Los mercados apuntan a Credit Suisse, que se desploma hasta un 30% en Bolsa

15/03/2023

Miguel Ángel Valero. Los CDS, que cubren el riesgo de impago de la deuda, del grupo bancario suizo se sitúan en máximos históricos mientras el precio de la acción roza su nivel más bajo.

La quiebra del Silicon Valley Bank (SVB) y del Signature Bank en EEUU llega a Europa.  El Banco Nacional Saudí, el principal accionista de Credit Suisse Group, con una participación del 9,88%, ha descartado aumentar su inversión en el banco suizo. Su presidente, Ammar Al Khudairy, alega que la razón «es regulatoria»: «Actualmente poseemos un 9,8% del banco y si vamos por encima del 10% aplicarían nuevas reglas tanto del regulador árabe, del regulador europeo o del regulador suizo y no estamos inclinados a entrar en un nuevo régimen regulatorio».

Las acciones de Credit Suisse llegaban a caer más de un 30% en la Bolsa de Zurich, ampliando a más del 37% la de la última semana y a casi el 40% la acumulada en lo que va de año.

El presidente de Credit Suisse, Axel Lehmann, rechaza ayudas públicas y desvincula su situación de la del Silicon Valley Bank: «Tenemos índices de capital sólidos, un balance sólido».

El CEO del banco, Ulrich Koerner, pide paciencia a los inversores para ejecutar el plan de reestructuración aprobado en noviembre de 2022, que recuerda que es a tres años.

«Ha surgido un nuevo riesgo en la banca europea. Es Credit Suisse. Creemos que muchos inversores se pueden estar preguntando ¿Puede ser el banco suizo el nuevo SVB” en Europa? El tiempo lo dirá, pero desde luego los mercados no cotizan nada bueno. Y más desde el punto de vista del riesgo de crédito», opina Juan José del Valle, de la agencia de valores Activotrade.

Es la opinión de un analista. Pero los CDS (Credit Default Swap) del banco suizo superan  los 800 puntos básicos, situándose en máximos históricos, y su cotización llega a caer un 18% hasta los 1,8 francos suizos, rozando el nivel más bajo de su centenaria historia. Para Juan José del Valle, esta situación de debe a que «el principal accionista del banco parece que podría desvincularse en seguir inyectando liquidez» después de finalizar una ampliación de capital en noviembre de 2022 por 4.000 millones de francos suizos, en referencia al Banco Nacional Saudí.

El efecto SVB parece que deja sin tiempo al Credit Suisse, y aleja a los inversores de las acciones de los bancos. De hecho, para Juan José del Valle, «en el corto plazo, el mejor consejo sería mirar los toros desde la barrera».

Para Jérémie Boudinet, responsable de Crédito de Grado de Inversión de La Française AM, no hay un fallo regulatorio, sino «una historia sobre crecimiento rápido y concentración de depósitos que acaba mal para tres bancos». Silvegate Bank y Signature Bank, ya en liquidación, y el intervenido SVB, que carecían de diversificación en los depósitos.

Recuerda que «el Banco Popular Español se hundió por una estampida bancaria supuestamente inducida por las autoridades locales en junio de 2017, que aconsejaron a comunidades y ayuntamientos que retiraran fondos del banco, ya que se estaba poniendo en duda su solidez financiera».

«El riesgo más evidente es para Credit Suisse, que lleva un tiempo sufriendo sus propios problemas. Su cotización está en mínimos históricos y ha perdido un 70% de su valor desde principios de 2022».

Además, el presidente, y otros representantes de Credit Suisse, están siendo investigados por la supervisor suizo, Finma, para saber si «eran conscientes de que los clientes seguían retirando fondos cuando dijeron en entrevistas a los medios que las salidas se habían detenido».

«Nuestra hipótesis de base es que Credit Suisse puede acabar más o menos dividido, con la venta parcial o total de su franquicia de Banca de Inversión, conservando su rama minorista suiza y parte de su franquicia de Gestión Patrimonial en el extranjero», apunta.

«Si Credit Suisse quebrara debido a una salida sostenida de depósitos, la FINMA estaría dispuesta a actuar muy rápidamente para salvaguardar los intereses de los depositantes, al tiempo que quebraría el resto del banco, a expensas de los accionistas y los tenedores de bonos subordinados. De nuevo, el caso más parecido que se ha dado últimamente fue el del Banco Popular en España, que se vendió por 1 euro al Santander para salvaguardar a los titulares de depósitos y a los tenedores de bonos senior», destaca.

Este experto no ve «ningún motivo fundamental de preocupación» en otros bancos europeos, con «indicadores de depósitos estables, bajos índices de morosidad y elevados colchones de capital».

El problema es la banca ‘en la sombra’, que opera con entidades no reguladas o insuficientemente reguladas. «Los mercados financieros y los reguladores deberían prestar más atención a estos actores, en lugar de a los bancos estadounidenses y europeos, que ya están adecuadamente capitalizados y regulados», opina.

«Por supuesto, el aumento de los impagos en el sector bancario en la sombra tendrá consecuencias para los bancos de todo el mundo, pero las entidades de crédito son lo suficientemente robustas como para soportar tales consecuencias», gracias a que «su naturaleza sobrerregulada debería protegerlos en gran medida».

«Las quiebras de SVB, Signature y Silvergate no son un peligro para EE.UU. ni para el sistema bancario mundial. Sin embargo, muestran claramente la falta de supervisión reguladora del sector bancario en la sombra y los peligros de los bancos que dependen de una frágil base de depósitos», concluye.

Juan Abellán, director del Máster de Mercados Financieros y Gestión de Activos del IEB, aporta más  datos: «la situación de Credit Suisse, no es nueva, ya el año pasado perdió hasta 1.760 millones€. Este año, a las pérdidas de 7.381 millones (en prácticamente todos sus negocios) hay que sumar controversias en su contabilidad financiera con la autoridad financiera de EEUU. Pero aquí no terminan los problemas, aparece SVB y el resto de los bancos medianos norteamericanos que veremos ir sumándose al fondo de rescate creado por la FED; su principal accionista, el Banco Nacional Saudí, declara que no invertirá más (no es sólo por evitar sobrepasar el 10% sino por “diferentes motivos”). Credit Suisse está considerado en Suiza un banco sistémico y sería rescatado, pero se baraja su escisión y venta de diferentes áreas como es la banca de inversión. Veremos en qué termina, de momento, han perdido un 75% de su cotización, antes de ser suspendida y con CDS que alcanzan ya los 800 puntos básicos».

«No hay nada más rápido que el dinero cuando cunde el pánico», señala, pero «la banca europea está más regulada y controlada que los bancos regionales de EE.UU., por ejemplo, en la banca española la cartera de deuda pública, en su mayoría, está clasificada como bonos a coste de amortización, sin venta anticipada y por tanto sin influir contablemente hasta vencimiento y, por supuesto, no es su único activo en cartera, caso de SVB», añade.

Scope augura quiebras de bancos en EEUU, no en Europa

Marco Troiano, responsable de calificación de instituciones financieras de Scope Ratings, echa un capote al Credit Suisse: «puede haber más quiebras de bancos estadounidenses a corto plazo, pero no hay bases para el contagio a Europa». Pero también avisa que «el margen para resultados imprevistos en una situación volátil y cambiante exige cautela».

«En EEUU las autoridades merecen elogios por la rápida resolución de la crisis, pero no tanto por no haberla prevenido», apunta. «Un posible factor de contagio a Europa sería un cambio fundamental en la forma en que los inversores perciben los bancos, que ya no sean las empresas de bajo riesgo que se creía que eran, a pesar de todas las restricciones regulatorias a las que han estado sometidos desde la crisis financiera mundial. Lo vemos poco probable», señala.

El marco regulador y de supervisión de la UE «es más estricto que el estadounidense y abarca un número mucho mayor de bancos por tamaño, en comparación con la situación más fragmentada de EEUU, donde la regulación bancaria está repartida entre organismos federales y estatales y la supervisión de los bancos más pequeños es mucho menos rigurosa», añade.

«Incluso las entidades menos significativas que no están bajo el paraguas de la supervisión del BCE están sujetas a una supervisión prudencial de la liquidez», recalca Marco Troiano. que destaca que un crecimiento muy rápido de los activos en los últimos años como el registrado por el SVB «habría atraído la atención y probablemente habría llevado a una acción supervisora más temprana y menos traumática».

BrigthGate Advisory descarta que haya un efecto contagio como tal, pero avisa. «estamos viviendo una combinación extraordinaria de inflación y subida de tipos con políticas de retirada de liquidez de los bancos centrales y reducción masiva del ahorro familiar.  Lo que ha pasado en SBV nos debería abrir los ojos y pensar que probablemente no serán los únicos que hayan metidos la pata en un entorno tan difícil de gestionar».

«Parece difícil creer que las autoridades bancarias permitieran al banco cubrir depósitos con instrumentos de largo plazo, sujetos a pérdidas en caso de subidas de tipo de interés. Más aún cuando las finanzas de sus clientes, startups tecnológicos, también van a estar perjudicadas por estas subidas», apuntan los expertos de la gestora.

En la misma línea, Paul Diggle, Economista Jefe de abrdn, cree que el efecto directo del sector bancario de EE.UU. a Europa debería ser limitado: «Los bancos europeos están poco expuestos a los depósitos estadounidenses, y el sistema bancario de la zona euro está correctamente capitalizado y ha sido sometido a pruebas de resistencia. Pero el mercado se encuentra claramente preocupado, y el miedo que se propague a los depositantes es actualmente el verdadero factor de riesgo».

Pimco avisa de una recesión en EEUU

La economista de Pimco, Tiffany Wilding, avisa que la crisis de Silicon Valley Bank puede conducir a una recesión en EE UU, a pesar de todos los esfuerzos de la Fed por atajarla, ya que el crecimiento del crédito «se ralentizará aún más», con un endurecimiento de las normas de concesión en los bancos regionales, «temiendo una posible salida brusca de depósitos». “La cuestión no es si la Fed sube 50 puntos básicos o 25 puntos básicos en la reunión de marzo. Más bien se trata de si el ciclo de subidas de tipos de la Fed ha terminado», advierte.

En la misma línea, Generali Investment señala que «estos acontecimientos complicarán aún más la labor de los bancos centrales, que siguen tratando de controlar la inflación». «El endurecimiento conjunto de las condiciones financieras y de las normas de concesión de préstamos aumenta el riesgo de recesión. Salvo una nueva escalada de la tensión en los próximos días, seguimos esperando que la Fed y el BCE contemplen nuevas subidas de tipos en marzo. Una subida de 50 puntos básicos por parte de la Fed parece muy improbable, pero seguimos considerando más probable una subida de 25 puntos básicos que una pausa», añade.

Para la aseguradora de Crédito Coface, la quiebra del 16º banco comercial más grande de EEUU es «un recordatorio de que el impacto del ajuste monetario aún está por llegar», ya que se trata de «una quiebra atribuida a una cartera de clientes poco diversificada, pero también al actual endurecimiento de la política monetaria».

Lazard Frères Gestion destaca que la quiebra bancaria de Silicon Valley Bank (SVB), la mayor desde 2008 en Estados Unidos, «ha trastocado a los mercados de todo el mundo, pero no supone ningún riesgo sistémico para el sector bancario». Sus expertos reconocen, no obstante, que «pone de manifiesto un sentimiento negativo para el sector financiero en general». «Es más, este caso muestra la necesidad de regular por igual a todos los bancos, grandes y pequeños, haciéndoles aplicar las mismas normas de liquidez y capital», añade.

«El SVB parece ser una víctima indirecta de la repentina subida de tipos en Estados Unidos y del plan de «Quantitative Tightening» iniciado por la Fed, que está retirando liquidez de los mercados y, por tanto, indirectamente del sector financiero. Queda por ver ahora los siguientes pasos que darán los bancos centrales para seguir con su labor de contención de la inflación. El contexto reduce la probabilidad de una subida de 50 puntos básicos en la próxima reunión, aunque no debería cambiar en exceso el rumbo de la Fed», apunta.

«La última década de tipos de interés cero ha generado excesos en los mercados, cuyas consecuencias están aflorando con la subida de tipos. Sin embargo, los problemas ya experimentados por los fondos de pensiones británicos no han impedido al Banco de Inglaterra proseguir con su ciclo de subidas de tipos. Los bancos centrales intentan endurecer las condiciones financieras sin provocar una crisis sistémica. Si la situación actual se mantiene bajo control, es muy poco probable que modifiquen su política monetaria», concluye.

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