¿Democracia o Justicia?

20/12/2022

Maite Vázquez del Río.

Estas semanas los partidos políticos están jugando fuera de la primera división. De los insultos, encontronazos verbales, malas maneras, mala educación… han pasado a la acción. Mientras los españoles nos empeñamos con la calculadora en mano en poder llegar a final de mes… o de año, los partidos políticos siguen sin resolver lo que la propia Constitución dice: hay que renovar los órganos judiciales cada cuatro años.

Y han pasado más de cuatro. Los jueces que dirigen el Tribunal Constitucional y el Consejo del Poder Judicial (TC y CGPJ, en siglas) siguen siendo los nombrados en la época de Mariano Rajoy. ¿Por qué la importancia de quien gobernaba? Porque, en teoría, decide si los magistrados electos para estas instituciones son de tendencia conservadora o progresista. Y, por tanto, la mayoría conservadora de los jueces no se deja cambiar.

La siguiente pregunta es ¿qué ocurre cuando una mayoría se impone sobre la otra? Pues que los casos que están en los tribunales tienen una resolución muy diferente cuando a quien afecta es a los propios partidos políticos que los han elegido. No hay más que ver: en el caso de los ERE (yo no soy juez para juzgar, sino simple observadora), los socialistas implicados son culpables (e insisto, en mi humilde opinión, con dinero público no se pueden pagar juergas, putas o enriquecimientos personales, que en el caso de Chaves o Griñán, no creo que se beneficiaran de ni un solo céntimo, pero sí de algún que otro voto); en el otro lado, el que afectada al PP está todo el embrollo del caso Gürtel con sus consiguientes ramificaciones. De momento, lo que se está viendo, y sólo en estas dos últimas semanas cuando parecía que los cambios en la judicatura se iban a producir y el PP ha recurrido, es que se han archivado dos causas contra el PP: la de la caja B y, este lunes mismo, la de las comisiones cobradas a empresarios a cambio de obras públicas. ¿Entienden lo que digo? Mi conclusión es que cuando se trata de impartir justicia entre los partidos políticos, la Justicia no es ciega, sino que su balanza oscila hacia el lado de la mayoría. Y los jueces tienen ideología, como todo el mundo.

Y para más bochorno de la situación, y pese a las exigencias de la Unión Europea, en el caso del Tribunal Constitucional, donde el Gobierno decidió cambiar a sus propios representantes, y luego reformar la forma de elección, la mayoría conservadora de esta institución no sólo no deja realizar esos nombramientos, decide que elige a sus propios dos jueces (también conservadores) y tumba su propia reforma.

Ver para creer. Pero el descaro llega hasta tal punto que la propia presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha resumido muy bien la situación, culpando eso sí al Gobierno y a su archienemigo Pedro Sánchez de lo que está ocurriendo: se ha tenido que «elegir entre Justicia o Democracia», ha dicho.

Y en este punto la inconsciente Ayuso ha puesto el dedo en la llaga. Y la respuesta es bien fácil. Mire usted señora Ayuso, todos los representantes que hay en nuestros gobiernos (central y autonómicos), en los parlamentos y Senado los elegimos los españoles. Ustedes eligen a los jueces… Por lo tanto, nos quedamos con la Democracia, aceptando sus reglas, como las que les permiten a todos ustedes, cada vez menos preparados y más mediocres, a gobernarnos y gestionar nuestro dinero, y digo nuestro, porque no es suyo, aunque muchos de ustedes, señores políticos, se lo crean.

Así las cosas, el NO permanente del PP a toda propuesta, aunque sea para ayudarnos a tener mínimos vitales, pensiones más dignas, bonificaciones al combustible, reducciones de IVA, ayudas a quienes más lo necesitan…, y sin ningún recorte como ocurrió en la anterior crisis, no puede interpretarse más que en esa cesta de «noes» está incluida la renovación de los órganos de Justicia. Y no hay que ser mal pensados para ver que el más interesado por la cantidad de casos que tiene pendientes es el PP. Y, miren señores populares, en las urnas de hace tres años lo que salió es que ustedes no gobernaran, con una moción de censura previa, por la elevada corrupción que se estaba detectando entre sus filas.

¿O es que lo han olvidado? Los españoles no lo hemos olvidado. Y en muchas conversaciones de esas de bar se escucha una pregunta, no demagógica, si no real… y si hubiera gobernado el PP durante la pandemia, el volcán de La Palma, y la crisis surgida por la guerra de Ucrania… ¿se habrían acordado de los más vulnerables? ¿seguirían cargándose la clase media como ocurrió entre 2008 y 2011? ¿Darían todo su apoyo a bancos, eléctricas, petroleras… o a quienes pagamos los desmanes de estas empresas?

Por esto, y muchísimo más, a la pregunta de ¿Democracia o Justicia?, la respuesta es más que obvia, DEMOCRACIA. Sólo nos hace falta que todos los partidos acaten sus reglas, y que todos los ciudadanos, incluidos los jueces, también.

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