Superadas las elecciones y con la mayoría absoluta aplastante del PP, llega la hora de la verdad para Mariano Rajoy. La democracia sigue sus plazos, y ahora es el momento del traspaso de poderes, y seguramente nos encontraremos con más de una sorpresa. Se trata de revivir a nivel nacional lo que hace pocos meses se vivió a nivel autonómico, Cataluña o Castilla-La Mancha son solo un ejemplo. Y justo antes de Navidades con el nuevo presidente del Gobierno llegarán los anuncios, las medidas y, esperemos, que la concreción de una política económica, que tanto reclamaron cuando el PP estaba en la oposición.
A Mariano Rajoy ya le están llegando todo tipo de apoyos y recomendaciones sobre los pasos a seguir. Apoyos como el de Angela Merkel, interesada en que el nuevo gobernante español no le salga díscolo y aplique a pies juntillas los deberes que a principios de este mismo año vino a La Moncloa a entregarle al ya presidente en funciones, José Luis Rodríguez Zapatero. Europa, el euro, se juega mucho como para que un país acosado y debilitado se salga de la disciplina. Rajoy desde el mismo momento en que supo que iba a ser el nuevo presidente se apresuró a eliminar cualquier duda al respecto, diciendo a los estadistas europeos que bajo su mandato España cumplirá con el déficit y la deuda, y con la ambición del recién llegado, que aspira a que la economía de nuestro país ocupe el puesto que le corresponde.
Merkel, que ya hablando por teléfono con Rajoy para mostrarle su apoyo, ha aprovechado también para pedirle a bote pronto, reformas rápidas. No ha concretado de qué medidas se puede tratar, pero sí de que lo que se haga vaya en la dirección de profundizar en la integración europea y por el beneficio de Europa.
Además de en el ámbito político, algunos servicios de estudios como el de la entidad británica HSBC también animan al presidente Rajoy a diseñar una política económica clara, que apueste por la consolidación fiscal y reducción de la deuda pública, así como por la creación de empleo. Pero sobre todo la entidad recomienda que ante la desconfianza de los mercados en el sistema financiero español, anuncie cuanto antes las medidas que adoptará para que los bancos y cajas de ahorros españolas dejen de estar bajo sospecha.
Pero en este capítulo de recomendaciones llama la atención las «exigidas» por la agencia de calificación Ficht, la misma que ha confirmado la califiación de nuestra deuda hasta la AA-. Los analistas de esta agencia son tajantes, aconsejan a Rajoy «reformas radicales» dentro de un ambicio plan de reformas estructurales. El objetivo de déficit público y el problema de la deuda, pese a ser una de las menores de la eurozona, deben ser corregidos con urgencia y, para lograrlo, Fitch apunta al peligro que representa la indisciplina de las comunidades autónomas. Rajoy desde que se supo vencedor en las primeras encuestas electorales ya ha advertido que se reunirá con ellas, buscará un gran pacto y aplicará el mandato constitucional, desarrollando su reciente reforma para que el déficit público se encuentre por debajo del 3% y la deuda pública no supere el 60% del PIB.
Desde otras instancias ya le están pidiendo una reforma laboral en profundidad. Tal vez tenga en cuenta la petición de la CEOE y de otros ámbitos más académicos de crear un contrato único, que acabe con el binomio temporal/fijo y reduzca aún más el coste del despido. No obstante, ninguna reforma por si misma servirá para crear empleo. Lo saben PP y PSOE, como también saben todos los partidos políticos que con lo único que se crea empleo es con el crecimiento económico. Por tanto, Rajoy opta por apoyar a las pymes y autónomos, que al fin y al cabo son los crean el 90% del empleo. Únicamente tendrá que hacer un encaje de bolillos para que sin incurrir en más gasto público, incentivo a los pequeños y medianos empresarios a contratar a los más de cinco millones de parados con que cuenta el país.
Llegó la hora de la verdad. En poco más de un mes se despejarán todas las dudas que ahora tienen los españoles sobre su futuro, y también las de nuestros socios europeos y las de los mercados.
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