Este pasado martes, unos 140 agentes registraron ocho oficinas en Alemania y Luxemburgo. Además, se están investigando a personas de ambos fabricantes de automóviles, así como a BorgWarner, que ahora es propietaria de Delphi Technologies, una de las dos empresas que supuestamente proporcionaron el software para los motores diésel.
Tanto Kia como Hyundai confirmaron por separado que sus oficinas fueron registradas y dijeron que están cooperando con las autoridades, según ha informado Bloomberg. BorgWarner también está cooperando con las autoridades y declinó hacer comentarios.
La investigación de Fráncfort cubre 210.000 coches vendidos hasta 2020 que, según los fiscales, estaban supuestamente equipados con un software que reducía «masivamente» o desconectaba por completo la reducción de emisiones cuando los vehículos se utilizaban en las carreteras.
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