España va mal y encima no llueve

10/07/2022

Josep M. Orta.

Parafraseando la frase de la época presidencial de José María Aznar del “España va bien” hoy podríamos mirar la otra cara de la moneda y decir todo lo contrario.

Es verdad que hay una serie de elementos imprevistos que han provocado esta situación de crisis, pero también hay otras circunstancias que podrían paliar la situación si el gobierno no estuviera prisionero de ocultos intereses que traicionan la ideología de buena parte de sus votantes (Marruecos, los gastos militares, el no saber afrontar la crisis energética, el recorte de las libertades y las incumplidas promesas para revertir la situación, las ofertas de diálogo que se quedan sólo en palabras…)

En frente encontramos un partido que aparentemente hace ofertas para mejorar la vida de los ciudadanos, promocionando la rebaja de impuestos, combatiendo la inmigración como madre de no pocas desgracias pero cerrando los ojos a los trabajos en precario, permitiendo que en épocas de coronavirus los bares estuvieran abiertos, promocionando la sanidad y la escuela privada…. De una manera inmediata el ciudadano puede sentirse tentado por estos cantos de sirena que le representa una momentánea reducción de gastos sin tener en cuenta que nada es gratis y que una rebaja de impuestos conlleva un deterioro de los servicios públicos esenciales.

Ahora todos celebramos la significativa reducción del paro en España, pero si analizamos la situación de los nuevos trabajadores – obviando el trabajo temporal que ayuda con estos números – constatamos que los salarios que ofrecen difícilmente permite a uno vivir, y no digamos si tiene familia.

Mientras la construcción vive un momento dulce con unos precios desorbitados muchas familias que hasta anteayer se consideraban de clase media sufren verdaderos aprietos para llegar a fin de mes, para pagar la hipoteca o el alquiler. Otros han de racionar el uso del gas, el agua o la electricidad por que sus ingresos no les dan para estos lujos.

Mientras los jóvenes, muchos de ellos han invertido una fortuna en su formación, se ven compensados por salarios de miseria en el caso de encontrar alguien que los contrate.

España no va bien, una parte de culpa la tiene el Gobierno y otra no menos importante una oposición que prefiere deteriorar considerablemente la situación del país a cambio de unos dividendos electorales.

Y encima no llueve.

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