Empresarios y sindicatos confrontaron hoy sus posiciones frente al episodio inflacionista que sacude el mundo y en particular España. Para los patronos, el dato conocido hoy— que confirma una subida de precios del 10,5% respecto al año anterior— pone de relieve que las empresas están haciendo “esfuerzos” por recortar sus beneficios y no trasladar al completo la subida de los costes que soportan. Por el contrario, el sindicato Comisiones Obreras (CCOO) tilda de “desproporcionada” la subida y culpa a las empresas de azuzar los temidos efectos de segunda ronda del fenómeno inflacionista.
Para los empresarios, el dato de inflación subyacente, que se sitúa en el 6,4% de incremento frente al año anterior, “estaría reflejando el esfuerzo del tejido productivo” por “no repercutir todo el aumento de costes en sus precios finales de bienes y servicios”, a pesar de la situación “todavía muy delicada para muchos sectores”.
Sin embargo, para el sindicato, la inflación del 10,5% en agosto, y en especial, el incremento de los precios de los alimentos hasta el máximo histórico del 13,8%, “se debe” a que “las empresas están repercutiendo en sus precios las subidas energéticas para mantener o incrementar sus márgenes de beneficios, generando un efecto de segunda ronda”, afirma la ‘número dos’ del sindicato Mari Cruz Vicente.
Dos análisis muy condicionados por los deseos de ambos protagonistas. Los empresarios, por un lado, desean evitar la propagación del fuego inflacionista a los salarios. Todo lo contrario que los sindicatos, que pugnan, por su parte, por atenuar la pérdida del poder de compra, asociada a la inflación.
Dos posturas que se expresan sin rodeos desde ambas organizaciones. Mientras CEOE llama casi a gritos a “evitar caer en una espiral inflacionista por aumentos de precios y salarios”, el sindicato CCOO pide por el contrario “incrementar los salarios” y que “no sean los trabajadores quienes paguen el coste de la crisis”.
Los empresarios creen que la inflación se mantendrá elevada en el corto plazo, aunque irá moderándose” a medida que se desinfle el precio del petróleo, como ya se atisba en agosto y ahora en septiembre, si bien debido a un temor general de “ralentización de la economía mundial”.
Por su parte, el sindicato pide al Gobierno que dé un paso adelante y promueva “un gran pacto de rentas” con medidas contra las “ineficiencias” del mercado eléctrico, subidas selectivas de impuestos y control de precios del alquiler. Además, CCOO insiste en pedir a los empresarios que “desbloqueen” el gran acuerdo de convenios colectivos, de alcance estatal.
Se reduce la pérdida de competitividad
Más parcos, los empresarios, después de advertir sobre los riesgos de elevar los salarios, centran su análisis en los “muchos” componentes del IPC, que obedecen a “factores externos” a la economía española, sobre todo derivados de la guerra en Ucrania.
Con todo, CEOE celebra que se estreche “levemente” la divergencia entre la inflación española y la de zona euro; brecha que va del 10,5% español y el europeo 9,1%; y que mide cierta pérdida de competitividad de la economía española frente a sus competidores europeos.
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