El temor a la recesión hace que la paridad euro-dólar se mantenga en 0 durante mucho tiempo

13/07/2022

Miguel Ángel Valero. "Esta situación debe llevar a las empresas a replantearse sus estrategias de cobertura para riesgos en divisas", advierte Carlos Serrano (Embat).

La cotización del euro frente al dólar, que el 12 de juio llegó a caer hasta la paridad, ha llegado a situarse un día después por debajo del nivel de equivalencia tras conocerse un dato de inflación en Estados Unidos mucho peor del esperado.

El cambio del euro ha llegado a caer a un mínimo intradía de 0,9999$, el peor cruce desde principios de diciembre de 2002.

Sin embargo, el euro, que acumula una depreciación de más del 12% frente al dólar en lo que va de año, rebotaba para cotizar el resto de la sesión por encima del umbral de paridad, hasta 1,0085$

Carlos Serrano, cofundador de Embat, la fintech española de gestión integral de tesorería en tiempo real, se pregunta ante la nueva paridad euro-dólar, que no se veía desde hace 20 años, «qué impacto tendrá en las empresas que transaccionan en ambas divisas y si existen estrategias para beneficiarse de este nuevo entorno».

Y se contesta: «La repentina depreciación del euro afectará particularmente a empresas que tengan disparidad de exposición a dichas divisas en sus estructuras de ingresos y costes, o aquellas que hayan llevado a cabo estrategias de cobertura contra el dólar a niveles menos favorables. En cuanto a sectores, tendrá particular impacto en sectores industriales y con dependencia al comercio internacional, expuestos al dólar en su estructura de costes principalmente, y que no puedan llevar a cabo estrategias de cobertura naturales percibiendo ingresos en esa divisa. Por ejemplo, este suele ser el caso del sector aeronáutico, logístico, alimentación, construcción y aquellos que consumen materias primas referenciadas en dólares. Para sectores dependientes de la entrada de capital o consumo extranjero, se prevé un incremento de demanda de turistas procedentes de países del ámbito dólar hacia España y Europa en general».

«Más allá de beneficiarse o no, esta situación debe llevar a las empresas a replantearse sus estrategias de cobertura para riesgos en divisas, tanto a nivel operativo como de financiación. Las empresas tienen que ser proactivas a la hora de gestionar y ajustar estas posiciones con rapidez, para amortiguar el impacto de esta nueva paridad en sus posiciones abiertas de divisa extranjera (sea el dólar en sí o divisas fuertemente correlacionadas con el dólar)», apunta.

«Para aquellas empresas que ya hayan acudido a estrategias sintéticas de cobertura de divisa, los últimos movimientos pueden haber provocado grandes variaciones en el mark-to-market de dichos productos. Es un buen momento para revisitar dichas posiciones y analizar si las posiciones actuales siguen siendo eficaces o si conviene rotar alguna de ellas a productos más efectivos con los niveles de cotización actuales. Finalmente, los movimientos brusco acontecidos recientemente deberían provocar que empresas que no gestionen activamente su riesgo de divisa, por muy pequeño que sea, reconsideren si tiene sentido operativo y estratégico para el negocio comenzar a hacerlo. Esta es una muestra más de que el entorno global ya no es el mismo que en los últimos años y la incertidumbre seguirá estando a la orden del día en corto y medio plazo».

Matthew Ryan, Head of Market Strategy de Ebury, explica que «El miedo a la recesión global y los problemas de suministro energético en Europa, han sido  los principales detonantes de la depreciación» del euro. Ese temor «ha llevado a los mercados a volcarse en el refugio que representa el dólar estadounidense por temor a que el fuerte aumento de la inflación en todo lastre el crecimiento mundial en la segunda mitad de 2022».

«El miedo a la recesión ha sido especialmente agudo en la zona del euro tras los continuos problemas de suministro energético de Rusia, que han provocado otra fuerte subida de los precios del gas natural en Europa. Por su parte, el Banco Central Europeo también ha ido muy por detrás de muchos de sus principales homólogos (en particular de la Reserva Federal) a la hora de subir los tipos de interés, lo que no ha ayudado en absoluto a la moneda común», argumenta.

«Ante el creciente riesgo de desaceleración mundial, Ebury ha modificado recientemente al alza las previsiones sobre el dólar, aunque sigue creyendo que la trayectoria futura del EUR/USD será alcista», precisa.

El equipo de análisis de Ebury cree que «la preocupación por la recesión mundial es algo excesiva y que la solidez de los mercados laborales, el elevado exceso de ahorro acumulado durante la pandemia y los programas fiscales específicos, deberían apoyar el gasto de los consumidores y evitar las recesiones técnicas en la mayoría de los casos».

Pero «mientras siga habiendo una divergencia en los precios del gas a ambos lados del Atlántico, es probable que los inversores sigan favoreciendo al dólar a corto plazo, por lo que no se pueden descartar nuevos movimientos por debajo de la paridad». «En el peor de los casos, una interrupción total del suministro de gas a Europa por parte de Rusia supondría un riesgo importante para el EUR/USD.», avisa el experto de ebury.

«A partir de ahora, será interesante ver cómo reacciona el Banco Central Europeo a la última depreciación del euro. Un euro más débil tiene implicaciones inflacionistas, por lo que los responsables políticos podrían optar por subir los tipos de interés de forma más agresiva de lo previsto para intentar ayudar a la divisa, suponiendo que puedan convencer a los mercados de que su nueva herramienta antifragmentación realmente funcionará», subraya Ryan.

Craig Erlam, analista de mercado sénior, Reino Unido y EMEA de OANDA, cree qu elos inversores han vuelto a refugiarse en la seguridad del dólar, alejándose de los activos de riesgo. «Una combinación de factores ha impulsado este movimiento, desde las agresivas medidas de la Fed, el aumento de los riesgos de recesión en Europa, ya que el bloque se enfrenta a una posible crisis energética este invierno, y la subida de los tipos del BCE, que podría agravar los problemas económicos. Ni que decir tiene que es posible que estemos ante un tipo de cambio del EURUSD que empiece por 0. durante algún tiempo», añade.

Edmond de Rothschild AM considera que «la problemática situación del suministro de gas en Europa hizo que el euro se acercara a la paridad con el dólar estadounidense» y cayera frente al yen y el franco suizo. «En este contexto, seguimos prefiriendo la renta variable estadounidense y china a la de la Eurozona y Japón», señalan en la gestora, que ha reforzado su posición en el yen: «No ha demostrado ser un refugio seguro desde principios de año, pero creemos que finalmente podría empezar a serlo».

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