
David Henneberger, director para España de la Fundación Friedrich Naumann por la Libertad.
La Fundación Friedrich Naumann por la Libertad (FNN) ha estrenado ‘Voces en movimiento’, un documental para apostar por un futuro de igualdad. En la pieza se han unido diferentes testimonios de personas con antecedentes migratorios que apuestan por dar valor a las sociedades donde van, y hacerlas más cohesionadas y enriquecedoras. En este caso, la cuidad elegida es Barcelona.
Así, inmigrantes de muy diversos perfiles que han llegado en diferentes momentos a Barcelona desde distintos países, junto a profesores y expertos, cuentan su dura experiencia y sus ganas de poner su granito de arena, para aportar valor, porque venir de otro lugar enriquece, y no tiene que ser ningún obstáculo para poder crece.
Y es que como la FFN recuerda, ya son más de 281 millones de personas en el mundo las que viven en un país diferente al de su origen, frente a los 161 millones en 1995. 2,7 millones de migrantes se desplazaron a Europa desde países no pertenecientes a la UE y 23 millones de personas en Europa no son de la UE.
En este sentido, como ha manifestado Gemma Pinyol, de GRITIM-UPF, “las sociedades europeas en general tienen que reconocerse como diversas, la diversidad nos enriquece”.
Para conseguir una sociedad más cohesionada e innovadora, se necesita, según la FNN:
- Un entorno político óptimo, que desarrolle políticas públicas que incorporen conocimientos y perspectivas de personas con antecedentes migratorios;
- en cuanto al negocio: promover equipos culturalmente diversos;
- a las comunidades: reconocer y permitir que la agencia política de los migrantes hable por sí misma;
- a la sociedad civil: construir una agenda conjunta para trabajar las necesidades sociales y económicas.
En Europa, la migración aumenta el crecimiento económico: “el 75 % de los inmigrantes forman parte de la población activa, además de las tasas de innovación, ya que más del 40% de las solicitudes de patentes globales proceden de migrantes”, subrayan en la Fundación. “Desde 2006 la población migrante supone el 70 % de los nuevos activos del mercado laboral en España”.
Gloria Rendon, experta en diseño e implementación de políticas de migración en España, resalta que “hay estudios que demuestran que gran parte del crecimiento de las ciudades globales, como Londres o Nueva York, y de las grandes economías del mundo está relacionadas con la presencia migratoria y la diversidad y la innovación que estas personas aportan”.
“España ya está al mismo ritmo de retos que tienen las grandes economías y países que han recibido población migrante. Barcelona, por ejemplo, ya tiene casi un 28 % de su población que ha nacido en el extranjero, sin contar personas con background étnico. Así, debemos entender ya somos una sociedad diversa”, subraya.
Miradas desde la experiencia de migrar a Barcelona
Ayoub el Hilali, actor, asegura que ser de fuera “se lleva en el ADN, en su cara, su cuerpo, siempre empezamos desde -1000, no desde 0”. Hassna Rouaz, estudiante de farmacia, activista y escritora, afirma que tienen “muchas barreras que hay que saltar, que no tendrían que estar, solo porque eres de otro sitio y tiene una cultura diferente”.
Martín Frasso, coordinador de CEAI, cree que el principal desafío es aceptar que la inmigración es algo que está y seguirá. No es circunstancial, por lo que hay que asumir que va a tender más a la diversidad. A eso hay que añadir una crisis de valores humanos, responsabilidad, empatía, honestidad, que han sido sustituidos por unos discursos e ideas muy básicas que apelan a sentimientos primarios, avisa la antropóloga Lola López en el documental.
Jordi Pàmies, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, afirma que “si cuando van a buscar trabajo por tener rasgos marroquís o por tener el apellido que se tiene, no hay las mismas posibilidades a un trabajo o vivienda, estamos dando un mensaje claro de no pertenencia y repercusiones claras de las situaciones de integración”. Para su compañera en la Universidad, Laia Narciso: “La política migratoria no es solo gestión de fronteras”.
Ahora el principal reto es tener una política migratoria con una perspectiva en interacción social como derecho, recalca Gabriela Poblet, directora de Europa Gens Murs.
Mientras desde 2016 el desempleo de los ciudadanos españoles ha disminuido del 19% al 14%, entre la población inmigrante se mantiene por encima del 25%. El 69% de los hijos de migrantes y el 60 % de las hijas nunca llegan a la escuela secundaria. En España, los ingresos anuales de los hombres españoles son más del doble que los de las mujeres inmigrantes de África.
“Una persona de origen migrante que acaba sus estudios lo hace con mucho mayor esfuerzo que el hijo de una persona catalana o andaluza, porque todas esas barreras que ha tenido ella y su familia para acceder a un estatus similar hace que el que lo haya conseguido tenga más mérito”, apunta López. Elisenda Vegué, de Barcelona Activa, añade que “una característica importante en el emprendimiento de las personas migrantes es que muchas veces es su manera de aportar a la ciudad que les acoge, promueven la difusión de su cultura y cómo se mezcla con la propia”.
David Henneberger, director de FNF en España, subraya que “rechazar a todos los migrantes en sí es moralmente una bancarrota porque como sociedad civilizada también tenemos esa responsabilidad con las persona que buscan asilo por su situación personal, política o identidad de género”.
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