La comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo logró un acuerdo sobre las nuevas normas de capital para la banca, que traducen al marco de la Unión Europea las directrices de Basilea III.
Por un lado, se limita el uso de modelos internos para calcular el riesgo de las carteras de los bancos europeos, ya que tienden a subestimar las necesidades de reservas. Pero, por otro, se suaviza el aumento de requisitos de capital para los bancos.
Esto entra en contradicción con las normas internacionales aplicadas por el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea.
«Los eurodiputados estuvieron de acuerdo en la necesidad de implementar fielmente la reforma de Basilea III, pero evitando un aumento significativo de los requisitos de capital generales para el sistema bancario de la UE», señala un comunicado de la Eurocámara.
«A pesar de incluir algunas especificidades de la UE, el Parlamento Europeo está comprometido a implementar en la legislación europea lo más estrechamente posible los acuerdos de Basilea III», insiste en un comunicado.
El Parlamento Europeo hace esta propuesta pese a que el Banco Central Europeo y todos los supervisores en la Eurozona criticaron las «desviaciones» respecto a Basilea III, y avisaron que el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea puede decir que la UE no cumple con los estándares globales diseñados para evitar que se repitan crisis financieras como la de 2007.
La propuesta inicial de la Comisión Europea ya suavizó las exigencias internacionales con el fin de reducir el 10% de aumento de los requisitos de capital. Y la posición acordada por el Parlamento Europeo, en línea con la adoptada en noviembre de 2022 por los Estados miembros de la UE.
La solución planteada por los eurodiputados es que el riesgo calculado con los modelos internos no puede ser inferior del 72,5% del estimado por el modelo global. Pero se aplicará un período de transición para los activos de bajo riesgo, como las hipotecas. La Comisión Europea había propuesto un periodo de cinco años -desde la entrada en vigor de la regla en 2025 hasta 2030- y el Parlamento Europeo ha incluido en su acuerdo que este plazo no se podrá prolongar más de cuatro años adicionales.
Además, los bancos tendrán que informar de su exposición a criptoactivos y aplicar una ponderación de riesgo de 1.250% a estas inversiones, hasta que la Comisión Europea haga una propuesta para aplicar en la UE las recomendaciones de Basilea sobre el trato prudencial a estas operaciones.
La Comisión Europea deberá presentar esa propuesta antes de junio de 2023, para que pueda ser incluida en las negociaciones entre el Parlamento y el Consejo Europeo para la norma definitiva de las nuevas reglas de capital.
El eurodiputado socialista español Jonás Fernández, promotor de la iniciativa, se muestra «particularmente satisfecho» de haber limitado la posible extensión de los periodos transitorios, y también de que que las nuevas normas obligarán a incluir criterios medioambientales, sociales y de gobernanza al evaluar los riesgos.
«A pesar de incluir algunas especificidades de la UE, el Parlamento Europeo está comprometido a implementar en la legislación europea lo más estrechamente posible los acuerdos de Basilea III», dijo en un comunicado.
El Banco Central Europeo, supervisor del sector en la eurozona, ha criticado las «desviaciones» con respecto a estos acuerdos internacionales y advertido de que la UE se expone a que el comité de Basilea considere que no cumple con unos estándares globales diseñados para evitar que se repitan crisis financieras como la de 2007. EFE
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