Vamos bien, pero «por si acaso»…

17/02/2023

Maite Vázquez del Río.

Estas últimas semanas asistimos a un aluvión de resultados de empresas, bancos y macroeconomía. Parece que pese a los malos augurios por el viento en contra de una pandemia aún sin controlar del todo, la guerra en Ucrania y los elevados precios energéticos no ha ido tan mal.

Los grandes beneficiados han sido los bancos que, además con la continuada subida de tipos de interés, se siguen frotando las manos, y no descartan seguir batiendo récords de beneficios, pese al tributo impuesto temporalmente a sus ganancias.

Las energéticas, también castigadas con un impuesto temporal, también han registrado suculentas ganancias, y ni el tope ibérico ha rebajado sus beneficios. Eso sí a medio plazo deberán hacer copiosos desembolsos en su adaptación a las nuevas necesidades medioambientales y búsqueda de otras fuentes de energía, que se me antojan a bote pronto menos costosas, porque el viento y el sol son gratis.

Las peor paradas han sido las empresas tecnológicas en 2022. Pero claro no podemos perder de vista la procedencia de esos menores beneficios: con la pandemia hicieron su agosto ya que empresas, trabajadores y gobiernos buscaron en sus productos y recursos la forma de poder trabajar con las restricciones impuestas por culpa del Covid-19. Difícil tendrán superar los datos registrados en 2020 y 2021. De ahí sus menores ingresos y beneficios. De ahí también que ahora tengan que buscar otras soluciones para reducir gastos, y todas ellas coinciden en reducir plantilla, ya que en la época de vacas gordas tuvieron que contratar para poder atender a tanta demanda.

El mismo camino que las tecnológicas han seguido las empresas de logística con Amazon a la cabeza.

Y en el plano macro tampoco nos ha ido tan mal. El PIB ha crecido un 5,5% (en la UE fue del 3,5%) y han mejorado las expectativas para 2023, aunque evidentemente no será tan abultado y rondará el 1,4%. El paro también ha ido muchísimo mejor que en la crisis de 2008, mejorando su calidad y retribución, gracias a la reforma laboral (por mucho que renieguen de ella desde la oposición) y de la subida del SMI, ya mileurista (por mucho que renieguen los empresarios). También la inflación parece seguir bajando y a un ritmo mucho más superior que nuestros socios europeos. Claro que también algo han tenido que ver las medidas fijadas por el Gobierno sobre el IVA, ayudas directas… muy diferentes de aquellos recortes, uno tras otro, impuestos en la anterior crisis.

Vistos en perspectiva los efectos de una crisis (2008/11) y otra (2021/22 y los años que queden), la forma de combatirlas por parte de los gobiernos -no solo los españoles- han sido muy diferentes. Hemos pasado de los rescates, sobre todo a los bancos, a millonarios fondos europeos; de recortes en todos los ámbitos del estado de bienestar a ayudas en favor de los más desfavorecidos.

Sin embargo, los ciudadanos no percibimos esos grandes avances económicos, ni en las empresas que siguen empeñadas en no subir salarios «por si acaso» llegan tiempos peores, ni en la cesta de la compra, que pese a los intentos de reducir su IVA, siguen subiendo ya sin saber por qué, dado que la electricidad ya no está tan alta, ni los combustibles, los componentes llevan meses llegando… y por culpa del «por si acaso» los salarios no suben y los precios siguen sin control.

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