Los bancos de la zona euro aguantarían una sacudida de 200 puntos básicos del tipo de interés, incluso en un escenario de desaceleración económica como el incluido en las previsiones del Banco Central Europeo (BCE), según ha indicado el presidente del Consejo de Supervisión de la institución, el italiano Andrea Enria.
«Desde la perspectiva de la capacidad de los bancos para generar ganancias a corto y medio plazo, el sector bancario de la zona del euro seguiría siendo en general resistente a un ‘shock’ de tipo de interés clásico de 200 puntos básicos, incluso en un escenario de referencia de desaceleración económica», ha señalado el banquero durante una conferencia organizada por el Bundesbank.
Enria ha destacado que en el escenario de referencia de una desaceleración del crecimiento económico, un cambio de 200 puntos básicos en la curva de rendimiento probablemente tendría un impacto general beneficioso en la rentabilidad de los bancos en un horizonte de tres años y un impacto negativo marginal en su suficiencia de capital.
En este sentido, ha explicado que el efecto sobre el capital reflejaría las pérdidas por revalorización y, en particular, la inflación en los activos ponderados por riesgo impulsada por el aumento de los parámetros de riesgo crediticio.
«Nuestro análisis muestra que las ganancias aumentarían porque el impulso de los ingresos netos por intereses compensaría con creces las pérdidas por revaluación y el aumento demorado del coste del riesgo», ha indicado el italiano, añadiendo que los ingresos comerciales netos también contribuirían positivamente a los beneficios, debido al aumento de los volúmenes de negociación.
«Si bien este análisis confirma el mensaje positivo general, también destaca que podría haber diferencias significativas en cómo un aumento significativo en las tasas de interés afectaría los balances de los bancos individuales, que es lo que importa para un supervisor prudencial», ha puntualizado Enria.
De este modo, ha alertado de «una disonancia preocupante» entre estas expectativas positivas y la combinación única de riesgos a los que se enfrenta la eurozona en un entorno de niveles históricamente altos de endeudamiento y con un espacio reducido para medidas de apoyo monetario y fiscal. «Todos estos son elementos que exigen prudencia, una cuidadosa gestión de riesgos y una mayor supervisión», ha apostillado.
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