Mutuactivos avisa del efecto inflacionista de un euro débil

20/07/2022

diarioabierto.es. Por cada 10% de depreciación del euro frente al dólar, se agregan 0,2 puntos porcentuales adicionales a la inflación de la Eurozona en 2023.

El euro ha tocado la paridad por primera vez en 20 años, cuando los
principales bancos centrales tuvieron que lanzar una intervención concertada para infundir fe en el entonces incipiente proyecto de moneda única europea.

Ignacio Dolz de Espejo, director de soluciones de inversión y producto de Mutuactivos, explica que «es bastante habitual que, en épocas de recesión durante fuertes correcciones
del mercado, el dólar rebote con fuerza, es un activo refugio». Pero durante
los últimos 20 años se han sucedido la crisis financiera internacional de 2008, la  del euro, el COVID, entre otras, y no se había llegado a la paridad.

El análisis de Mutuactivos menciona varios factores:

  • La guerra entre Rusia y Ucrania y su impacto en el suministro mundial de
    alimentos y energía afecta más negativamente a Europa que a EE.UU. La
    probabilidad de una recesión severa a corto plazo en Europa es más
    probable que en EE.UU.
  • Europa se enfrenta a una crisis energética estructural por la fragilidad del
    suministro de gas que estará agudizada por el Acuerdo de París, que
    implica la reducción de la utilización de energías fósiles y encarece aún
    más la factura energética. Ambos factores drenarán crecimiento potencial
    a largo plazo a Europa vs EE.UU., que es autosuficiente. Al ser de largo plazo, tendrá un impacto estructural en el crecimiento y aumentará sustancialmente la divergencia entre el PIB de EE.UU. y la zona euro. De ahí la enorme incidencia en la ratio euro dólar.
  • El punto de partida de la economía de EE.UU. era mejor que el de Europa
    antes de la crisis provocada por la inflación y la guerra de Ucrania, por lo
    que probablemente será capaz de sobrellevar mejor la desaceleración que
    se está produciendo. La probabilidad de una recesión severa en Europa es más
    probable que en EEUU.
  •  La Reserva Federal va a subir los tipos más que el BCE, haciendo su deuda más atractiva. El BCE subirá tipos, pero se espera que lo haga de manera mucho
    más suave por miedo a una crisis periférica incluso cuando la inflación alcanza niveles récord. La brecha entre la política de la FED y la del BCE parece destinada a crecer aún más.

Consecuencias para Europa y para EEUU

«Un euro más débil es un factor positivo porque ayuda a los exportadores. O
bien a ser más competitivos si venden en euros o a recibir mayores
beneficios si lo hacen en dólares. Sin embargo, tiene un efecto muy negativo en la inflación. Europa es importador neto de materias primas y, cuanto más caiga el euro, más tendremos que pagar por ellas. Se calcula que por cada 10 por ciento de
depreciación del euro frente al dólar, se agregan 0,2 puntos porcentuales
adicionales a la inflación de la eurozona en 2023», advierte Ignacio Dolz.

«Los políticos estadounidenses siempre han defendido que un dólar fuerte es
bueno para los EE.UU. Por su efecto deflacionario ya que, aunque Estados
Unidos sea independiente a nivel energía, en absoluto importa más de lo
que exporta», añade.

Pero «un dólar al alza al tiempo que la FED sube tipos tiene el riesgo de enfriar la
economía excesivamente rápido, la fortaleza de la moneda puede estar
dificultando el trabajo del banco central y elevando el riesgo de recesión».

«Al revés que en Europa, la fortaleza del dólar perjudica las exportaciones de
EE.UU. y las ganancias en el extranjero convertidas en divisas de las
empresas estadounidenses, lo que a su vez amenaza el crecimiento
económico. Cada punto porcentual de ganancia en el dólar provoca un
impacto de medio punto en las ganancias del S&P 500. Las principales
empresas del índice son grandes exportadores», añade el director de soluciones de inversión y producto de Mutuactivos.

«El dólar ha corrido mucho. No sólo por ser activo refugio, sino porque la crisis energética está provocando divergencias de largo plazo en el crecimiento entre EE.UU. y Europa y el BCE no puede seguir el ritmo de la Fed», sostiene Ignacio Dolz.

«La posibilidad de que se produzca un acuerdo multilateral entre los bancos
centrales para tratar de frenar al dólar es poco probable. Pero probablemente pase a ser un gran tema de discusión porque el movimiento de las divisas condiciona la actuación de los bancos centrales y tiene un impacto severo en el crecimiento de los países», advierte.

«Seguimos queriendo tener dólar en nuestras carteras. Es un activo que ayuda a diversificar y que se comporta bien cuando hay miedo. Menos de lo que hemos venido teniendo, pero seguiríamos teniendo. A un inversor que esté construyendo cartera, también le recomendaríamos que comprase dólar, pero evidentemente, en proporciones aún menores», concluye.

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