La secretaria de Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, ha planteado a los ministros de Finanzas del G20 la necesidad de cooperación y de evitar medidas proteccionistas para abordar el actual momento «extremadamente difícil» para la seguridad alimentaria mundial, agravado por la invasión rusa de Ucrania.
La guerra ha llevado a una crisis mundial de inseguridad alimentaria a medida que los precios de los alimentos, los fertilizantes y el combustible se dispararon, afirma Yellen, que acusa al presidente ruso, Vladimir Putin, de «utilizar los alimentos como arma de guerra».
Pide a los países del G20 a «dar el ejemplo» y evitar respuestas políticas contraproducentes, como las restricciones a la exportación y el almacenamiento, que distorsionan los mercados y aumentan aún más los precios. Y enfocar las respuestas fiscales hacia los más necesitados en lugar de emplear subsidios generales que son regresivos y costosos.
«Necesitamos una sólida coordinación, intercambio de conocimientos, investigación y desarrollo, financiación y acción», insiste Yellen, para quien la Alianza Global para la Seguridad Alimentaria, convocada por el G-7 y el Banco Mundial, «es útil».
Petición de las instituciones
El director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Qu Dongyu; la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva; el presidente del Grupo del Banco Mundial , David Malpass; el director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (PMA), David Beasley, y la directora general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Ngozi Okonjo-Iweala reclaman, en una declaración conjunta, medidas urgentes para hacer frente a la crisis mundial de seguridad alimentaria.
Unos 25 países han reaccionado al aumento de los precios de los alimentos mediante la adopción de restricciones a la exportación que afectan a más del 8% del comercio mundial de éstos.
«Todo esto está sucediendo en un momento en que el espacio fiscal para la acción gubernamental ya está severamente restringido tras la pandemia de Covid-19», advierten. Y que, más allá del corto plazo, el cambio climático está afectando estructuralmente a la productividad agrícola en muchos países, avisan
Demandan acciones a corto y largo plazo en cuatro áreas clave: brindar apoyo inmediato a los vulnerables, facilitar el comercio y el suministro internacional de alimentos, impulsar la producción, e invertir en una agricultura resistente al clima.
«Hacemos un llamamiento a los países para que fortalezcan las redes de seguridad, faciliten el comercio, impulsen la producción e inviertan en una agricultura resiliente», recoge el documento.
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