Tras la volatilidad registrada la semana pasada, en la jornada del lunes el índice global MSCI World cerró nuevamente en negativo con un descenso de un 1,20% ante el inicio de una temporada de resultados corporativos del 2T que podría confirmar una rebaja generalizada de las previsiones a medida que aumentan los riesgos de deterioro de la senda económica mundial. Los movimientos a la baja fueron más acusados en las bolsas de EEUU que en Europa, perdiendo el Nasdaq Composite un 2,26%, el S&P 500 un 1,15% y el Dow Jones un 0,52%.
Las bolsas de la región Asia-Pacífico mantienen el tono negativo de ayer ante la preocupación por los nuevos brotes de covid-19 en China y sus implicaciones en la desaceleración económica global. Los mayores descensos se registran en el sector tecnológico, retrocediendo el Nikkei 225 japonés un 1,8%, el Hang Seng de Hong Kong un 1,1% y el Shanghai Composite chino y el Kospi un 1,0%. A su vez, el Sensex indio pierde un 0,5%, frente a la estabilidad del ASX 200 (+0,06%).
El aumento de la aversión al riesgo se refleja también en el signo negativo predominante en el mercado de futuros. En Europa, los futuros del DAX alemán y el CAC 40 francés caen en torno a un 0,8%, al mismo tiempo que las pérdidas del IBEX 35 se elevan por encima del 1%.
En renta fija, tras las caídas generalizadas de ayer, hoy se observan movimientos poco significativos en la apertura de los mercados de deuda soberana europeos, a excepción del repunte de 4 pb del rendimiento del bono italiano a 10 años. En el caso de EEUU, la TIR del Treasury a 10 años cae 2 pb a un 2,97%.
El precio del oro continúa registrando movimientos a la baja, alejándose del umbral de 1.800 $ por onza, y se sitúa actualmente en 1.730 $ por onza (-0,3%). Por su parte, el precio del petróleo Brent retoma la senda bajista de los primeros días de este mes de julio, descendiendo su cotización un 1,6% hasta 105 $ por barril a medida que aumentan las preocupaciones sobre el deterioro de la demanda, en un contexto en el que IEA ha señalado el carácter duradero de la actual crisis energética. En el mercado de divisas, el dólar cotiza prácticamente en paridad respecto al euro (1,0025 dólares por euro) en una coyuntura en la que el riesgo energético y de recesión reducen las perspectivas de la Eurozona, mientras que la aversión al riesgo impulsa el repunte del dólar.
El índice de volatilidad VIX del S&P 500 repuntó ayer un 6,21% hasta 26,17 puntos, revirtiendo la caída del viernes.
Noticias relevantes desde el cierre de mercados
Crisis energética
El director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), Fatih Birol, destacó ayer en un foro en Sydney que el mundo nunca ha sido testigo de una crisis energética tan importante en términos de su profundidad y complejidad, y que es posible que la situación pueda empeorar aún más a nivel global.
El sistema energético mundial está en crisis tras la invasión de Ucrania en febrero por parte de Rusia, el mayor exportador de petróleo y gas natural en ese momento y un productor y suministrador clave de materias primas. El repunte de los precios hasta niveles muy elevados está presionando el coste de llenar los tanques de gas, calentar los hogares e impulsar la industria en todo el mundo, lo que se suma a las tensiones inflacionistas previas y está provocando protestas en numerosos países.
Según Birol, al igual que las crisis del petróleo de la década de 1970, que provocaron grandes ganancias en la eficiencia del combustible y un auge en la energía nuclear, la actual situación puede llevar a una adopción más rápida de políticas gubernamentales que aceleren la transición hacia una energía más limpia. Mientras tanto, la seguridad de los suministros de petróleo y gas seguirá siendo un desafío para Europa y para otras regiones.
En la misma línea, la secretaria de Energía de EEUU, Jennifer Granholm, señaló que las consecuencias para el sector energético mundial de las sanciones a Rusia y su respuesta han puesto de relieve la necesidad de reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Por ello, los países deben protegerse contra cambiar la dependencia de un proveedor de energía dominante, Rusia, por otro en el cambio hacia la energía limpia. En este sentido, afirmó que China controla gran parte de la tecnología y las cadenas de suministro, lo que podría aumentar la vulnerabilidad de las economías desarrolladas si no se desarrollan cadenas de suministro propias. La potencia asiática domina gran parte del sector de baterías de iones de litio, es un productor clave de turbinas eólicas y busca desarrollar rápidamente capacidad en tecnología de hidrógeno limpio.
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