Alemania y Francia proponen «déficit cero» para 2016

29/11/2011

Maite Vázquez del Río. La "regla de oro" del déficit cero y la "gobernanza" eficaz de las instituciones europeas serán determinantes para evitar la desaparición del euro y una "depresión" de la economía mundial de la que alerta la OCDE.

Alemania y Francia siguen dictando la última palabra y buscando la fórmula para evitar que en futuras crisis volvamos a padecer todo lo que ahora está ocurriendo con la deuda soberana y los ataques al mismísimo corazón de la Unión Económica y Monetaria, el euro. Por este motivo, los responsables políticos de las dos economías más fuertes de la UE creen que la mejor manera es exigir a todos los países de la moneda única que en sus cuentas públicas haya déficit cero a partir de 2016. Así, al menos, esperan introducirlo en la reforma del Tratado de Estabilidad Financiera, según ha confirmado la ministra de Hacienda gala, Valérie Pécresse.

No se trata de crear una Europa de dos velocidades, ni un club integrado sólo por países que aún conserven la «triple A», ya que algunos como la misma Francia están amenazados de perderla a la primera de cambio, sino de lograr una mayor disciplina y equilibrio para los 17 países integrantes de la moneda única. De ahí que la ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno francés, Valérie Pécresse, haya confirmado que Alemania y Francia se encuentran trabajando en una revisión del Pacto de Estabilidad cuyo objetivo es aportar «más disciplina a la zona euro» y que obligará a «todos los países de la moneda única a cumplir la regla del déficit cero. La regla de oro será el regreso al equilibrio (presupuestario) en 2016», ha afirmado la portavoz.

Hasta este momento, en la Europa de los Diecisiete sólo se había hablado de los objetivos de déficit hasta 2014, pero parece urgente que hay que poner los nuevos «listones» a medio plazo, para que los Gobiernos correspondientes acepten la reforma del Tratado de Estabilidad de forma voluntaria y con el único objetivo del «déficit cero». También parece existir un consenso cada vez más extendido de que las institucines europeas deben contar con mayores poder a fin de que su «gobernanza» sea efectiva y puedan dar la imagen ante los mercados de solidez y fortaleza, única vía para ganar la confianza. Sin duda, los nuevos objetivos de décificit para 2016 y un mayor impulso a la gobernanza de la eurozona serán los temas estrella de la próxima cumbre europea, que muchos creen definitiva para avanzar en todos los acuerdos pendientes de desarrollar de la anterior cumbre (finales de octubre).

Malas noticias de la OCDE

Mientras Alemania y Francia continúan sus conversaciones para salvar los «trastos», las nuevas advertencias de la OCDE vienen a poner más presión en la olla en que se ha convertido el euro, confirmando en sus previsiones que auguran cada vez con más seguridad que en 2012 volverá la recesión a la eurozona, mientras alerta que la desaparición del euro podría acarrear una depresión económica sin precedentes en todo el mundo. En estas previsiones Francia sale muy mal parada, con un paro récord -desconocido desde 1996- de más de 2,8 millones de desempleados, un crecimiento económico que a duras penas alcanzará el 0,3% del PIB ycon todas las recomendaciones para realizar reformas en pensionse, funcionarios e incluso desaparición de provincias a fin de encarrilar el déficit público.

La OCDE ve como única solución para el euro que el Banco Central Europeo (BCE) utilice más recursos en su defensa, al tiempo que lanza una nueva advertencia: si no se actúa de forma rápida «las consecuencias serán devastadoras para la economía global». La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) recalca que las medida que se deben adoptar tienen que ser «contundentes» a fin de acabar con la crisis, pese a que en estos momentos toda la eurozona atraviese nuevamente por la recesión, dado que el último trimestre de 2011 acabará con una caída del 1% del PIB europeo y en el primer trimestre del próximo año se espera un retroceso del 0,4%.

«Deben prepararse para lo peor», advierte la OCDE en su último informe, mientras augura un horizonte nada halagüeño, dado que si todos los países actúan de forma aislada en un «sálvese quien pueda» se acabará por romper la unión monetaria y acabar todos en una quiebra desordenada. Para evitar este «desastre», el organisimo internacional recomienda aprobar cuanto antes reformas eficaces, entre las que apuesta por incrementar de manera «rápida, creíble y sustancial» el Fondo Europeo de Estabilidad Finaciera, que en teoría antes de final de este año deberá estar dotado con un billón de euros, además de dar una mayor utilización a los recursos del BCE, frente a las opiniones contrarias de Alemania y Francia.

De no actuarse con rapidez, países amenazados como Italia o España, tendrían muy difícil salir de la crisis, por lo que la OCDE pide a estos mismos países que realicen mayores esfuerzos fiscales para sanear sus cuentas y aprobar reformas estructurales profundas en sus mercados laboralse y de productos, elementos que en su conjunto son «indispensables» para que pueda funcionar la unión monetaria.

En todo caso, la OCDE reconoce que la situación económica sufre tal descontrol que es casi imposible predecir qué ocurrirá en los próximos trimestres, por lo que baraja posibles escenarios. Así, el estancamiento de la economía, que denomina «recesión suave» con un crecimiento del 0,2% para comenzar a crecer en 2013 a un ritmo del 1,4%, aunque las condiciones financieras y ajustes fiscales seguirán afectando al crecimiento tanto en 2012 como en 2013.

Además, considera que para evitar que «el virus de la deuda» siga avanzando recomienda que se recapitalice «adecuadamente» a los bancos para que éstos utilicen su capacidad de conceder créditos y pueda haber dinero para financiar la deuda de los Estados solventes con unas tasas de tipos de interés «razonables». Por tanto, la OCDE deja todo en manos de las decisiones políticas y de un compromiso por parte de los Diecisiete de defender de forma coordinada al euro, pese a que en los dos próximos años -en el mejor de los supuestos- la economía mundial se verá afectada por la situación de la eurozona.

El peor de los escenarios sería lo que se denomina «muddling-through», esto es, un sálvese quien pueda, con quitas ordenadas a fin de evitar que se disparen las cláusulas de los CDS (seguros de las emisiones), o lo peor de todo, entrar en un «default» desordenado, con pérdidas grandes para los inversores, quiebras de los bancos sistémicos, contagio a los países con economías sólidas y una recesión profunda de la eurozona con cifras de paro altas hasta 2013, unido a la caída de la inflación en todo el mundo y un «trastorno económico colectivo». Incluso si tan solo uno o dos países se salieran del euro tendría «consecuencias dramáticas».

Todo ello traería una pérdida masiva de riqueza, quiebras y colapso de la integración europea, lo que a su vez llevaría a una «profunda depresión» a la economía mundial, si Europa persiste en su «indefinición», además de una evolución caótida de los mercados y un importante deterioro económico, con el hundimiento de una o más instituciones financieras de gran tamaño.

Ante estos graves peligros, la OCDE concluye aconsejando una «solución rápida a la crisis del euro», con la aplicación inmediata de medias políticas para evitar el contagio a otros países si se logra romper el vínculo entre deuda soberana y la necesidad de recapitalización de la banca. Para ello, deberá comenzarse cuanto antes a dar señales de un compromiso político «claro y creíble».

Aunque también Estados Unidos deberá hacer sus deberes con un duro y reprogramado ajuste fiscal para evitar también la recesión económica. Para esta economía su receta es actuar con su política monetaria.

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