Thomas Costerg, economista de Pictet WM para EEUU, avisa de un «riesgo de ajuste monetario abrupto» por parte de la Reserva Federal. «La mayoría del mercado espera otro aumento de tipos de interés del 0,75 % de la Reserva Federal en su reunión este miércoles 27 de Julio. La razón es una inflación obstinadamente alta, 9,1 % interanual en junio. Sin embargo, esta subida subraya lo retrasada que puede ser su reacción. De hecho, la mayoría de indicadores de actividad y abrupto descenso de precios mundiales de las materias primas apuntan a desaceleración de la misma. Más aún, el principal riesgo es un ajuste monetario demasiado abrupto, que aumente innecesariamente la tasa de desempleo muy por encima de lo que se necesita, dado el efecto de inercia en la economía varios meses después», argumenta.
«La Reserva Federal está bajo una presión política considerable de la administración Biden, pero las raíces de la inflación se encuentran en cuestiones de fiscalidad y geopolíticas, en su mayoría fuera de su control -debería haber subido tipos antes de 2022-. La Reserva Federal está centrada en indicadores del mercado laboral y no estima una recesión pronto. Sin embargo la fuente de la próxima recesión, leve, está en los bienes inmuebles, inventarios de las empresas y posible y repentina interrupción de la inversión empresarial. De hecho el mercado laboral es indicador rezagado, el ‘último en caer'», advierte.
El mercado inmobiliario de EE.UU. está cayendo rápidamente desde la exuberancia de 2021, lo que refleja la línea dura adoptada por la Reserva Federal los últimos meses. Según Bankrate, el tipo hipotecario a 30 años ha llegado a un máximo multianual de más de 6 %, casi doble del promedio 2020-21. Los precios de la vivienda han subido 14,7 % de media de enero a junio, tras el 17,9 % de 2021, superando con creces el aumento de la inflación general, de los alquileres o de los salarios medios. El resultado es que la cantidad de posibles compradores de vivienda está en mínimos de marzo de 2015 sin contar el episodio de pandemia. Por su parte la oferta de viviendas sigue limitada, 1,26 millones en junio, muy por debajo del promedio de 1,56 millones de tres años.
«Aunque esperamos debilidad adicional del sector inmobiliario en EE.UU., no creemos necesariamente en paralelismos con la crisis de hipotecas de alto riesgo, pues su sector bancario endureció los estándares para hipotecas tras la Gran Crisis Financiera Mundial y muchos productos de crédito se han eliminado», señala. Pero «gran parte de la financiación de hipotecas se ha movido al sector financiero no bancario los últimos años, con regulaciones menos estrictas y datos más escasos».
«Estimamos una caída de la inversión residencial en EE.UU. del 3,7 % en 2022 y del 3,9 % en 2023, frente al aumentó de 6,8 % en 2020 y 9,2 % en 2021», apunta.
«Nuestro escenario para la economía estadounidense es de recesión leve a partir del primer trimestre de 2023, de -0,4% en todo el año, con posibilidades a la baja y una tasa de desempleo probablemente mayor. La razón principal es el endurecimiento de la política monetaria y «parada repentina» del apoyo fiscal tras la generosidad de 2020-21″, resalta el experto de Pictet. «La economía estadounidense puede sufrir la frágil situación energética en Europa y las previsiones pueden ir a la baja por el impacto psicológico en los compradores», añade, mientras vaticina «un deterioro moderado de la tasa de desempleo hacia finales de año».
«No estimamos que la debilidad de la vivienda frene el ajuste monetario a corto plazo», ya que la Reserva Federal «sigue en gran medida centrada en la inflación, en cuanto a crecimiento económico, observa señales del mercado laboral, que sigue mostrando impulso positivo por ahora».
«Existe el riesgo de que se exceda con su ajuste y la inercia del sector de la vivienda prolongue más de lo deseado la debilidad económica. De ahí que nuestro escenario central es que, a medida que la inflación se desacelera y aumenten los riesgos de recesión, la Reserva Federal detenga las alzas de tipos de interés para fin de año», apunta.
«Para el encuentro de Jackson Hole a finales de agosto esperamos que se centre más en los indicadores de crecimiento y de aumento de riesgos de recesión y mire más hacia el futuro, con menor retórica de línea dura. Para su reunión de política monetaria de septiembre la subida de tipos de interés ya puede limitarse a 0,25 % y no esperamos aumentos adicionales en 2023. Pero, a diferencia del mercado, no creemos que la Reserva Federal vaya a recortar tipos de interés en 2023, pues la inflación subyacente puede ser más duradera de lo esperado. Más bien esperamos que los mantenga en niveles elevados», concluye el experto de Pictet.
Cristina Gavín, responsable de Renta Fija en Ibercaja Gestión, destaca que el dato de inflación de junio se situó en niveles por encima de lo anticipado (9,1%) llevando al mercado a anticipar una subida de tipos de 100 puntos básicos, por encima de lo que se descontaba inicialmente. Una moderación de las expectativas de inflación han hecho que «en los últimos días el consenso haya vuelto a retomar 75 pb como el movimiento más probable que veremos esta semana, y que situará el tipo de intervención en el 2,50%, nivel que implica que la política monetaria norteamericana ha alcanzado su nivel de neutralidad».
Pese a ello, en las reuniones de septiembre y octubre el procesos de subida de tipos continuará, aunque quizás a niveles progresivamente más moderados (50 pb en septiembre y 25 pb en octubre). «Los datos de empleo y precios que vayamos conociendo a lo largo del verano serán claves para determinar el ritmo en la senda alcista de la Fed», apunta.
TwentyFour destaca la importancia de los resultados de las empresas
David Norris, responsable de crédito estadounidense de TwentyFour (grupo Vontobel AM), resalta la importancia que tendrá la temporada de resultados en Estados Unidos sobre las próximas decisiones de la Fed. «El aumento de las presiones inflacionistas ha afectado potencialmente a los resultados de las compañías, con menores ingresos, márgenes comprimidos y mayores costes laborales», pero «teniendo en cuenta que sólo ha presentado sus cuentas algo más del 20% de las empresas del S&P 500, el 65% de ellas han comunicado ingresos reales que han superado las estimaciones», y «sólo está ligeramente por debajo de la media de los últimos cinco años, que se sitúa en el 69%».
«La temporada de resultados ha comenzado bien, con los principales bancos estadounidenses presentando en general unos beneficios saludables gracias al continuo y sólido crecimiento del gasto de los consumidores, al crecimiento constante de los préstamos y a la mejora de los márgenes de interés neto como resultado de la subida de los tipos. Sin embargo, también han aparecido algunas señales de advertencia», señala. «AT&T advirtió de que un mayor número de sus clientes está empezando a retrasarse en el pago de sus facturas, mientras que Verizon también se sumó a las preocupaciones señalando que el aumento de los precios estaba afectando al crecimiento de los abonados», añade.
Otro indicador importante son los planes de reducción de la contratación en las empresas, como Ford, Google, Apple, Microsoft o Tesla.
«Si la próxima temporada de resultados y las perspectivas confirman que la economía sigue mostrando signos de fortaleza y beneficios saludables, la política de la Reserva Federal puede seguir en el camino de alcanzar su objetivo previsto con el tipo de los fondos federales en el 3,375% para finales de 2022. Sin embargo, si se observa que los beneficios son decepcionantes y que las presiones laborales disminuyen y los niveles de desempleo aumentan (ya que las empresas se ven en la necesidad de ralentizar sus necesidades de contratación), esto marcaría una de las casillas necesarias en el camino que se ha marcado la Fed para ralentizar la economía. Este último escenario proporcionaría cierta munición para que la autoridad monetaria pudiera permitirse un ritmo más lento de subidas de tipos, si tuviera el efecto deseado sobre la inflación», vaticina.
Gilles Moëc, economista jefe en AXA Investment Managers, augura «una subida de 75 puntos básicos y que Powell advierta a los mercados de que habrá más
mientras la inflación siga siendo elevada”. “Se están acumulando señales adversas en la economía real, lo que probablemente mantendrá a la Fed en una senda bastante agresiva por ahora”, avisa.
«La Fed se enfrenta a un claro caso de exceso de demanda y no querrá
‘bajar la guardia’ demasiado pronto”. Por otro lado, el mercado laboral se está volviendo visiblemente menos boyante. Las solicitudes iniciales de subsidio de desempleo siguen aumentando y ahora están significativamente por encima de su nivel de 2019 y la última novedad es que las solicitudes continuas de subsidio de
desempleo han dejado de caer, lo que sugiere que a quienes pierden su empleo les cuesta más encontrar uno nuevo», argumenta. Pero “estos indicadores siguen estando en niveles cómodamente bajos según los estándares históricos y es probable que la Fed presione más antes de reducir su ritmo de normalización”.
Paolo Zanghieri, Economista senior de Generali Investments, se apunta al vaticinio de la subida de tipos de 75 pb. «Las posibilidades de una subida de 100 puntos básicos han disminuido sustancialmente con el retroceso de las expectativas de inflación y el actual endurecimiento de las condiciones financieras. Además, la trayectoria del crecimiento ya es lo suficientemente baja y una subida ‘monstruosa’ sería innecesariamente arriesgada, especialmente porque podría desencadenar una revalorización sustancial y dificultaría al FOMC el control de las expectativas del mercado en el futuro», razona.
«La cuestión clave es la magnitud de la subida de tipos en septiembre. Los miembros del FOMC parecen dispuestos a mantener sus opciones abiertas y quieren evitar cualquier orientación fuerte. Esperamos que Powell recuerde que las subidas de 75 puntos básicos son inusualmente grandes y que el tipo de los fondos está ya cerca de la estimación del FOMC de su nivel a largo plazo. Esto, y los signos de una desaceleración material de la economía, deberían inclinar la balanza hacia una subida de 50 pb, seguida de otra en noviembre o diciembre. Sin embargo, el informe sobre el IPC de junio, que muestra una inflación elevada y generalizada y, en particular, una fortaleza persistente en el sector de la vivienda, plantea un riesgo al alza para nuestras previsiones de inflación y de la Fed», explica.
François Rimeu, estratega senior de La Française AM, insiste en esa línea, El FOMC subirá los tipos en 75 puntos básicos hasta un rango del 2,25%-2,5%, «la estimación del tipo neutral a largo plazo de la Fed». «No esperamos una subida de 100 puntos básicos a pesar del fuerte IPC de junio, porque las expectativas de inflación han bajado. Si bien, lo más probable es que el presidente Powell reitere la necesidad de que el Comité vea pruebas ‘claras y convincentes’ de que la inflación está bajando antes de reducir el ritmo de subidas de tipos», precisa..
«Es probable que no proporcione demasiada información sobre el tamaño de la subida que llevará a cabo en septiembre para mantener todas las opciones abiertas», vaticina.
También espera que Powell confirme la duplicación del ritmo de endurecimiento cuantitativo en septiembre, hasta 95.000 millones$ al mes (60.000 millones en bonos del Tesoro y 35.000 millones en valores respaldados por hipotecas).
Y que la Fed «mantenga su postura agresiva (hawkish) para restablecer la estabilidad de precios con un tono ligeramente más equilibrado, dada la debilidad de los datos conocidos».
Ebury, la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas, cree, a diferencia del consenso del mercado, que un movimiento de 100 puntos básicos en los tipos de interés en la reunión de la Fed no está justificado. La ralentización de la velocidad del ciclo de subidas de tipos de interés está en camino, “tanto si se insinúa tras la reunión de la Fed del miércoles como si no”. Argumenta esta previsión tanto en el deterioro de los datos de actividad en Estados Unidos, en particular el desplome de las cifras de los PMI de julio, como en los indicios de relajación de la inflación subyacente.
Ebury espera que la Fed suba mañana los tipos en 75 puntos básicos, y en otros 50 puntos en septiembre, con la posibilidad de que vuelva a una subida de 25 puntos básicos en noviembre. “Cualquier indicación firme por parte del presidente de la Fed de que puede haber otra subida de tipos de 75 puntos básicos en septiembre se percibiría como algo alcista para el dólar estadounidense. Por el contrario, si Powell insinúa que probablemente la Reserva Federal volverá a un movimiento de 50 puntos básicos, entonces vemos margen para una bajada inmediata del dólar”, subrayan sus expertos.
Tiffany Wilding, economista de PIMCO para América del Norte, señala que «como mínimo, esperamos que la Fed anuncie otra subida de tipos de 75 puntos básicos esta semana, e insinúe que podría ser necesaria una tercera subida de 75 puntos básicos en septiembre», pero reconoce que «las probabilidades se acercan al 50%» para una subida de 100 pb.
«Aunque existe una gran incertidumbre en torno al nivel exacto del tipo de interés de los fondos de la Reserva Federal que es coherente con la política neutral (es decir, la política no es ni restrictiva ni acomodaticia), lo que está claro es que el nivel actual sigue siendo acomodaticio, y que está cada vez más desincronizado con los fundamentos económicos, incluido el elevado nivel de inflación. En consecuencia, creemos que la Reserva Federal querrá reajustar su política lo antes posible, lo que aboga por una subida de 100 puntos básicos para situar el tipo de interés oficial justo por encima del 2,5% (la estimación de la Reserva Federal del tipo neutral a largo plazo)», argumenta.
» No obstante, independientemente de lo que decida esta semana, esperamos que la Fed revise sus previsiones de tipos de interés para finales de 2022 cuando se publique el nuevo Resumen de Proyecciones Económicas (SEP) en septiembre, adelantando a 2022 las dos subidas previstas anteriormente para 2023″, concluye.
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