La mayor oportunidad de las tecnológicas europeas para asumir un papel de liderazgo

16/03/2023

Gilles Samoun (Salesmachine). "Culturalmente, Europa siempre ha sido más conservadora financieramente y ha tendido a evitar el riesgo", señala el fundador de Salesmachine.

Tal vez no sea conocido fuera de Estados Unidos, pero Silicon Valley Bank (SVB) fue fundado hace casi 40 años y desde entonces ha sido una parte fundamental de la historia del ecosistema tecnológico de la zona. Este banco presume de atender a los emprendedores y comprender sus necesidades mejor que cualquier otro, especialización que le ha permitido obtener una gran reputación. De hecho, para acceder al SVB es necesaria una recomendación por parte de un Venture Capital (VC) respetado o de algún otro cliente que ya opere con la entidad.

La crisis a la que se enfrenta SVB se debe principalmente a ese modelo de negocio que ha sido tan popular entre los emprendedores por su rapidez y eficiencia. El banco ofrece dos tipos de servicios a empresas: cuentas de depósito y préstamos de capital de riesgo (lo que permite al usuario prestar su propio dinero). Durante los últimos años, la mayoría de las grandes rondas de financiación del sector tecnológico de Estados Unidos incluyeron tanto capital como deuda, lo que ha llevado a que aproximadamente el 50% del negocio de SVB se centre en estos préstamos.

La semana pasada, sin embargo, ocurrió algo sin precedentes: los clientes retiraron en un solo día 42.000 millones$, equivalentes al 30% de los depósitos del banco. Ningún banco podría soportar esta retirada masiva y, naturalmente, se desató el pánico. Los rumores sobre una posible quiebra de SVB se extendieron rápidamente a nivel global. Por suerte, el Gobierno estadounidense intervino a tiempo y garantizó que la FDIC (Federal Deposit Insurance Corporation) y la Reserva Federal tomasen medidas para asegurarse de que cualquier persona que tuviera una cuenta en la entidad pudiera acceder a sus fondos en tiempo y forma.

Aunque esto ha evitado una crisis sistémica a corto plazo, la situación actual tiene dos efectos negativos en los Estados Unidos. En primer lugar, el SVB no podrá cumplir con los préstamos a los que se había comprometido el último año, lo que dejará a
varias startups y empresas emergentes estadounidenses sin efectivo. Además, esto ha
generado una mayor desconfianza en el sistema bancario y los neobancos, que ya han
sufrido la crisis del bitcoin y de la plataforma de intercambio de criptomonedas FTX en los últimos meses.

Una oportunidad para Europa

Culturalmente, Europa siempre ha sido más conservadora financieramente y ha tendido a evitar el riesgo. En marcado contraste con los Estados Unidos, las empresas tecnológicas europeas recaudan capital pero rara vez levantan deudas. Al ser más conservadoras con el efectivo, están en una mejor posición para resistir esta crisis que va mucho más allá del SVB: la guerra de Ucrania y la consiguiente inflación y aumento de las tasas de interés es algo para lo que Europa está mejor preparada.

Además, las dificultades a las que se enfrenta el ecosistema tecnológico estadounidense presentan una oportunidad para que los competidores europeos sobrevivan y, tal vez, incluso tomen el control y crezcan en el mercado norteamericano. Desde el comercio electrónico hasta la tecnología climática y los modelos SaaS, si las empresas de allí están sufriendo, sus homólogas europeas, bien financiadas y financieramente saludables, se ven bien posicionadas.

Por último, los primeros indicios de esta crisis generalizada en el sector tecnológico se
remontan a los últimos 12 meses, donde unas valoraciones exageradas estaban
alimentando una gran burbuja en el sector. Como resultado de esta fiebre por invertir en tecnología, muchas empresas recibieron efectivo que no necesitaban realmente y lo
aceptaron como red de seguridad. En Europa, las empresas también se beneficiaron de esta tendencia de sobrevaloración y aceptaron el efectivo, pero con un enfoque mucho más conservador en el gasto. Y fue una buena decisión porque hoy, con la actividad de venture capital paralizada, todos necesitan realmente este efectivo.

Gracias a esa actitud conservadora y a ese crédito ganado los europeos pueden hoy comprar tiempo extra para afianzar sus negocios. Así, la capitalización de la burbuja tecnológica liderada por los Estados Unidos ha resultado beneficiosa para Europa.
Aunque serán los próximos meses los que determinarán el impacto final de esta crisis,
Europa parece estar mejor preparada para resistir la tormenta.

 

 

Gilles Samoun, emprendedor, inversor y veterano tecnológico en Silicon Valley. CEO y fundador de Salesmachine.

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