CEOE avanza su rechazo a la propuesta de Escrivá para la reforma de las pensiones

29/11/2022

Luis Martínez del Amo. Los empresarios lamentan la tardanza en abrir la negociación y ven difícil un acuerdo.

Antonio Garamendi (CEOE) y José Luis Escrivá

Antonio Garamendi (CEOE) y José Luis Escrivá

La propuesta de ampliar de 25 a 30 años el período de cómputo para calcular la futura pensión — descartando los dos peores años de cotización — ha despertado duras críticas entre los agentes sociales y dentro del propio Gobierno. Los sindicatos rechazan abiertamente la medida, aunque aplauden el resto de medidas puestas ayer sobre la mesa por el ministro de la Seguridad Social, José Luis Escrivá. La patronal, por su parte, avanza que será difícil llegar a un acuerdo; aunque no advierte del motivo de su descontento. Por último, Yolanda Díaz, la ministra de Trabajo y compañera de gabinete del ministro autor del borrador, considera este un “recorte de derechos” y muestra ya una rotunda oposición.

Fuentes empresariales han afirmado que “de entrada” las propuestas de Escrivá para una nueva reforma del sistema de pensiones disgustan a CEOE, según la agencia Europa Press. La patronal avanza que será difícil concitar su apoyo en la mesa de diálogo social, que prevé reunirse de nuevo en los próximos días.

En la reunión de ayer, el ministro de la Seguridad Social presentó un documento con las propuestas que deberían aprobarse antes de fin de año, si se quiere cumplir con Bruselas y seguir recibiendo el dinero procedente del fondo Next Generation, aprobado para luchar contra la pandemia y hacer la economía más resistente a las crisis.

En el documento dos medidas sobresalen sobre el resto. Por un lado una ampliación del período que se utiliza para calcular la cuantía de las pensiones, desde los 25 años —recién inaugurados; fruto de otra reforma, en 2011—, hasta 30 años; con una salvedad, de esos 30 años se podrían eliminar los dos años con menor cotización.

Y, por otro, una subida automática anual de las bases máximas de cotización, vinculada al IPC más un 1,154% adicional hasta 2050; a fin de lograr que los sueldos altos vayan sumando cada vez una mayor proporción de cotización, y no solo los 4.140 euros primeros euros, como sucede ahora, en números redondos (el resto no cotiza, aunque tampoco se utiliza luego, a la hora de calcular la pensión).

Los sindicatos ya han anunciado su apoyo a esta medida, que contribuiría a reforzar los ingresos de la Seguridad Social, cuyas cuentas arrastran déficit desde hace una década, y sobre la cual se cierne la inminente jubilación de la generación más numerosa de la historia de España, la del llamado ‘baby boom’, nacida entre 1950 y la década de 1970.

Sin embargo, los sindicatos, que se sientan a la mesa de diálogo social con los empresarios y el Gobierno, se han apresurado ya a rechazar el otro punto contenido en el borrador de Escrivá, relativa al incremento del período de cómputo de las cotizaciones que se toman en cuenta a la hora de calcular la pensión inicial.

Según los sindicatos, el incremento no cuenta con apoyos suficientes, ni se halla entre las recomendaciones del Pacto de Toledo, la subcomisión parlamentaria encargada de velar por el funcionamiento del sistema público de pensiones.

Además, según ha añadido el líder de UGT, Pepe Álvarez, la medida es neutra en el balance de ingresos y gastos de la Seguridad Social, como les ha asegurado el propio ministro. “El ministro dice que esto en neutro; si la Seguridad Social ni gana ni pierde, que lo deje como está”, ha dicho el ‘ugetista’, quien confiesa que “no acaba de entender bien la propuesta”.

CEOE avanza su rechazo

Los empresarios, al expresar su malestar y su probable oposición a la medida, que está aún en fase de negociación, no han advertido qué parte del documento merece su repulsa. Sin embargo, lo natural es que este rechazo patronal se centre más bien en la otra medida, el incremento de las bases máximas de cotización, que eleva los costes laborales de los salarios más altos, en un momento en que deberán además abordar otro incremento a partir del 1 de enero.

Y es que en apenas un mes entra en vigor el llamado MEI, o mecanismo de equidad intergeneracional; una sobrecotización que, hasta 2032, elevará las cotizaciones a la Seguridad Social un 0,6% hasta 2032, a fin de enjugar el déficit anunciado por la citada jubilación de los ‘babyboomers’.

Esta sobrecotización — que los sindicatos quieren ampliar hasta 2050 — genera el rechazo de los empresarios; quizás por lo cual Escrivá no ha introducido ninguna novedad en su diseño, tal y como le reclaman los sindicatos.

Mejora en el tratamiento de las lagunas de cotización

La propuesta lanzada el lunes por Escrivá contiene además del alargamiento a 28 o 30 años en el período de cómputo de cotizaciones para la pensión, otras medidas, como una mejora en el tratamiento de las lagunas de cotización para mujeres, y para los hombres que dejaron de trabajar unos años por cuidar a sus hijos, según avanzan en fuentes del ministerio de la Seguridad Social.

Este tratamiento de las lagunas de cotización de mujeres y hombres cuidadores funcionaría —caso de ser aprobado— de forma similar al actual complemento de brecha de género, que incrementa la pensión en los casos mencionados.

Además, el primer borrador de esta segunda pata de la reforma de pensiones Escrivá — que llega apenas un mes antes de que se cierre el plazo, lo que ha motivado quejas de partidos, patronal y sindicatos — también prevé un mecanismo para enjugar las lagunas de cotización entre los autónomos, afirma el ministerio.

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