El DOUE de 12 de diciembre publica una referencia al Informe Especial del
Tribunal de Cuentas Europeo (TCE) 25/2022 «Verificación de la renta nacional
bruta para la financiación del presupuesto de la UE». Dicho informe está disponible en español y tiene 61 páginas. Este comentario se basa en el comunicado de prensa en dicho idioma.
Pagos al presupuesto de la UE basados en la RNB (renta nacional bruta):
Los auditores piden controles más precisos
Los datos de la RNB constituyen una base importante para calcular las
contribuciones de los Estados miembros al presupuesto de la UE. La
verificación de estos datos no es suficientemente precisa, según el informe del
TCE. Aunque, en general, Eurostat (la oficina estadística de la UE) identificó y
abordó de manera eficaz las cuestiones de alto riesgo para la elaboración de
datos de la RNB, no efectuó sistemáticamente en primer lugar los controles
respecto de esas cuestiones ni respecto de los países incluidos en la categoría
de mayor riesgo, y no siempre llevó a cabo esos controles con suficiente
antelación. Por ejemplo, Eurostat no reaccionó con prontitud a la cuestión
relativa al hecho de que las multinacionales reubicaran sus actividades con
fines fiscales.
Las contribuciones de los Estados miembros basadas en la RNB constituyen la
mayor fuente de ingresos del presupuesto de la UE. En 2021, ascendieron a
116.000 millones de euros (alrededor de dos tercios del presupuesto). Eurostat
comprueba la calidad de los datos de la RNB de los países de la UE en ciclos
plurianuales y puede pedirles que ajusten sus estimaciones iniciales — que son
la base para el cálculo de sus contribuciones por parte de la Comisión
Europea— al alza o a la baja. Los auditores comprobaron si Eurostat gestionó
adecuadamente sus verificaciones durante el último ciclo 2016-2019.
La previsibilidad de las contribuciones basadas en la RNB depende de si el
ciclo de verificación, que suele durar cuatro o cinco años, se completa a
tiempo, y de la rapidez con que Eurostat informa a los países de sus
resultados. Los auditores constataron que Eurostat había completado los
controles según lo previsto y facilitado a los países información oportuna sobre
los ajustes. Sin embargo, muchas cuestiones —un 20% más que después del
ciclo anterior— permanecían abiertas en forma de «reservas», por lo que
podría pedirse a los países afectados que paguen más en el futuro.
El nuevo uso de evaluaciones de riesgos y umbrales ayudó a Eurostat a
identificar y mitigar los riesgos al permitirle determinar las cuestiones cuyo
seguimiento era más importante, pero Eurostat no aprovechó plenamente los
resultados de este enfoque para priorizar sus verificaciones atendiendo a las
cuestiones transversales y a los países de alto riesgo. Eurostat asignó una
categoría de alto, medio o bajo riesgo a todos los países de la UE. Sin
embargo, llevó a cabo sus controles en una fase temprana del ciclo, y antes de comprobar los de menor riesgo, únicamente respecto a tres de los siete países
de alto riesgo. De hecho, al final del ciclo de verificación, en torno a una cuarta
parte de las reservas específicas se referían a los cuatro países de alto riesgo
a los que no se había dado prioridad de manera efectiva. Además, comprobó
demasiadas cuestiones con escaso impacto en la RNB. Eurostat tampoco
asigna prioridades a las cuestiones que señala, lo que aumenta el riesgo de
que los países aborden primero las cuestiones de menor impacto. Los
auditores indican que Eurostat debería centrar más su trabajo en cuestiones de
alto riesgo con el mayor impacto potencial en la RNB, ya que esto podría
reducir el número de reservas y hacer que las contribuciones presupuestarias
de los países de la UE sean más predecibles.
Eurostat no reaccionó rápidamente a la cuestión de alto riesgo de que las
multinacionales reubicaran sus operaciones o activos para beneficiarse de
regímenes fiscales ventajosos, a pesar de que los problemas contables en
cuestión ya se conocían varios años antes de que comenzara el ciclo de
verificación. Eurostat también decidió formular una reserva sobre esta cuestión
solo para el período posterior a 2018, dejando incierto el impacto de años
anteriores. Los pagos basados en la RNB de algunos países podrían ser
incorrectos, ya que es posible que sus cuentas anteriores a 2018 no se hayan
calculado con exactitud; otros, como Irlanda, comunicaron datos fiables.
Información de referencia
Cada país de la UE paga al presupuesto de la UE una contribución calculada
como porcentaje de su RNB. Este «tipo de referencia» es el mismo para todos
los países, pero puede variar de un año a otro (por ejemplo, en 2021 fue del
0,84 %). En términos absolutos, Alemania realizó la mayor contribución basada
en la RNB (29.600 millones de euros) en 2021, seguida de Francia (20.300
millones de euros) e Italia (14.500 millones de euros). En el pasado, los países
de la UE habían tenido dificultades para pagar grandes cantidades adicionales
con poca antelación. En 2014, las revisiones de los datos de la RNB dieron
lugar a ajustes sin precedentes por valor de casi 10.000 millones de euros, con
un impacto mayor para algunos países que para otros: el Reino Unido, por
ejemplo, tuvo que pagar 2.100 millones de euros adicionales, es decir, un 21%
añadido a su contribución inicialmente presupuestada. En julio de 2016, Irlanda
notificó un aumento del 24% (39 000 millones de euros) en los datos de la RNB
de 2015 en comparación con 2014, debido a la reubicación de activos de
algunas grandes empresas multinacionales. Tres países informaron a Eurostat
en 2017 de que, desde 2010, habían observado casos específicos de
empresas que habían reubicado activos importantes hacia o desde su país.
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