Los bancos centrales de todo el mundo se ven obligados a endurecer drásticamente las condiciones financieras para luchar contra la inflación y sus economías están al borde del precipicio. ¿Todos ellos? No. Un banco central —además del Banco de Japón, que parece estar a punto de virar— resiste y hace exactamente lo contrario: el banco del pueblo chino (People’s Bank of China). Esta entidad ha suavizado sus condiciones monetarias para apoyar a la economía porque, lejos de dispararse, la inflación china ha tocado techo en el 2,1%, cifra que se reduce hasta el 0,9% en el caso de la inflación menos la energía y la alimentación.
El país ha sufrido en estos últimos meses más que durante el estallido de la crisis del COVID-19 que vio nacer en la primavera de 2020. Sin embargo, las medidas del gobierno para estimular la concesión de créditos, suavizar las condiciones financieras a través del banco central y reducir el control normativo sobre el sector digital han dado sus frutos. Si el PMI compuesto pasó del 51,2 en febrero al 42,7 en abril –lo que prácticamente indica una recesión en el segundo trimestre de 2022–, en junio creció hasta el 54,1. Es cierto que debemos coger los datos chinos con pinzas, pero parece que contienen algo de verdad. Las acciones chinas (según el MSCI China en dólares estadounidenses) también han reflejado esta mejora y han subido ligeramente durante el segundo trimestre, mientras que la renta variable mundial ha bajado más del 15 %.
Así pues, China está saliendo del atolladero. Si la recesión se confirma, es probable que afecte más a Occidente que a China, porque en tiempos de inflación los bancos centrales no pueden apoyar a la economía. Además, a ello se suma la guerra en Ucrania. Son los dos factores que hasta ahora han salvado al gigante asiático, al menos mientras no ataque directamente a Taiwán.
En cierta medida, la guerra en Ucrania incluso favorece a China, ya que, por un lado, Occidente insta a China a no apoyar completamente a Rusia y, para ello, el G7 está sin duda dispuesto a hacer ciertas concesiones económicas o políticas. Y, por otro lado, el país empieza a beneficiarse, como la India, del desvío hacia Oriente de las exportaciones energéticas rusas que ya no encuentran salida en Europa. Este inesperado maná de energía barata, junto con una política nuclear voluntarista, proporciona importantes medios de recuperación.
La ruta de la seda se convierte así en un viacrucis político para Occidente a medida que se afianza como salvavidas económico.
Olivier de Berranger, director de inversiones y de gestión de activos de La Financière de l’Echiquier
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.