Cenas con alma

16/01/2023

Carmen Duerto.

Las organizaciones de ayuda social suelen acudir a grandes empresas a solicitarles fondos para sus campañas. Acción Contra el Hambre es una de ellas y José Luis Leal o Emilio Aragón, son miembros activos de esa ONG.

Dado que extender un cheque para una acción solidaria es una rúbrica fría, aunque desgrave lo mismo que hacerlo con magia, el ron guatemalteco Zacapa decide ayudar a la ONG internacional con algo relacionado con lo que ellos saben, la gastronomía. Desde hace nueve años participan en una campaña que se llama  “Cenas con alma” (Soul Food Nights). Son más de veinte cenas especiales a lo largo del año. Repartidas por Barcelona, Madrid o Valencia, a las que sólo pueden asistir veinte comensales.

Lo especial de estas experiencias es que son únicas en todo, emplazamiento, comensales y viandas. El espacio no es un restaurante al uso, puede ser una floristería, una galería de arte o puede que te rodeen con muebles de diseño o que te creas que estás en una selva con plantas carnívoras o que cenes enfrente de una mega obra de video arte y que al cuarto plato te produzca un efecto magnético como si estuvieras dentro del cuadro. Cenas, conversas y bebes como pez en el agua pero sin que tengas nada que ver con lo que te rodea y a sabiendas que nunca más se volverá a repetir.

También, lo mágico de la experiencia son los comensales, la miscelania. Cuando llegas a la cita no sabes con quién vas a compartir tu mojito de ron Zacapa, puede ser un guitarrista flamenco, o Jorge Redondo que acaba de probarle un traje a Naty Abascal, o Nicolás Coronado y su novia que hace yoga, un empresario solicitado o una presentadora de informativos, como Cristina Villanueva.

Esto en cuanto a puesta en escena y comensales, pero la experiencia gastronómica es brutal. No sólo porque el menú se crea para esa noche y cada plato va acompañado de un coctel ad hoc que Ramon Parra, embajador de Ron Zacapa, y su equipo preparan al momento con un destilado que tiene más de 23 años y ha dormido en barricas de Jerez o de Bourbon, es que todo es único y no se volverá a repetir.

Sé que ese daiquiri de cilantro no lo beberé nunca más pero, a Dios pongo por testigo, que no lo olvidaré nunca porque tanto el chef como el coctelero te hacen viajar con sus explicaciones y consiguen que te traslades a los templos de Tikal con una arepa de yuca en una mano y en la otra, para no molestar al sagrado Jaguar de la pirámide, con una empanada bogotana. El asunto es que una zanahoria o un tomate en las manos de los cocineros que obran el milagro de las Cenas con Alma, es que cobran vida en la boca y ya ni te cuento lo feliz que hacen a la microbiota.

En España cada vez hay más cocineros extraordinarios y los que participan en estas cenas solidarias lo son y además brillan con estrellas propias en el firmamento Michelin: Andoni Luis Aduriz, Erwin Rodríguez, Diego Guerrero, Pepa Muñoz o Joel Castanyé.

Todos sabemos que el placer y lo exclusivo no tiene precio pero hay que aportar algo a Acción Contra el Hambre y eso se traduce en 250 euros por comensal. Para vivir la experiencia es necesario reservar en www.feverup.com y cruzar los dedos para que haya plazas.

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