En cuanto a la inflación en su conjunto, las previsiones de enero apuntan a un estancamiento en torno al 4%, en media anual. “El cambio en la composición de la inflación donde algunos componentes como la energía o el transporte han perdido peso frente a otros, entre los que se encuentra los alimentos. Si bien este cambio se encuentra altamente ligado a causas coyunturales que podrían revertir en un futuro dado el fin de las medidas de contención (bonificaciones al precio de la gasolina…), avivando aún más las presiones inflacionistas”, matiza Antonio Madera, responsable de Ratings Soberanos e Instituciones Financieras de EthiFinance Ratings, que también ha insistido en el riesgo que suponen los efectos de segunda ronda que “podrían elevar los precios hasta niveles por encima de lo esperado”.
«Los economistas no descartamos una revisión de los objetivos de inflación más allá del 2%, ya que éstos empiezan a ser relativamente laxos no sólo por el entorno de inflación estructural actual, sino también por el cambio de ciclo por el que atravesamos donde el giro hacia el paradigma de la sostenibilidad puede presionar sobre la oferta”, subraya.
El sector exterior, es el segundo gran afectado tanto por la coyuntura de precios -en máximos históricos- como por la contracción de la demanda a nivel global. De hecho, se espera que España cierre este 2023 con un déficit comercial del -0,4%. Según las previsiones de EthiFinance Ratings, las exportaciones se desplomarán casi 14 puntos, hasta el 2,2% este año, desde el 16,1% de este ejercicio de 2022, mientras que las importaciones se contraerán desde el 9,4% al 2,6%. A este respecto, Madera destaca que «la importante caída de las exportaciones es una muy mala noticia para la economía española. La situación actual de los precios está afectando de manera negativa a la competitividad de las ventas españolas a mercados exteriores, especialmente a las que se producen dentro de la Unión Europea, área en la que se están sufriendo las mayores consecuencias de la invasión de Ucrania y la subida de los costes energéticos. Así, Europa está buscando mercados más competitivos al objeto de rebajar sus costes».
A lo anterior se añade un notable decrecimiento de la producción, principalmente en el sector de bienes de equipo, que en el caso de España disminuirá su peso 3,4 puntos, desde el 6,2% del pasado año al 2,8% de este 2023. Es por ello por lo que «urge que se desarrollen nuevas políticas de apoyo que fortalezcan la industria española y la competitividad de nuestras empresas exportadoras hacia terceros mercados, más allá de la Unión Europea, así como que se refuercen los programas para impulsar y fomentar la internacionalización del tejido empresarial de España. El sector exterior debe continuar siendo uno de los pilares maestros de la recuperación económica. No podemos perder el terreno ganado en la última década».
La construcción, sin embargo, se mantendrá relativamente estable, en niveles del 3,1%.
Con todo ello se espera que la economía española acabe el ejercicio con un mínimo crecimiento del 1,1% y que la tasa de paro aumente de modo leve hasta el 13,2%.
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