La fiscalidad no se toca

05/08/2022

Maite Vázquez del Río.

El FMI acaba de aclarar lo que deben hacer los gobiernos: la fiscalidad no se toca. Ésa ha sido su conclusión ante la espiral alcista de los costes energéticos. Y es más, considera que con los precios tan altos que hay en luz, gas y petróleo, si no se adopta ninguna medida fiscal que alivie los bolsillos de los ciudadanos, lo que se provocará es que se desincentivará el consumo y, así, se logrará bajar los precios.

Se trata de la máxima económica de que ante una mayor demanda, mayores precios; y ante una menor demanda, menores precios. Claro que las mentes pensantes del FMI se han olvidado de que venimos de una pandemia, que estamos en plena guerra y que la sequía está haciendo estragos en muchos sectores, sobre todo el primario. Y en este último punto, la máxima económica se invierte, ante una menor oferta, mayores precios.

Y para no quedar como el malo de la película, aconseja a los gobiernos que se ayude a aquellos ciudadanos que no puedan atender los altos costes enérgeticos… con el dinero que se recauda vía impuestos. Para quienes no tienen palabras es para las empresas no energéticas, desde autónomos, hostelería, compañías aéreas, agricultores, pescadores, fabricantes… y demás actividades que dependen de la luz, el gas y el petróleo para poder realizar su actividad. Sus costes se han disparado y deberán capear el temporal como puedan.

El que sí ha tenido palabras para las empresas energéticas ha sido Antonio Guterres. El responsable de la ONU no ha ahorrado calificativos para estas empresas que están obteniendo unas ganancias «inmorales» por esta situación, olvidándose de los ciudadanos y hasta del cambio climático. El secretario general de la ONU, desoyendo al FMI, ha pedido a los gobiernos que impongan impuestos a gasísticas, eléctricas y petroleras, porque no vale enriquecerse a costa de empobrecer al resto. Y es que como ha recordado Guterres, estas empresas han logrado ganancias de más de 100.000 millones de dólares. Y, mientras tanto, lo que pueden hacer los gobiernos es acelerar los proyectos de energía renovable.

De momento, los españoles, al menos el 41% según el CIS, consideramos que pagamos muchos impuestos, mientras el 90% que pagan tributos está convencido que hay mucho fraude fiscal. Una vez más volvemos a la voracidad fiscal del fisco, porque desde Hacienda nos animan a pagar impuestos para tener mejores servicios públicos, pero la realidad es otra: cada vez pagamos más impuestos mientras los servicios públicos (sanidad, educación, carreteras…) empeoran. Pese a los consejos del FMI, de momento el Gobierno español, ya ha bajado la fiscalidad electríca al 5% y ofrece 20 céntimos por cada litro de combustible repostado, y hasta como acaba de recomendar Guterres, pagarán más impuestos por las las ganancias «inmorales» que están logrando.

Ante estos dimes y diretes, recomendaciones y críticas, lo único que parece cierto es que ni las instituciones internacionales se ponen de acuerdo sobre lo que se debe hacer, y que cada gobierno apaga sus propios incendios como puede. Los ciudadanos lo único que vemos es como todo nos cuesta más caro. Y la guerra en Ucrania continua, mientras China cada vez está más enfadada con Estados Unidos y el resto del mundo, menos Rusia.

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