. En ese sentido, los planes especiales de compras de activos del BCE finalizan en breve y, aunque continuará la reinversión de los vencimientos, resulta difícil aumentar la base monetaria con nuevas compras de deuda pública de países periféricos (una medida abiertamente inflacionista), cuando al mismo tiempo se quiere luchas contra la inflación», añade.
Bill Papadakis, Estratega macroeconómico de Lombard Odier, señala que las decisiones del BCE «parecen los movimientos correctos en este momento del ciclo económico». «Sin embargo, el hecho de que se produzca un aumento mayor a partir de septiembre incrementa el riesgo de que el BCE cometa un error en su política».
«El encarecimiento de la energía merma los ingresos reales de los consumidores, socavando el crecimiento, que probablemente se verá afectado si el BCE sigue adelante con una política monetaria agresivamente más restrictiva», advierte.
«Actualmente, los mercados apuntan a que el tipo de interés oficial del BCE se situará por encima del 2%. Creemos que esto supondría una política monetaria restrictiva, y dudamos que la economía de la Eurozona pueda sostener unas condiciones tan estrictas, dados sus actuales desafíos», avisa.
Craig Erlam, analista de mercado sénior, Reino Unido y EMEA, OANDA, insiste en que conmbatir la fragmentación «es más fácil decirlo que hacerlo y eso se refleja en la ampliación de los diferenciales entre Alemania y los países de mayor riesgo, como Italia».
Ben Laidler, estratega de mercados globales de la plataforma de inversión en multiactivos eToro, destaca que el BCE no ofreció ningún plan concreto para frenar el aumento de los diferenciales de los bonos «periféricos». «El BCE se encuentra entre la espada y la pared, ya que se enfrenta a problemas mucho mayores para subir los tipos de interés que sus homólogos, como la Reserva Federal de Estados Unidos. El crecimiento económico es más débil y su inflación impulsada por la energía es más compleja, mientras que su balance de 9 billones de dólares es más grande y tiene riesgos de «fragmentación» elevados con niveles de deuda y rendimientos de los bonos nacionales muy diferentes», advierte.
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