Ignacio Muñoz-Alonso, estratega jefe macroeconómico de Inversis (grupo Banca March), avisa que «el panorama es extremadamente complejo para el inversor, con múltiplos escenarios de difícil pronóstico que complican la selección de activos en cartera»: la guerra de Ucrania, en la que no es descartable una destitución de Putin «por el estrepitoso fallo en la invasión, que es visto como una humillación por el sector más ultranacionalista de Rusia» y por la pérdida del apoyo de China; la crisis energética y de materias primas; la inflación; la subida de tipos; los cuellos de botella en los suministros; el Covid («todavía no resuelto en China»); y el riesgo de recesión a corto plazo.
En este escenario, el PIB mundial crecerá el 2,1% en 2022 y el 2,4% en 2023, pero con evoluciones muy diferentes: EEUU pasará del 0,2% al 1,2%; la Eurozona, del 2,8% al 1%; China, del -1% al +4,5%; mientras los emergentes mantendrán el 2,7%. Es evidente que la economía se desacelera tanto en 2022 como en 2023.
«EEUU todavía no está en recesión, pero es probable que entre en ella en 2023 para salir en 2024, con una inflación por encima del 2% durante mucho tiempo», señala Ignacio Muñoz-Alonso. Tras dos trimestres mejores de lo previsto, Europa muestra síntomas de desaceleración en el tercero, y la recesión «no es descartable». Así lo reconoce el BCE: 2,8% en 2022; -0,9% en 2023, y +1,9% en 2024.
El experto de Inversis subraya que «la inflación no es temporal y será más pronunciada de lo que se esperaba». Ante esto, el BCE, que se enfrenta «a una economía que no se ha recuperado todavía de la pandemia, como sí lo ha hecho la de EEUU», subirá tipos hasta 2023. «Luego hará una pausa para evitar provocar una recesión», pronostica. En cambio, la Fed seguirá «con su senda acelerada de tipos» en 2022 y 2023.
Recuperar pérdidas
Este escenario puede invitar a no invertir, pero Ignacio Muñoz-Alonso advierte: «si el inversor quiere resarcirse de las pérdidas acumuladas hasta ahora, debe tener el dinero invertido, y hacerlo en los segmentos con menos incertidumbre, incrementando la renta fija, que a medio plazo dará más de una alegría, e infra ponderando renta variable por falta de visibilidad suficiente».
Aunque los bonos soberanos son la principal fuente de pérdidas, también generan «ventanas de seguridad para inversores conservadores». Además de sobre ponderar liquidez, recomienda ser «cautos» en bonos corporativos ante posibles bajadas de rating y alzas de impagos, optando por empresas de elevada calificación, «poco apalancamiento y balances sólidos».
En renta variable, seguirá «el castigo por la incertidumbre y la volatilidad», alentado por la rotación de carteras hacia la renta fija y los soberanos. Además, los beneficios de las empresas muestran debilidad, y el estancamiento de las valoraciones invita a correcciones adicionales. El experto de Inversis considera clave el dividendo «en un mercado más defensivo» e insiste en infra ponderar renta variable «hasta comprobar que la desaceleración ya está descontada en las valoraciones».
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