
El director financiero de Banco Sabadell, Leopoldo Alvear, y el consejero delegado, César González-Bueno, en la presentación de los resultados del primer semestre.
El consejero delegado del Banco Sabadell, César González-Bueno, cree que el impuesto a la banca «debe ser neutral desde un punto de vista de competencia» y avisa que los afectados serán en su gran mayoría pequeños ahorradores.
Ve «imprescindible» que el hecho imponible respete el marco de competencia entre entidades, de manera que no favorezca a ninguna entidad ni por excluir a algunas del pago del impuesto ni por definir un método de pago que perjudique a algunas entidades frente a otras.
La mitad del capital del Banco Sabadell está en manos de 224.000 accionistas particulares con una inversión media de 1.950€ cada uno, lo que significa que «en su gran mayoría son pequeños ahorradores».
César González-Bueno, como muchos de sus colegas, resaltan la carga impositiva soportada por el sector, y destaca que en 2021 el Sabadell tuvo que afrontar más de 800 millones en impuestos: Sociedades (30%), el IVA soportado (no deducible), Actos Jurídicos Documentados sobre préstamos hipotecarios, «así como tasas destinadas a protección de depositantes».
También destaca que el Ibex banca ha caído un 50% en los últimos cinco años, el Ibex general lo ha hecho en un 25%, el de energía se ha revalorizado un 20%, y el de construcción, un 30%.
«Este peor comportamiento bursátil de la banca se debe fundamentalmente a un entorno de tipos extraordinariamente negativo para favorecer el buen funcionamiento de la economía y que ahora se encuentra en vías de normalización», explica, resaltando que los ahorradores accionistas de los bancos han sufrido un comportamiento bursátil peor que otros sectores debido a tipos anormalmente negativos.
Buenas perspectivas pese a la inflación
Al margen del impuesto a la banca, el mensaje del Sabadell en la presentación de los resultados del primer semestre es claramente optimista, pese al impacto derivado de la inflación y los posibles efectos en la morosidad.
«Con el ROE por encima del 7% con el que aspiramos a cerrar el año, lo que hacemos es una mejora de nuestras proyecciones tanto en ingresos por los tipos de interés, mantenemos las comisiones, y esperamos que las provisiones sean mejores que las del primer trimestre», señala el CEO.
El director financiero, Leopoldo Alvear, añade que por el momento no están viendo ningún deterioro en la calidad de los activos y que, ante la previsión de una buena temporada de verano en España, «va a ser difícil» ver este deterioro y que tenga impacto en la cuenta de resultados vía incremento del coste de riesgo.
«El impacto de la subida de tipos es relevante y creemos que nos da al sector para asumir fuertes deterioros de la calidad de activos. El impacto que podamos tener por parte de arriba de la cuenta de resultados como consecuencia de la normalización de los tipos lógicamente no va a llegar entera a la parte de abajo de la cuenta de resultados», argumenta Alvear.
González-Bueno insiste en que no están viendo «indicio alguno» de deterioro de la morosidad, y vaticina una segunda segunda parte del año con menos coste de riesgo que la primera. Sobre 2023, admite que es posible que se plantee un deterioro, pero «estamos en una situación en la que nuestros clientes están mucho menos apalancados, y las empresas están en una situación más sana».
Sobre los créditos ICO, Alvear destaca que el desarrollo de los vencidos en el trimestre ha sido francamente bueno, pero avisa que es pronto, ya que acaban de retomar el pago: «Son sectores que aparentemente deberían tener un buen comportamiento». «Lo que pueda suceder en otoño es otro escenario que ahora no podemos ver, y efectivamente la incógnita que tenemos es si en 2023 vamos a tener crecimiento o recesión, y eso podría impactar no solo en la calidad de activos sino también en la demanda de crédito», argumenta.
Tanto el CEO como el CFO declinan hacer una proyección más allá de 2022 porque hay que ver cómo se traduce toda la evolución macroeconómica del otoño: «A finales de año esperamos tener una mayor visibilidad de 2023».
El consejero delegado del Sabadell descarta la generación de una ‘burbuja’ inmobiliaria, porque el endeudamiento de las familias es mucho menor y la carga que soportan para el pago de su hipoteca, aunque pueda crecer, sigue estando «muy por debajo» que en la anterior crisis. «Vemos niveles de riesgo muchísimo menores en el sector hipotecario y estamos confiados en que será robusto y estable. Hay una situación macro convulsa y habrá que ver cómo evoluciona en otoño y a finales de año», apunta.
Para Alvear, la situación también es distinta, tanto en apalancamiento de particulares y empresas, ya que es del 57% del PIB en el primer caso, dos puntos por debajo de la media europea y «muy inferior» al 86% del pico de la burbuja de 2008.
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