El BIS exige a los bancos centrales medidas «oportunas y decididas» contra la inflación

27/06/2022

Miguel Ángel Valero. "Si diseñar un aterrizaje suave ya fue difícil en el pasado, las condiciones de partida actuales lo convierten en todo un reto", subraya el informe // Informe Económico Anual

Según el Informe Económico Anual del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés), la economía mundial corre el riesgo de entrar en una era de alta inflación. Destaca el peligro de estanflación, ya que las persistentes interrupciones por la pandemia, la guerra en Ucrania, el fuerte encarecimiento de las materias primas y las vulnerabilidades financieras ensombrecen las perspectivas.

Por tanto, la prioridad es que los bancos centrales restauren «un nivel bajo y estable de inflación», pero minimizando el impacto en la actividad económica, salvaguardando con ello la estabilidad financiera. «Si diseñar un aterrizaje suave de este tipo ya fue difícil en el pasado, las condiciones de partida actuales lo convierten en todo un reto», subraya el informe

El BIS cree improbable que la estanflación de la década de 1970 se repita, pero avisa que el entorno actual de vulnerabilidades financieras (elevado endeudamiento y activos sobrevalorados) puede amplificar cualquier desaceleración.

«La clave está en que los bancos centrales actúen con prontitud y determinación antes de que la inflación se afiance», advierte Agustín Carstens, director general del BIS. «Si arraigase, los costes de reconducirla y controlarla serían mayores. Las ventajas de salvaguardar la estabilidad para hogares y empresas superan a más largo plazo cualquier coste en que se incurra a corto plazo», resalta.

El Informe profundiza en el proceso por el que las alzas de precios en bienes y servicios específicos pueden acabar mutando en una inflación persistentemente mayor y generalizada. En entornos de alta inflación, el encarecimiento de componentes como alimentación o carburantes tiende a ejercer un efecto mayor y más persistente que cuando ésta es baja.

Durante la transición de un régimen de inflación baja a otro de inflación alta las presiones inflacionarias tienden a realimentarse de manera autónoma conforme los cambios en precios específicos empiezan a cobrar mayor importancia en el comportamiento de las personas.

«El desafío a corto plazo de garantizar una inflación baja coexiste con el reto, largo tiempo sostenido, de reponer márgenes de seguridad para el futuro en las políticas macroeconómicas», avisa Claudio Borio, director del Departamento Monetario y Económico del BIS. «Las presiones sobre la política fiscal van a más. Esto complica la tarea de la política monetaria y realza la importancia de acometer reformas que sostengan el crecimiento a largo plazo», advierte.

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