El Fondo Monetario Internacional (FMI) considera que la decisión del Gobierno de elevar los ingresos públicos a costa de impuestos a bancos, energéticas y hogares de altos ingresos es algo «apropiado» en el contexto actual, pero precisa que los gravámenes a empresas no tienen en cuenta los costes.
«Como se prevé que los precios de la energía permanezcan en niveles elevados el próximo año, recaudar ingresos temporales adicionales para financiar el apoyo a los más vulnerables es una estrategia bienvenida, pero el seguimiento del impacto de las medidas es necesario», señalan los técnicos del FMI en las conclusiones de su revisión anual de la economía española, conocida como ‘Artículo IV’.
En este sentido, el FMI ha indicado que es «apropiado» subir temporalmente los impuestos a empresas y hogares de altos ingresos que se han visto menos afectados por la crisis energética para financiar el apoyo a los vulnerables. Pero matiza que los nuevos impuestos a banca y energéticas se aplican sobre los ingresos y no sobre los beneficios, por lo que no tienen en cuenta los costes.
«Si bien se prevé que los ingresos netos por intereses de los bancos aumenten en el corto plazo de forma paralela a los tipos más altos, las condiciones financieras más restrictivas y las perspectivas macroeconómicas menos favorables podrían incidir de forma sustancial en los costes debido a un aumento de los activos deteriorados en escenarios de estrés», advierte.
También considera «importante» vigilar la incidencia de estos impuestos sobre la disponibilidad de crédito, los costes de crédito y la resiliencia de los bancos, así como sobre los incentivos a la inversión de las empresas energéticas. Además, subraya que estas medidas deben ser temporales.
Ayudas «oportunas»
La revisión del FMI también considera «oportuno» el despliegue de apoyo público para amortiguar el impacto de los precios de la energía. Pero recomienda un «mayor grado de focalización» de las medidas.
Varias medidas, entre ellas la ampliación de los bonos sociales eléctrico y térmico, el aumento del ingreso mínimo vital y la ayuda sectorial directa para las empresas, «han sido dirigidas adecuadamente para beneficiar a los más vulnerables a un coste fiscal relativamente bajo».
No obstante, la mayor parte del apoyo del Estado se ha destinado a medidas no focalizadas, como reducir el impuesto sobre la electricidad o bonificar los carburantes.
«Las políticas de apoyo han de adaptarse a fin de proporcionar incentivos adecuados para reducir la demanda e incrementar la oferta, conteniendo a la vez los costes fiscales», precisa el FMI, que recomienda transferencias directas en lugar de reducir precios, las tarifas por tramos según el consumo total o la expansión de los bonos sociales.
Crecimiento «más débil»
El FMI también avisa que el crecimiento del producto interior bruto (PIB) del país será «relativamente débil» en los próximos trimestres, «debido a una demanda externa débil y al deterioro de la confianza de los consumidores». La actividad económica «debería repuntar en el transcurso de 2023» gracias a que se disipen los problemas de ofertas, a la recuperación de los servicios con contacto intensivo y a la aceleración de inversiones del Plan de Recuperación.
El uso de fondos europeos «está acelerándose», pero el FMI critica la «falta de información sistemática e integral sobre la ejecución, incluyendo aquella en términos de contabilidad nacional».
El FMI ha revisado al 4,6% el crecimiento esperado para 2022; y 1,2% para 2023. De cumplirse estas previsiones, España no recuperará su nivel económico previo a la pandemia hasta comienzos de 2024.
La deuda pública sigue siendo elevada y se necesita un esfuerzo «sostenido» de consolidación. El FMI considera necesario un ajuste de 0,6 puntos porcentuales por año desde 2024 para que España logre una posición fiscal casi equilibrada para 2030.
Respecto a las pensiones, el FMI considera que son necesarias «medidas adicionales» para contrarrestar el aumento del gasto futuro derivado de su indexación a la inflación. Para 2050, la consecuencia de esta medida es elevar el gasto en pensiones en un 3,25% del PIB.
Los niveles y tasas de crecimiento de productividad en el trabajo en España han sido inferiores en los últimos años a las economías semejantes. El FMI considera que esto se debe a la prevalencia de las pymes, la elevada incidencia del empleo temporal y desajustes de aptitudes en el mercado laboral.
En este sentido, el FMI aplaude la reforma del sistema de formación profesional, así como la ‘Ley de startups’ y la ‘Ley crea y crece’. Pero hacen falta «mayores esfuerzos» para abordar el «elevado número» de umbrales regulatorios asociados al tamaño de las empresas y las diferencias de regulación entre regiones.
Respecto al empleo, el FMI destaca que las reformas laborales aprobadas en diciembre de 2021 están «arrojando resultados positivos en términos de crecimiento del empleo indefinido».
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