Franco Macchiavelli, analista de mercados de Activotrade, señala que, durante la sesión asiática del lunes 26 de septiembre, la libra esterlina experimentó «un flash crash, con caídas no vistas desde el Brexit». En tan solo 20 minutos, la libra esterlina se hundió hasta rozar la paridad con el dólar en el nivel de 1.03 (mínimos de la sesión asiática), niveles no vistos desde el año 1985.
Además de la fuerte caída en la moneda, los bonos también experimentaron fuertes movimientos, con saltos de 50 puntos básicos (el mayor salto diario de la historia que se registra en la deuda británica).
«La confianza en la viabilidad económica de país se veía afectada tras el comunicado del pasado viernes por parte del nuevo partido conservador de Liz Truss, que anunciaba un significativo plan de recortes de impuestos (el mayor recorte de impuestos desde el año 1972)», interpreta este experto.
Además de ello, durante el fin de semana, Kwasi Kwarteng, ministro económico de Truss) anunciaba que los recortes fiscales no habían terminado, y que todavía quedaba más camino por recorrer y más planes de recortes que añadir.
«La reacción de esta noticia por parte del mercado ha sido devastadora. Este desplome demuestra la falta de confianza de los mercados en el Reino Unido y un debilitamiento significativo de su fortaleza financiera», advierte el experto de Activotrade.
«Los recortes de impuestos aumentan el riesgo de que la libra alcance la paridad con el dólar, lo cual podría provocar que el BoE lleve a cabo una intervención de emergencia para equilibrar la situación (algo muy similar a lo ocurrido recientemente con el Banco de Japón y el yen)», insiste.
«El Plan de Crecimiento fracasa estrepitosamente y provoca más problemas en los precios de las hipotecas y la gasolina para los consumidores», advierte Ben Laidler, estratega de mercados globales de la plataforma de inversión en multiactivos eToro.
«Ha fracasado espectacularmente en los ya nerviosos mercados de divisas y de bonos. Su apoyo a la factura energética y al recorte de impuestos ayudará a muchos mientras la economía se tambalea al borde de la recesión, pero el desplome de los mercados está añadiendo costes significativos a muchos consumidores hoy en día y deja a las autoridades con pocas, y únicas, malas opciones que abordar», explica.
«Los costes inmediatos para los consumidores podrían ser significativos. El aumento del 0,5% de los rendimientos de los bonos británicos a 5 años del viernes por sí solo elevaría el coste de una hipoteca media de 140.000 libras esterlinas en 700 libras al año. Del mismo modo, la caída del 3,5% de la libra esterlina del viernes añadiría 5 peniques al coste medio de 1,65 libras por litro de gasolina, además de aumentar el precio de otras importaciones. Las perspectivas de una mayor inflación en el Reino Unido implican que los mercados están valorando la posibilidad de que el Banco de Inglaterra suba los tipos de interés hasta el 5%, más del doble del nivel actual del 2,25%», apunta.
«Las autoridades británicas no tienen buenas opciones para hacer frente a la actual crisis monetaria, con la posibilidad de una subida de emergencia de los tipos de interés en aumento, con una inflación más alta, unas reservas de divisas mucho más bajas y una política fiscal que ahora tira en dirección contraria», advierte.
Impulsar el crecimiento mediante la reducción de impuestos
Azad Zangana, economista y estratega senior de Europa de Schroders, subraya que «el Gobierno del Reino Unido ha presentado los mayores recortes fiscales desde 1972, sin embargo, es probable que estos recortes den lugar a una mayor inflación y a una subida aún mayor de los tipos de interés».
El nuevo ministro de Hacienda, Kwasi Kwarteng, deja muy claro que la prioridad del nuevo Gobierno es impulsar el crecimiento mediante la reducción de impuestos.
Algunas de las medidas anunciadas fueron:
- Garantía de precio de la energía de 2.500 libras confirmada durante dos años
- Plan de desgravación de la factura energética para reducir el coste de la energía para empresas, organizaciones benéficas e instituciones públicas durante seis meses
- Se anula el aumento previsto del impuesto de sociedades del 19% al 25% (aunque se mantiene el recargo del 8% a los bancos)
- Anulación del aumento de las cotizaciones a la Seguridad Social (1,25 puntos porcentuales) y de la tasa de asistencia sanitaria y social a partir de noviembre de 2022
- Se suprimirá la reducción prevista de la asignación anual para inversiones de 1 millón de libras a 200.000 libras
- Se revocan las reformas de las nóminas (IR35)
- El tipo básico del impuesto sobre la renta se reducirá del 20% al 19% a partir de abril de 2023
- Se eliminará el tipo adicional del impuesto sobre la renta del 45% a partir de abril de 2023
- Se suprime el límite de los bonus de los banqueros
- Los umbrales del impuesto sobre actos jurídicos documentados para la compra de inmuebles se han incrementado considerablemente
- Se congelan los impuestos sobre el alcohol para este año (habrían aumentado según el IPC)
El coste total de las diversas medidas anunciadas alcanzará los 161.500 millones de libras esterlinas a lo largo de este ejercicio y los próximos cuatro años (el 6,6% del PIB nominal actual). Sin embargo, esta cifra excluye las ayudas a corto plazo para los hogares y las empresas en relación con las facturas de energía, que se calcula que ascenderán a 60.000 millones de libras en los próximos seis meses. «Estimamos que esta cifra podría ascender a 150.000 millones de libras en los próximos dos años, sin suponer una ampliación de las ayudas a las empresas, lo que elevaría el coste total estimado de las nuevas medidas a 311.000 millones de libras (12,8% del PIB nominal actual). Incluso basándose en las propias estimaciones del Tesoro, el Instituto de Estudios Fiscales ha anunciado que se trata del mayor conjunto de recortes fiscales desde 1972», precisa este experto.
«Muchas de las medidas anunciadas para animar a las empresas a invertir y crecer deberían ser bien recibidas por los inversores. El crecimiento de la productividad de Reino Unido lleva tiempo deteriorándose, así como su capacidad para atraer inversiones extranjeras directas», apunta.
Pero «el momento de estos recortes fiscales no podría haber sido peor. Con una inflación cercana a los dos dígitos, el Banco de Inglaterra (BoE) está subiendo los tipos de interés en un intento de frenar la demanda en la economía y devolver la inflación a su objetivo del 2%. Aunque el canciller declaró que la independencia del BoE era «sacrosanta», sus recortes fiscales entran en conflicto con los objetivos del banco central», señala Zangana.
«La magnitud del estímulo fiscal anunciado obligará probablemente al Banco de Inglaterra a subir los tipos de interés más de lo previsto. Aunque la medida de Garantía de Precios de la Energía contribuye a reducir la inflación general el próximo año en unos tres puntos porcentuales, según nuestras estimaciones, es probable que los subsidios, especialmente para los hogares, aumenten la inflación a finales de 2023 y después», razona.
«La gran apuesta del Gobierno es que los recortes fiscales y la reducción de la fiscalidad impulsarán un mayor crecimiento y, a su vez, generarán mayores ingresos fiscales. Es probable que esto ocurra, pero que el crecimiento pueda volver al 2,5% anual de forma sostenible sin generar una inflación significativa es poco factible en este momento», insiste este experto, que considera que «la principal limitación de la economía británica en la actualidad es la falta de crecimiento de la oferta laboral, hay más vacantes de empleo sin cubrir en la economía que desempleados disponibles para ocuparlas». Entre otros factores, por culpa del Brexit.
«Así pues, es probable que el enorme estímulo fiscal adicional haga subir la inflación más que el crecimiento, lo que será menos útil para el erario público, pues llevará a un mayor endeudamiento», recalca.
«A algunos inversores también les preocupa que las agencias de calificación puedan rebajar el rating de Reino Unido, lo que podría llevar a algunos tenedores de bonos del Estado a verse obligados a vender parte o incluso la totalidad de sus tenencias. Esto puede suceder con el tiempo, y dependerá del Gobierno defender su nuevo enfoque de la fiscalidad en los próximos meses. Y, lo que es más importante, si el crecimiento y el aumento de los ingresos fiscales no materializan, el canciller tendrá que estar preparado para dar un giro y preparar algunas medidas de austeridad», concluye Zangana.
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