El Gobierno ha propuesto gravar temporalmente con un tipo del 4,8% los intereses y las comisiones netas de las entidades financieras con ingresos superiores a los 800 millones anuales en España, según la proposición de ley presentada en el Congreso de los Diputados.
De esta forma, el impuesto a la banca inicia su tramitación parlamentaria, como el que se aplicará a las grandes empresas energéticas, tanto eléctricas como gasistas y petroleras
En ambos casos, el Gobierno introduce en la norma una sanción del 150% del importe que se traslade al usuario. La Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) sería el órgano encargado de velar de que no se repercuta el gravamen sobre los clientes, en colaboración con el Banco de España.
El Gobierno no contabilizará los resultados ni la facturación de las filiales de las empresas en el exterior. Y deja muy claro que el gasto en este impuesto no es deducible en Sociedades.
La banca avisa que «entorpecerá la recuperación económica»
AEB y CECA consideran en un comunicado conjunto que la decisión del Gobierno de presentar en el Congreso de los Diputados, a través de los grupos parlamentarios que le apoyan, un nuevo impuesto a los bancos «es una medida que no logrará su objetivo de combatir la inflación y, además, entorpecerá la recuperación económica y la creación de empleo, en un contexto de incremento de los precios y de tensiones geopolíticas».
La banca «viene realizando una contribución relevante a la economía y a la sociedad española, así como a la sostenibilidad del gasto público a través también de tributos específicos». «Una medida de este tipo afecta a las decisiones de crédito y riesgo de las entidades, y también a su capacidad competitiva en el mercado único europeo», avisan.
«Mantenemos nuestra disposición a dialogar con el Gobierno y con los grupos parlamentarios en su tramitación, sobre la base de un adecuado encaje con los principios básicos de nuestro sistema tributario como son los de igualdad, no discriminación y capacidad económica.», añaden las dos patronales.
El director de Asesoría Fiscal de CECA, Juan de Villota, habla de «falta de oportunidad» y recuerda que el sector destina actualmente más de la mitad de su beneficio al pago de impuestos.
Además, la subida de tipos de interés en la Eurozona no responde a una situación extraordinaria, sino de normalización de una de tipos negativos en los últimos años que ha sido «totalmente anómala».
El sector financiero español soporta una carga tributaria «enormemente relevante». «En España se ha hecho uso de todas y cada una de las figuras tributarias para gravar al sector financiero»: Impuesto sobre Sociedades, tasa que grava la captación de depósitos, el impuesto a las hipotecas desde 2018 y el impuesto sobre transacciones financieras desde 2021.
Según el director de Asesoría Fiscal de CECA, toda la carga impositiva a la que está sometida el sector tiene un impacto en resultados del 50%: «Eso quiere decir que, de cada 100 euros que ganan las entidades de crédito, un 50% se dedica al pago de impuestos. Ese porcentaje se eleva si se tienen en cuenta las aportaciones al Fondo de Garantía de Depósitos y al Fondo Único de Resolución».
En Hungría, donde se ha aprobado un impuesto similar, el tipo general del Impuesto sobre Sociedades se sitúa actualmente en el 9%, subraya.
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