
Christine Lagarde, en la ceremonia de firma de billetes de euro.
Christine Lagarde (París, 1 de enero de 1956) cumple tres años al frente del Banco Central Europeo (BCE), al que llegó desde el Fondo Monetario Internacional (FMI), donde fue la primera mujer en dirigirlo, entre el 5 de julio de 2011 y el 16 de julio de 2019.
Lagarde ha sido la primera mujer en ser ministra de Economía del G-8 y en presidir el bufete Baker&MacKenzie.
Abogada especializada en competencia y en defensa del trabajo, de joven participó en el equipo de natación sincronizada y llegó a trabajar como asistente de un congresista en el Capitolio de EEUU.
Como política, ha sido ministra de Agricultura y Pesca, de Comercio, y de Economía.
Llegó a la presidencia del BCE sin ser una experta en política monetaria. Heredó de Mario Draghi un escenario de bajos tipos de interés (que llegaron a ser negativos), reducida volatilidad y mínima inflación. Pero todo esto saltó por los aires con la pandemia, crisis sanitaria que todavía no se resuelto definitivamente, y cuando Europa comenzaba a recuperarse del coronavirus, Putin decide invadir Ucrania, disparando la inflación por los costes de la energía y de los alimentos, entre otras materias primas.
La situación obligó al BCE a endurecer la política monetaria muy rápidamente, pasando de tipos negativos a tres subidas consecutivas que han sido históricas.
Para Alessandro Tentori, Chief Investment Officer en AXA Investment Managers, Lagarde ha tenido que presidir el BCE en «un entorno extremadamente difícil, empezando por la crisis de Covid y la crisis geopolítica de Ucrania”. “La transición de un entorno artificial heredado del presidente Draghi (bajos tipos de interés, baja volatilidad, baja inflación y amplia liquidez) a otro completamente nuevo en el que los tipos, la volatilidad y la inflación saltan simultáneamente es un reto importante en sí mismo”, subraya. Por lo tanto, “es comprensible que la comunicación en torno a las decisiones políticas pueda ser un ejercicio difícil en un entorno tan fluido y volátil”.
“Las perturbaciones de la oferta siguen siendo el principal componente de la inflación de la Eurozona. Los bancos centrales modernos no están bien preparados para controlar este tipo de inflación, que por definición sólo es marginalmente sensible a los tipos de interés. Es probable que la inflación de la Eurozona se acelere aún más en los próximos meses, antes de empezar a moderarse, aunque a un ritmo muy lento», añade.
Como consecuencia, uno de los retos del BCE y de Lagarde ahora es “calibrar adecuadamente la política monetaria e identificar y evaluar correctamente las posibles compensaciones con las variables económicas reales a medida que vayan apareciendo».
Otro es normalizar los «estímulos no convencionales», para eliminar el exceso de liquidez sin crear olas de fragmentación entre los países miembros”.
En este entorno, Tentori reconoce que “el Consejo de Gobierno del BCE se ha vuelto más agresivo, ya que se ha embarcado en subidas de tipos a gran escala”.
El presidente del BCE “siempre adopta una postura neutral con respecto a la distribución de las opiniones y recomendaciones expresadas por los miembros del Consejo de Gobierno”. También la presidenta Lagarde ha adoptado este enfoque, motivada en parte por el hecho de que “no es una experta en política monetaria”. No obstante, y dado que el Consejo de Gobierno es “más beligerante que a principios de 2022, es razonable caracterizar a la presidenta Lagarde como más beligerante también”.
Philippe Waechter, jefe de investigación económica de Ostrum AM (grupo Natixis IM), destaca que “en estos tres años el Consejo de Gobierno del BCE ha reforzado su posición, en detrimento de los bancos centrales nacionales. Una dinámica que se inició durante el mandato de Draghi y que se ha consolidado durante la presidencia de Lagarde”.
En lo que respecta a política monetaria, Waechter comenta que “desde que comenzó el repunte de la inflación y la crisis energética el BCE ha estado a remolque y no fue capaz de atisbar a tiempo» sus consecuencias.
Lagarde «se volvió más hawkish tanto con el personal del BCE como con el Consejo de Gobierno».
“Desde el inicio de su mandato, se reveló que ella no era una banquera central, ni una economista. Pero trabajó duro para consolidar su mandato. Actualmente, el principal reto al que tiene que enfrentarse es el control de la inflación. En este sentido, el BCE no debería de implicarse mucho, ya que realmente no pueden controlar el precio de la energía”, apunta.
El otro gran reto para Lagarde y el BCE es “ la desaceleración mundial, que limitará la demanda de petróleo y el precio del mismo”. “El acuerdo europeo sobre el precio del gas limitará su nivel y su volatilidad. Debido a un efecto base, la contribución de la energía se invertirá”, vaticina.
A juicio de Waechter “el éxito principal de Lagarde al frente del BCE es que ha tenido una línea continuista sobre la política que venía aplicando Draghi bajo su mandato”.
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.