El cuento chino

19/11/2010

Miguel Larrañaga. Viernes, 19-11-2010

Parece que ayer las Bolsas se pasaron con el acelerador y algunos de los grandes estaban con el paso cambiado. Pero esto nunca es problema, se busca cualquier excusa y tenemos servido el  retroceso que ellos necesitan y que tanta incertidumbre aporta al pequeño inversor. Y ayer había una excusa muy a mano, aunque nada válida.

A costa de que China ha elevado sus requerimientos de reservas al sistema financiero, se montó una pequeña tormenta que llevó a los índices de segunda división (como nuestro Ibex) a perder todo lo ganado ayer y un poco más en algunos momentos de la sesión. Un lugar mucho más confortable para que se subieran al tren aquellos que se mostraron remisos ayer.

Pero vamos con lo que les quería contar. Señores, lo del coeficiente de reservas chino no es más que eso, un cuento chino. Parte de esta bajada de los últimos días no es sino reflejo del temor a que China suba los tipos de interés para contener la inflación y, en realidad, que haya optado por otra cosa es una gran noticia, porque puede (yo no lo creo, pero hablo de la teoría) que no necesite subir los tipos.

Pues nada. Como afecta a los bancos y ahora ya todo está internacionalizado, fue una mala noticia (sobre todo para ellos) y la excusa perfecta para el recorte. Se ve que muchos de los grandes no se creyeron ayer las subidas europeas, quisieron que las confirmara Wall Street y el cierre europeo les cogió con el paso cambiado, porque a estas alturas ya no hay quien se crea el cuento chino que nos contaron. Protestan por la debilidad del yuan y temen una subida de tipos que lo fortalezca. Inentendible.

Otra prueba. Mientras a nuestro Ibex le daban con auténtica saña, el Dax resistía con pérdidas modestas. Está visto que los alemanes no se dejan engañar tan fácilmente, o que tienen más personalidad, o más dinero, o ambas cosas. Lo confieso, me muero de envidia con este índice.

Total, que tras la apertura del mercado americano ligeramente a la baja, los índices europeos dedicaron todos sus esfuerzos a un “rally” de última hora, tan tardío como descarado, que deja a más de uno con cara de tonto. En el caso del Ibex fue insuficiente para que nuestro selectivo reflejara ganancias al cierre y se dejó un 0,52%, pero el Dax siguió a lo suyo, apuntándose ganancias del 0,17% y marcando nuevo máximo anual. Unos tanto y otros tan poco…

Tampoco le sirvió el rally al Footsie londinense, que reflejaba pérdidas del 0,62% al cierre, ni al CAC francés, que estuvo toda la sesión más moderado y aprovechando el rebufo alemán logró cerrar con solo unas pérdidas del 0,20%

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