El paro que no cesa

03/08/2022

José María Triper.

Cuando un gobierno no esta genéticamente preparado para la gestión sino para la propaganda, y cuando ese gobierno carece de proyecto y de soluciones para los problemas del país, al final se dedica a lo único que sabe hacer, populismo para intentar solucionar su propia supervivencia, derrochar dinero público en subvenciones y limosnas para comprar votos cautivos, y asaltar las instituciones y los organismos estadísticos y de control para falsear los resultados a su antojo. Y eso es lo que está sucediendo aquí y ahora singularmente con la economía, y la espiral inflacionista, donde los parches, que no medidas, adoptadas se han caracterizado por su inutilidad cuando no como un agravante del problema.

De manera especial se demuestra el axioma precedente en el mercado laboral, donde la pseudo reforma, anunciada a mayor gloria del caudillo Sánchez, ha derivado en el parto de los montes. Un ratón que sólo vende humo y que no ha impedido que España con un 12,6% siga duplicando la tasa de paro de la UE que está en mínimos del 6,6%.,

Un mercado laboral que los datos del paro registrado en julio han confirmado como proféticas las palabras de ralentización con que matizaba el ministro José Luis Escrivá, el esperado respiro de la EPA del segundo semestre. De hecho, nos encontramos ante el peor mes de julio de los últimos 14 años, coincidiendo con la crisis financiera de 2008, con 3.230 desempleados más y la destrucción 7.366 puestos de trabajo que reflejan los datos de afiliación a la Seguridad Social, anticipando el anuncio cambio de ciclo para los próximos meses, con el final de la temporada veraniega y con ella de los contratos ligados a la estacionalidad.

Y es este otro de los más graves y preocupantes aspectos de los datos de este julio, caliente también en el empleo, porque en un mes dónde los Servicios tendrían que liderar, por la estacionalidad, el descenso del paro son el sector que más contribuye a su incremento, indicando posiblemente que pese al aumento de la actividad las empresas están reduciendo la contratación por el fuerte aumento de los costes energéticos y una inflación descontrolada.

Un efecto generalizado para el conjunto de sectores de actividad quese confirma por la caída en el número total de contratos registrados que ha sido de 1.655.515 que suponen 113.473 menos, un 6,41%, con respecto a julio del año pasado. Mientras que del total de contratos los 685.992 de carácter indefinido representar 41,44% del total, pero de ellos los indefinidos a tiempo completo sólo ascienden a 285.252, el 40% de los formalizados, siendo el resto fijos discontinuos o a tiempo parcial que suben un 304,17% y un 868,49%, respectivamente, en relación a julio de 2021.

Todo esto con el añadido que, como explican desde el Servicio de Estudios de USO, “se han realizado más contratos indefinidos que personas los han suscrito, esto implica que algunos de ellos, cerca de 30.000, han sido objeto de más de un contrato indefinido que están implementado el pluriempleo”.

Y ante esta evidencia y fiel a su consigna de no asumir nunca las responsabilidades el presidente del Gobierno pide leer los datos del paro con “lentes distintas” y atribuye los malos datos del empleo a “la incertidumbre internacional”. Que, cierto algo influye, pero las principales razones de este cambio de ciclo que anuncia un otoño catastrófico son endógenos, y no sólo por el final de la temporalidad turística, sino porque a la caída de la actividad y del crecimiento se añade que los concursos de acreedores se han duplicado al final de junio, coincidiendo con el fin de la moratoria concursal. Actualmente son unas 100.000 las empresas españolas que están a punto de quebrar y muchas de ellas no pueden devolver los préstamos del ICO por la caída de las ventas, la subida de los costes y la voracidad impositiva del Gobierno

Todo ello sin contar con la retirada de inversiones que se anuncia como consecuencia de esos impuestos populistas a los beneficios de las eléctricas y los bancos que amenazan ya con una retirada de inversiones nacionales y extranjeras debido no sólo a la mayor presión fiscal sino también la falta de seguridad jurídica. Y eso si es responsabilidad absoluta del Gobierno.

En lugar de derrochar el dinero público en limosnas, compra de votos, mantener ministerios inútiles con ministros incapaces u más de 800 asesores enchufados a dedos, el mayor de la democracia, utilizar el falcón para viajes familiares, propagandísticos o para pasar un fin de semana guay con amigas en Nueva York y pedir a los ciudadanos que se ajusten el cinturón mientras les sangran con impuestos, debería empezar por dar ejemplo, recortar ellos todo ese gasto improductivo y utilizar los presupuestos para apoyar a las empresas, a los autónomos que son quienes crean puestos de trabajo, fomentar las inversiones productivas. Esas, señor Sánchez, son las lentes que usted debería exigir a sus ministros en lugar de quitarles la corbata. Las mismas con la que usted debería mirar a nuestros socios europeos y copiar, que en eso si tiene arte y experiencia.

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