Las expectativas de las pymes españolas para marzo de 2023 muestran una clara desaceleración de la actividad, de modo que solo un 4,3% de estas sociedades creen, en términos netos, que sus ventas crecerán en este período. Son 23 puntos menos que en el semestre anterior.
Es la conclusión de la encuesta que, desde el año 2009, el Banco Central Europeo (BCE), en colaboración con la Comisión Europea, realiza semestralmente a 11.000 empresas (de ellas, 1.300 españolas) sobre el acceso a la financiación de las en el área del euro (SAFE, por sus siglas en inglés). El 90% de las empresas que participan son pymes.
En el caso de las grandes compañías también se detecta una evolución menos favorable de las ventas previstas, aunque ésta seguiría siendo mejor que la de las pymes en España.
En línea con el deterioro de las expectativas empresariales en España, las pymes de la Unión Europea Monetaria se muestran menos optimistas sobre la evolución esperada de la facturación en los próximos seis meses. Un 13% de ellas, en términos netos, esperan que continúe evolucionando favorablemente, porcentaje claramente inferior al reportado en la edición anterior de la encuesta (34%), destaca el análisis “Evolución económica reciente de las pymes españolas y de su acceso a la financiación externa de acuerdo con la encuesta semestral del BCE”, elaborado por Álvaro Menéndez y Maristela Mulino, del Departamento de Análisis Macrofinanciero y Política Monetaria del Banco de España, y publicado en su Boletín Económico.
Este pesimismo contrasta con el hecho de que, entre abril y septiembre de 2022, las empresas españolas mantuvieron, en conjunto, una evolución favorable de su actividad. El número de pymes españolas que declararon un aumento de las ventas en el período de referencia fue, por tercera vez consecutiva, superior al de las que señalaron lo contrario, lo que indicaría una prolongación de la pauta de recuperación, tras el fuerte descenso de facturación registrado en 2020 como consecuencia de los efectos generados por el COVID-19.
La diferencia entre ambos grupos fue del 18,6%, dato que es claramente superior al de la edición anterior de la encuesta (6,9%), si bien es ligeramente inferior al que reflejaban hace seis meses las expectativas para este período (27,5%).
No obstante, los expertos del Banco de España destacan que «la evolución de las pymes españolas habría continuado siendo más desfavorable que la experimentada por las empresas de mayor dimensión, resultado que también se observa en el conjunto de la UEM».
Incremento generalizado de los costes
La SAFE muestra un incremento generalizado de los costes. El 65,2% de las pymes españolas han aumentado sus costes laborales, y un 94%, que lo habrían hecho el resto de sus costes de producción. Estas cifras no solo representan máximos históricos desde el inicio de la serie, sino que además se sitúan claramente por encima de las registradas en el caso de los incrementos en la facturación. De este modo, los aumentos de los costes de producción tuvieron un impacto significativo sobre el comportamiento reciente de los resultados empresariales.
Así, entre abril y septiembre de 2022, la proporción de pymes españolas que declararon un descenso de sus beneficios superó de forma amplia a la de las que manifestaron un aumento de éstos, con una diferencia entre ambos grupos de un 25%, dos puntos más que en la edición anterior de esta encuesta.
También una mayoría de las compañías de mayor dimensión declararon un
descenso de sus beneficios, y el porcentaje neto se situó en un –8%, tras las dos ediciones anteriores, en las que se observaron porcentajes positivos.
Un indicador que evalúa de manera sintética la vulnerabilidad de las empresas, a
partir de la evolución de su situación económica y de su nivel de endeudamiento, muestra que el porcentaje de las pymes españolas más vulnerables
ha permanecido estable en el 7% entre abril y septiembre de 2022.
La proporción de compañías con una evolución más favorable de su situación económica y financiera se ha mantenido en el 3,7%.
Deterioro en el acceso a financiación
La percepción de las pymes españolas sobre el grado de accesibilidad a préstamos bancarios, su principal fuente de financiación, reflejó, por primera vez desde 2013, un deterioro entre abril y septiembre de 2022, ya que la proporción de las que detectaron una mejoría en este aspecto fue 11 puntos inferior a la de aquellas que percibieron un empeoramiento. Pero el deterioro ha sido más moderado que el que anticipaban seis meses antes.
El porcentaje de pymes que tuvieron dificultades para obtener financiación bancaria repuntó ligeramente en España, hasta casi el 10%, un punto y medio más que seis meses antes.
No obstante, tanto en España como en la UEM, el grado de deterioro registrado estaría muy por debajo de los valores observados durante la última crisis financiera, y en particular en 2009, cuando se registraron porcentajes negativos de hasta
el –37% en España y del –22% en la UEM.
Las pymes, tanto españolas como europeas, anticipan para el primer trimestre de 2023 una notable intensificación del deterioro en el acceso a la financiación, relacionado con un empeoramiento de las perspectivas económicas generales.
No obstante, la financiación no es la principal preocupación de las pymes. Lo que más preocupa es el incremento de los costes de producción (el 22% de las pequeñas empresas lo cita como el principal problema al que se enfrentan), mientras que el acceso a la financiación es el factor menos relevante (sólo lo citan el 6%).
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