Ministros torrefactados

23/02/2023

Hernando F. Calleja.

Hay varios ministros que, inexplicablemente se mantienen en el Gobierno. Unos, para preservar la coalición PSOE-UP, como la ministra de Igualdad, Irene Montero, que se siente muy segura en su puesto a pesar del estrepitoso fracaso con su ley estrella. Curiosamente es la ministra de Justicia, Pilar LLop la que sufre la desestabilización en su puesto por esta ley, en cuya génesis no estuvo y que, en una carambola trágicómica de esta política, ve a su predecesor, que lo era al aprobarse la ley, premiado con un puesto en el Tribunal Constitucional.

Hay otros ministros que, por razones que se nos escapan, siguen el frente de sus responsabilidades, digamos mejor de sus ministerios, porque la responsabilidad es otra cosa, pese a su manifiesta incompetencia. Tal es el caso de José Luis Escrivá, titular del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

Digamos que el señor Escrivá viene fallando un mes y otro mes en su intento de reforma del Sistema de Pensiones, dejando que el calendario haya superado con creces la fecha a la que el Gobierno se había comprometido con la Unión Europea. Ha dado tiempo incluso a que la lentísima burocracia de Bruselas haya conseguido establecer un mecanismo punitivo que permitirá paralizar y hasta suspender permanentemente las entregas de los fondos europeos a los estados que no cumplan sus compromisos de reformas. Como corresponde a todo mecanismo europeo, el finalmente acordado lleva en su engranaje bastante lubricante para evitar chirridos entre los estados miembros, el principal, una moratoria de seis meses para que los incumplidores se pongan las pilas y aprueben las reformas incumplidas

La inepcia del ministro de Inclusión etc. pone a España en evidencia y ya hemos consumido casi dos meses de esa prórroga sin que sea capaz de consensuar un modelo que Europa pueda dar por bueno, es decir, solvente y suficiente a medio y corto plazo.

Mientras, la deuda de la Seguridad Social crece cada mes y ya supera con holgura los cien mil millones de euros, que no es grano de anís, tras un alza de las pensiones para el año en curso que consideró la subida de la inflación, sin más matices, perjudicando claramente las cuentas de la Seguridad Social y beneficiando, también muy claramente, a Hacienda, que se va a llevar una parte significativa del aumento.

Esta semana pasada han estado en España representantes  del Comité de Control Presupuestario del Parlamento Europeo para conocer, desde distintas fuentes, el uso que se está dando a los fondos europeos y los métodos con que se están distribuyendo (hasta ahora 22.000 millones librados y otros 6.000 millones en vías de libramiento). Es decir, Europa está cumpliendo rigurosamente sus compromisos. Y es España quien incumple en las reformas y quien no aplica la máxima transparencia en la utilización óptima de los fondos recibidos.

Es pronto para conocer la opinión de los comisionados y no vamos a ser derrotistas. Personalmente me tranquilizaría que la Unión diera por bueno lo que se ha actuado, aunque los distintos grupos informantes no han tenido  criterios unánimes, ni mucho menos.

Lo que parece más evidente es que hay ministros de los que urge desprenderse, como la señora Montero, doña Irene para evitar errores, y el señor Escrivá. De hecho, con los Presupuestos aprobados y la capacidad de practicar la rebatiña electoral intacta, prescindir de ellos no solucionará sus fallos estrepitosos, pero a lo mejor nos libran de ridículos y sanciones.

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