EthiFinance vaticina un crecimiento del 1,1% del PIB en 2023

29/12/2022

diarioabierto.es. España será la segunda economía de las principales de la Eurozona, después de Francia, que más tendrá que recurrir a los mercados.

EthiFinance Ratings ha actualizado sus previsiones de crecimiento de la economía española para el próximo ejercicio de 2023, al 1,1%, ocho décimas menos que lo previsto inicialmente, por el deterioro de la confianza de los agentes económicos, desde el punto de vista tanto del consumo privado como de la inversión. Se añade la pérdida de renta disponible de las familias, derivada de la subida de precios y la mayor carga financiera que deben soportar tras la subida de tipos de interés, además de la retirada de algunas subvenciones, como la de los carburantes.

La agencia europea de calificación crediticia advierte de la situación de “incertidumbre” por la que atraviesan las economías globales derivada de la “normalización de una política monetaria muy abrupta cuyos efectos todavía no se han trasladado a la economía real”, explicado Antonio Madera, responsable de ratings soberanos e instituciones financieras de EthiFinance Ratings.

No será por tanto hasta, como pronto, finales del primer trimestre cuando se compruebe si la subida de tipos, que la compañía sitúa en un 3% para la Unión Europea y en un 5% para Estados Unidos a lo largo de 2023, presiona o no sobre el potencial crecimiento de los países europeos.

Respecto a la economía española, tampoco se salva de lo incierto de una coyuntura marcada por las tensiones inflacionistas. Las previsiones apuntan a un estancamiento de inflación en torno al 4% que cargará, además, sobre los componentes más estructurales, es decir, los que afectan de manera directa a los productos de primera necesidad y lastran la renta disponible de los consumidores.

“El cambio en la composición de la inflación donde algunos componentes como la energía o el transporte han perdido peso frente a otros, entre los que se encuentra los alimentos. Si bien este cambio se encuentra altamente ligado a causas coyunturales, que podrían revertir en un futuro, avivando las presiones inflacionistas”, matiza Madera, quien ha insistido en los efectos de segunda ronda que “podrían elevar los precios hasta niveles por encima de lo esperado”.

«Los economistas no descartamos una revisión de los objetivos de inflación más allá del 2%, ya que éstos empiezan a ser relativamente laxos no sólo por el entorno de inflación estructural actual, sino también por el cambio de ciclo por el que atravesamos donde el giro hacia el paradigma de la sostenibilidad puede presionar sobre la oferta”, puntualiza.

Antonio Madera también ha querido pronunciarse sobre las últimas medidas adoptadas por el Gobierno para paliar el impacto de la inflación sobre el consumo privado que, según las previsiones de la agencia europea de rating apenas aportará el 1,3% al PIB en 2023: “A lo largo del primer trimestre veremos si los 10.000 millones de euros de coste del nuevo paquete de medidas para controlar la inflación subyacente y evitar que la economía española entre en un periodo de atonía se trasladan de manera efectiva a la economía real y frenan la caída que ya se percibe en el consumo de los hogares”.

Deterioro de la confianza y deuda pública

El crecimiento económico proviene del consumo. Por tanto, si los agentes económicos no consumen, incluyendo el consumo inversión -o capacidad que tienen las empresas para invertir- el potencial de crecimiento de una economía es bajo. En definitiva, “si no invierten las empresas el PIB se estabilizará o será decreciente. Esto sí es un grave problema”, puntualiza Madera, que deja muy claro que “los mensajes que estamos recibiendo en relación a las expectativas y la confianza de consumidores y empresas son negativos”.

En términos de deuda, los estudios de EthiFinance Ratings señalan la mayor sensibilidad de los mercados ibéricos a las posibles subidas de tipos de interés del BCE, por la composición de la deuda pública y privada con un mayor volumen de bonos garantizados suscritos a tipo variable. En la comparativa sobre la necesidad de financiación esperada a lo largo del próximo ejercicio, España será la segunda economía de las principales de la Eurozona, después de Francia, que más tendrá que recurrir a los mercados.

Madera también se ha referido a la crisis energética como “otro riesgo más que, además, podría agravarse por el fin de la política COVID cero por el previsible incremento de la demanda de productos energéticos”.

Por último, el responsable de ratings soberanos e instituciones financieras avisa de la caída de productividad del mercado laboral, así como de la “pérdida de oportunidad que suponen los presupuestos de 2023 para reducción del déficit y abordar un ajuste fiscal en términos absolutos”. En este sentido, Madera se ha referido a Portugal, como “el claro ejemplo de cómo conseguir darle la vuelta a una economía y, por tanto, un modelo a seguir en materia de política económica”.

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