El Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra ha decidido elevar en 75 puntos básicos el tipo de interés de referencia para sus operaciones, que pasará a situarse en el 3%, su nivel más alto desde 2008, en respuesta a la escalada de la inflación, que rondará el 11% en el cuarto trimestre del año.
La subida de tipos es la más agresiva realizada desde 1989 y amplía a ocho reuniones consecutivas la secuencia de incrementos del precio del dinero acometida por el Banco de Inglaterra, que adoptó la decisión por una mayoría de siete votos a favor y dos en contra, ya que uno de los consejeros prefería subir medio punto porcentual y otro un alza de un cuarto de punto.
El BoE secunda así el movimiento anunciado ayer por el Comité Federal de Mercado Abierto de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) que decidió una cuarta subida consecutiva de los tipos de interés de 75 puntos básicos, hasta situarlos en un rango objetivo de entre el 3,75% y el 4%, su mayor nivel desde enero de 2008.
El banco central británico, que no hace referencias directas a la crisis de Gobierno en Reino Unido que desembocó en la dimisión de Lizz Truss como primera ministra, apunta en su análisis que ha habido una disminución de la incertidumbre sobre las perspectivas de los precios minoristas de la energía tras nuevas intervenciones gubernamentales.
Detecta grandes movimientos en los precios de los activos del Reino Unido desde el verano, lo que ha hecho subir considerablemente las nuevas tasas hipotecarias en el país, con un endurecimiento considerable de las condiciones de financiación, presionando a la baja la actividad.
El Banco de Inglaterra espera que el PIB del Reino Unido se contraiga alrededor de un 0,75% durante el segundo semestre, en parte como reflejo de la reducción de los ingresos reales por el aumento de los precios mundiales de la energía, aunque espera que la caída de la actividad a finales de este año sea menos marcada que en agosto, lo que refleja el apoyo de la limitación de precios de la energía, mientras que en el mercado laboral empieza a haber señales de que la demanda ha comenzado a disminuir.
En cuanto a la inflación, la entidad prevé que repunte desde el 10,1% de septiembre hasta alrededor del 11% en el cuarto trimestre de 2022, aunque por debajo de lo esperado en agosto, cuando anticipaba una escalada hasta rondar el 13%, lo que refleja también el impacto del tope del precio de la energía.
El pronóstico central contempla que la inflación empiece a retroceder desde principios del próximo año, por el efecto de base de la comparación anual, mientras que las presiones inflacionarias internas se mantendrán fuertes en los próximos trimestres para disminuir posteriormente. De este modo, espera que el IPC caiga bruscamente incluso por debajo del objetivo del 2% dentro de dos años, y aún más dentro de tres años.
«La economía ha estado sujeta a una sucesión de choques muy grandes», subraya el Banco de Inglaterra, que asegura que la política monetaria garantizará que, a medida que continúe el ajuste ante estos choques, la inflación regrese a la meta del 2% de manera sostenible en el medio plazo y actuando para asegurar que las expectativas de inflación estén ancladas en esa meta.
Pero avisa que existen considerables incertidumbres en torno a las perspectivas y si éstas sugieren presiones inflacionarias más persistentes, «responderá con fuerza, según sea necesario».
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