Simon Cooke, gestor de carteras de renta fija emergente en Insight, (grupo BNY Mellon IM), asegura que que los mercados emergentes representan una oportunidad
«incomparable» para la inversión de impacto. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU hará falta invertir, de aquí a 2030, 2,6 billones$ en 121 países de mercados emergentes y países en desarrollo con rentas bajas, lo que equivale a aproximadamente el 2,5% del PIB mundial de ese año.
La Corporación Financiera Internacional (IFC) ya sugirió en 2018 que las ciudades de
países de mercados emergentes podrían atraer más de 3,1 billones$ de inversión en
energía renovable, transporte público y gestión sostenible de agua y residuos para 2030. Sin embargo, esa cifra palidece ante los 24,7 billones de inversión potencial en edificios sostenibles que podrían construirse en ciudades del mundo emergente, según estima la propia IFC en su informe.
«Las inversiones de impacto en mercados emergentes ofrecen claros beneficios para las personas, el planeta y la prosperidad en general», subraya este experto. «La renta fija corporativa emergente ofrece ahora mismo los rendimientos más altos de la última década, por lo que resulta cada vez más atractiva. Los bonos verdes de mercados emergentes vienen ofreciendo una prima de rentabilidad estructural con respecto a los bonos equivalentes de mercados desarrollados desde 2019», destaca Simon Cooke
«Este aumento de la rentabilidad y la ampliación de los diferenciales se están produciendo en un momento en el que las empresas de mercados emergentes presentan un nivel de endeudamiento que, por lo general, es menos de la mitad del de las empresas estadounidenses y con unas coberturas de intereses en máximos de varias décadas», añade.
Además, «pese al difícil entorno macroeconómico mundial, consideramos que las perspectivas fundamentales para las empresas de mercados emergentes siguen siendo positivas», remarca.
Hasta septiembre de 2022, la emisión de bonos de impacto en mercados emergentes representaba el 31% de todas las realizadas en éstos. El universo de bonos de
impacto denominados en divisa extranjera ya supera los 250.000 millones$ y los 200 emisores.
«La primera generación de fondos de impacto de mercados emergentes invertía casi
exclusivamente en bonos verdes ligados a proyectos con un objetivo medioambiental
específico. A medida que el mercado ha ido evolucionando y madurando, el conjunto de oportunidades en renta fija pública se ha ampliado. Prevemos que este cambio mejorará tanto el potencial de rentabilidad financiera como la amplitud y el alcance del impacto», subraya Simon Cooke.
Este experto recomienda comprobar que el capital realmente se usa para lograr los objetivos positivos que persiguen los inversores.
A 30 de septiembre de 2022, los bonos verdes de mercados emergentes ofrecían un rendimiento del 6,1% frente al 3,8% de los de mercados desarrollados, para la
misma calificación crediticia media y pese a que, en promedio, la duración era unos cuatro años más corta.
Los «mercados emergentes ofrecen oportunidades muy diversas en términos de impacto y de fundamentales, lo que permite que los gestores activos puedan explotar un gran número de oportunidades». El mercado de renta fija emergente en divisas tenía un tamaño aproximado de 4 billones$ al cierre de septiembre de 2022 y está formado por unos 1.500 emisores de 100 países. El mercado de high yield estadounidense tiene un tamaño aproximado de 1,6 billones$, y el de grado de inversión en euros roza los 2,8 billones$.
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