Por décimo año consecutivo, la Fundación Adecco presenta el informe Violencia de género y empleo, que muestra que el 62% de las mujeres cree que siguen existiendo prejuicios de las empresas a la hora de contratar a una mujer que acredita condición de violencia machista. Una situación que lleva al 72,3% a no comunicar esa situación por miedo a que les reste oportunidades en entrevistas de trabajo o procesos de selección.
El 27% que revela ese dato normalmente lo hace por cuestión de seguridad y también porque cuentan con una serie de derechos para garantizar su desarrollo personal y profesional).
Carmen Giménez, atleta paralímpica (sufre una lesión medular a causa de violencia machista) y embajadora de la Fundación Adecco, asegura que “siguen existiendo una gran cantidad de prejuicios que evidencian que queda mucho por hacer para lograr la plena inclusión, y que es labor de todos los agentes sociales fomentar espacios laborales seguros para posicionar el empleo como elemento clave para que las mujeres víctimas de violencia machista puedan salir adelante”.
Entre los prejuicios más asociados a esta situación que se encuentran en las
empresas, el 43% señala que se las achaca ser personas inseguras que ven afectado su rendimiento; un 39% indica la creencia de que se ausentarán más de su puesto; y un 16%, opina que los empleadores piensan que las mujeres víctimas pueden ser problemáticas y empeorar el clima laboral.
Las denuncias por violencia de género se acercan a índices prepandemia
En la última década, la evolución del número de denuncias por violencia machista
experimentó una tendencia ascendente hasta el fuerte parón registrado en 2020, el año de la pandemia. Pero tras el notable descenso del número de denuncias durante 2020, cuando se registró la cifra más baja de los últimos cinco años (150.785), volvió a aumentar, prácticamente a niveles prepandemia, hasta alcanzar las 162.848 en 2021 (en 2019 alcanzaron las 168.057). Esto supone aumento del 8% respecto al año anterior.
Por tanto, se constata que el descenso de denuncias durante el año de la pandemia, se debe a que en épocas de crisis cae el volumen debido a las mayores dificultades que encuentran las mujeres para pedir ayuda. Un temor que aún es mayor entre aquellas que no tienen recursos para llevar una vida independiente. Es en los periodos de recuperación cuando aumentan, coincidiendo con etapas más prósperas para afrontar un proyecto profesional y la perspectiva de retomar su autonomía.
Esta progresión en el número de denuncias podría ser positiva, en la medida en que la
reactivación económica esté detrás del incremento de las mismas como un reflejo de un mayor empuje para pedir ayuda y salir de dicha situación. La subida del 8% en 2021 respecto a 2020 será previsiblemente más alta en 2022, según los datos del primer semestre recogidos por el Consejo General del Poder Judicial.
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