El análisis Los vínculos comerciales de América Latina y el Caribe ante los riesgos de fragmentación geopolítica global, elaborado por Rodolfo Campos y Jacopo Timini, del Departamento de Economía Internacional y Área del Euro del Banco de España, y publicado en el Boletín Económico correspondiente al primer trimestre, avisa que «una fragmentación geopolítica del comercio mundial, caracterizada por el surgimiento de dos bloques de países que restringen el comercio a los países que no pertenecen al mismo bloque, es un escenario que se ha vuelto más probable en los últimos tiempos».
El proceso de globalización vivido en las últimas décadas se está viendo afectado de manera creciente por factores geopolíticos, como demuestran las restricciones impuestas por Estados Unidos en octubre de 2022 a las exportaciones destinadas a compañías con instalaciones en China de semiconductores avanzados y de equipos de fabricación de chips, y las sanciones a Rusia tras la agresión a Ucrania.
«En un hipotético escenario de conflicto comercial entre ambos bloques de países, terceros países se podrían ver afectados directa o indirectamente, con consecuencias para su comercio internacional. La intensidad de los efectos dependerá del grado de las tensiones y del hipotético alineamiento de estos terceros países con los dos principales bloques geopolíticos», advierten los expertos del Banco de España.
¿Cómo afecta este riesgo geopolítico a las perspectivas comerciales y económicas de los países de América Latina y el Caribe? La respuesta no es sencilla, porque estas naciones difieren tanto en su grado de apertura comercial como en la composición geográfica de sus flujos comerciales y, por tanto, presentan una exposición heterogénea al riesgo de una fragmentación del comercio por motivos geopolíticos.
La UE supone el 3% de las exportaciones y el 12% de las importaciones
América Latina y Caribe (ALC) exporta por valor de un 20% de su PIB e importa por valor de un 19%. Porcentajes inferiores a las de otras áreas emergentes de referencia, como Europa del Este (49% y 51%, respectivamente) o los países emergentes del sudeste asiático (39% y 36%, respectivamente).
Los principales socios comerciales de ALC son EEUU, China y la Unión Europea (UE), que acaparan el 65% del total del comercio internacional de la región. El principal
destino de las exportaciones de ALC es EEUU, que recibe el 42% de las exportaciones totales de la región, lo que equivale al 8,5% del PIB regional. China supone el 15% de las exportaciones y el 9% del PIB de ALC. Y la UE, el 3% de las exportaciones y 1,7% del PIB.
Por el lado de las importaciones, las diferencias entre bloques son algo menores. EEUU genera el 34%, que equivale el 6,3% del PIB de ALC. China, el 20% de las importaciones y el 3,7% del PIB. Y la UE representa el 12% de las importaciones totales de la región, lo que equivale al 2,2% del PIB,
México tiene con un grado de apertura comercial muy elevado, similar al promedio
de los países de la UE. Su comercio internacional está muy concentrado en un solo país, EEUU. Las importaciones de México se encuentran más diversificadas que las
exportaciones, aunque el comercio con Estados Unidos excede en mucho
las importaciones provenientes de la UE o de China.
Los países de América del Sur están menos abiertos al comercio internacional que México y, entre aquellos, destaca Brasil como el más cerrado. Además, todos los países tienen en China el principal socio comercial, salvo Colombia y Ecuador. El
comercio con China es particularmente importante para Chile y Perú, por las exportaciones de materias primas mineras (sobre todo, cobre).
La conclusión del análisis es que «América Latina puede aprovechar una
mayor integración comercial con la Unión Europea para reducir los costes derivados de una eventual fragmentación del comercio internacional».
Los acuerdos vigentes no agotan todas las posibilidades de integración comercial entre ALC y la UE. Por un lado, en 2013 entró en vigor un acuerdo comercial multilateral entre la UE, Colombia y Perú, al que se adhirió posteriormente Ecuador. Por otro lado,
el principio de acuerdo alcanzado entre la UE y el Mercosur no ha sido ratificado aún, en parte debido a cierta preocupación entre los socios europeos por sus posibles efectos medioambientales. También el acuerdo entre la UE y México, cuya negociación concluyó en 2020, está todavía a la espera de ser ratificado por las partes.
«Si se profundizara la relación comercial entre ALC y la UE, ésta podría compensar gran parte de las pérdidas comerciales causadas por la fragmentación geopolítica», insisten los expertos del Banco de España.
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