El Senado debate sin Podemos el alza del salario mínimo en 2023

21/11/2022

Luis Martínez del Amo. Los socialistas presentan una moción que pide elevar esta renta al 60% del salario medio.

El Senado debatirá mañana martes la subida del salario mínimo. Se trata de una moción presentada por el grupo socialista en la Cámara Alta. El debate presenta la particularidad de que la Cámara Alta carece de la representación de Unidas Podemos, el grupo del que procede la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, responsable de impulsar una posible subida de esta renta en 2023.

La moción de los socialistas insta al Gobierno a elevar el salario mínimo interprofesional (SMI) hasta el 60% del salario medio en España. Con fecha del 16 de noviembre, el portavoz socialista, Gonzalo Palacín, argumenta en la presentación de la moción sobre la actualización del SMI para 2023 la necesidad de elevar esta renta “en coherencia con el Pacto de Rentas”, dice, y a fin de “repartir de manera justa la carga del impacto económico de la guerra en Ucrania”.

La peculiaridad es que la moción sobre la subida del salario mínimo se debatirá en una cámara sin representación del grupo Unidas Podemos, del que procede la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.

A su vez, el Grupo Parlamentario Democrático, a instancias de Ciudadanos, ha presentado una enmienda a esta moción, en la que pide forzar al Gobierno a llegar a un “acuerdo” con la patronal y los sindicatos si quiere elevar esta renta.

También solicita Ciudadanos que el Ejecutivo publique cuantos estudios se hayan realizado sobre el “impacto” de una elevación del salario mínimo sobre la creación de empleo. “El Senado insta al Gobierno a hacer públicas todas las evaluaciones de impacto y estudios encargados o elaborados por el Ministerio de Trabajo y Economía Social relativo a los efectos de los incrementos del Salario Mínimo Interprofesional”, reza la enmienda de Ciudadanos.

Elecciones en CEOE

El debate en el pleno del Senado se producirá apenas unas horas antes de que el miércoles, previsiblemente a primera hora de la tarde, se de a conocer el nombre del ganador de las elecciones en la confederación empresarial CEOE, donde el actual presidente Antonio Garamendi se enfrenta a una rival imprevista, Virginia Guinda.

Unas elecciones que contribuirán a despejar el camino para que el Gobierno retome una relación más fluida con la patronal. Ambos interlocutores tienen pendientes de gestionar asuntos como el Estatuto del Becario y la segunda fase de la reforma de las pensiones, así como la propia subida del salario mínimo.

Sin embargo, independientemente del resultado de las elecciones, no es previsible que el Gobierno retome la sintonía mostrada con los empresarios durante la pandemia; un período durante el cual los empresarios alcanzaron catorce acuerdos con el Gobierno y los sindicatos, por ejemplo, sobre los expedientes de regulación temporales de empleo (ERTE) o las ayudas a los autónomos.

La situación actual es muy distinta. La guerra de Ucrania, con su impulso sobre los precios de la energía y los alimentos, que han repercutido en la cesta de la compra, han cambiado las tornas, según recalca Garamendi, empresario vasco y candidato a renovar la jefatura de los empresarios.

Sin embargo, la candidata, Virginia Guinda, una empresaria catalana amparada por la asociación crítica con Garamendi Foment del Treball, que preside Josep Sánchez Llibre, confía en dar la sorpresa el miércoles, y arrebatar a Garamendi el cetro empresarial.

Para lograrlo, Guinda aboga por renovar el estilo de liderazgo de la gran empresarial, y reabrir una reforma como la laboral, cuyo veto a los contratos temporales la empresaria catalana parece denostar.

En este sentido, la ingeniera pretende asimismo, en relación con el salario mínimo interprofesional, modificar a fondo su regulación, y evitar la aplicación general de este umbral de renta. Guinda defiende un salario mínimo diferenciado en función de sectores y de la edad de los trabajadores; en la idea de que actividades como la agricultura no pueden permitirse pagar salarios que otros sectores como la industria sí pueden pagar.

Tampoco los jóvenes debería cobrar el mismo mínimo que sus colegas más experimentados, según la candidata, cuyas propuestas, en caso de que esta lograra hacerse con al dirección de CEOE, chocarían a buen seguro con la posición sindical.

Sin embargo, las opciones de Guinda, salvo sorpresas, parecen muy lejanas. Su rival, Antonio Garamendi, se atribuye el apoyo de todos los territorios, “salvo uno”, en alusión a Cataluña, y de casi todos los grandes sectores de actividad.

Por su parte, Guinda, que solo necesitaba 20 avales para formalizar su candidatura, logró presentar 37, respaldada además por cinco organizaciones miembros de la gran patronal, en lugar de las cuatro preceptivas.

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