Los Presupuestos de la sedición

23/11/2022

José María Triper.

No tiene programa, no tiene proyecto, sólo tiene ambición y es capaz de vender a su padre vender al partido y vender a España para conseguir sus ambiciones. Con estas palabras definía a Pedro Sánchez un destacado ex parlamentario y ex barón territorial del PSOE, hoy laminado por el dedo dictatorial del jefe del gobierno. Palabras proféticas que cobran ahora todo su sentido con las vergonzosas concesiones con las que Sánchez se ha humillado y ha humillado a España ante sus enemigos, esos independentistas y golpistas catalanes y los EH Bildu herederos de los asesinos de la banda terrorista ETA.

Por encima de los intereses nacionales, por encima de la legalidad y de los principios constitucionales y por encima de las víctimas, Pedro Sánchez no ha dudado en ceder al chantaje de ERC para suprimir el delito de sedición en el Código Penal y reformar el delito de malversación para dejar impunes a Oriol Junqueras, Puigdemont y el resto de los condenados por el golpe de Estado en Cataluña del 17-0. Una ignominia a la que se ha sumado esta misma semana la claudicación ante el chantaje de Bildu para retirar a la Guardia Civil de Navarra al transferir las competencias de Trafico a la Comunidad Foral, además de regalares 1.250.000 euros para la digitalización de las radios y para la promoción del circo en euskera. Sólo para mantenerse un año más en el poder.

Pero además de indignas, los Presupuestos para 2023 salidos del Congreso lejos de tener un carácter social y de ser las cuentas que España necesita para recuperar el pulso de la economía son electoralistas, insolidarios, engañosos, nocivos para la reducción del déficit y la deuda, perjudiciales para el crecimiento y el empleo y utópicos e irrealizables en sus previsiones.

Así, durante el debate de las enmiendas, el PSOE y Unidas Podemos, siguiendo las órdenes recibidas de Moncloa han rechazado todas las propuestas presentadas por la mayoría de los grupos parlamentarios que proponían rebajas del IVA para los alimentos básicos, productos sanitarios, servicios funerarios, veterinarios o de peluquería y en las obras de adaptación para discapacitados.

Han rechazado también los grupos que sustentan al Gobierno todas las enmiendas del Partido Popular que, además de las reducciones del IVA, solicitaban deflactar la tarifa del IRPF, incorporaban ayudas a los emprendedores, a las pymes y a los autónomos y que demandaban planes de asistencia para las personas sin hogar, para los parados de larga duración y un fondo de asistencia para el empleo juvenil.

Se han negado también a aceptar la deducción del 25% en la subida de los tipos de interés en las hipotecas variables que pedía Ciudadanos. Tampoco han aceptado ampliar hasta finales de febrero de 2023 las rebajas del gas y la electricidad y la bonificación en los combustibles los transportes que planteaba el PNV. Y la misma negativa recibió el plan de ayudas comedor para los niños de familias vulnerables.

Además, en un intento desesperado por dar la vuelta a las encuestas, el proyecto del Gobierno incide en su política de limosnas y subsidios. Que no otra cosa sino limosnas son ese ese cheque para madres o la prolongación de los bonos gratuitos de Renfe. Medidas que lejos de favorecer a los más desfavorecidos son generalizadas y afectan igual a las madres de familias en paro o con el salario mínimo que a las grandes fortunas.

Y lo mismo ocurre con la subida del sueldo de los funcionarios que si se aplican las variables contempladas puede llegar hasta el 5,9%, o con el aumento de las pensiones en torno al 8% con un coste de 17.000 millones para las arcas del Estado. Medidas que, además de estar descaradamente dirigidas a pescar en dos de los mayores caladeros de votos de la sociedad son, además, insolidarias porque afectan por igual a las pensiones y salarios más bajos como a los más altos, además suponer una discriminación respecto a los trabajadores del sector privado a los que se exige moderación mientras se les encarecen los precios al consumo, las hipotecas y se les suben los impuestos.

Porque entre las medidas fiscales más relevantes que acompañarán a los Presupuestos figura la subida de un punto, hasta el 27%, en la tributación de las rentas del capital en el IRPF superiores a 200.000 euros, y para las plusvalías superiores a 300.000 euros, se elevará hasta el 28%, dos puntos más, mientras que la rebaja en este impuesto sólo afecta a las rentas por debajo de 21.000 euros, lo que excluye a las clases medias y trabajadoras para las que tanto dice trabajar Sánchez pero, vistas sus actuaciones, trabaja sólo para hundirlas.

Y por lo que hace al IVA, la rebaja del tipo del 10% al 4% sólo afecta a los productos de higiene femenina, a los preservativos y los anticonceptivos no medicinales, artículos que para el Gobierno son más importantes que los alimentos básicos, las medicinas o los libros de texto.

Y para muestra un dato, mientras que la previsión de subida de los impuestos se estima en un 8% para el año próximo el gobierno rebaja el crecimiento de la economía a sólo el 2,1%, previsión que además parece utópica e irrealizable cuando todos los analistas y servicios de estudios hablan de un crecimiento en el entorno del 1%. El último el Banco de España que prevé un 1,4% como máximo, 7 décimas por debajo de los augurios del gobierno. Eso sí, nada de recorte de gasto en los ministerios inservibles o de reducir el número de asesores.  Sánchez en estado puro.

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