La ley mordaza, todavía

20/03/2023

Josep M. Orta.

Los acontecimientos se suceden a una velocidad impresionante y lo que ayer fue noticia no tarda en caer en el olvido para ceder el protagonismo a nuevos hechos. Además la memoria es limitada y lo que ayer quedó pendiente con frecuencia cae en el sueño de los justos.

Desde que Mariano Rajoy propició en el 2015 que se aprobara una ley que limitando considerablemente los derechos de los ciudadanos los socialistas prometieron una y otra su derogación, sin embargo cuando contaban con una mayoría suficiente para hacerlo iban aplazando cumplir con lo prometido y cuando se decidieron a hacerlo permutaron la simple y llana derogación por una reforma más que limitada y manteniendo los puntos más lesivos.

Los sindicatos policiales se rebelaron con cualquier reforma que limitara su actual impunidad, su palabra tenía presunción de veracidad delante de los tribunales y no siempre habían grabaciones que desmontaran el cooperativismo policial. Además prohibía grabar las actuaciones policiales con lo que el ciudadano estaba indefenso. Además ofrece a los policías la inquietante figura de la “falta de respeto” o “desobediencia” a los cuerpos policiales, lo que ha representado un cajón de sastre en las que cabía todo para sancionar a los ciudadanos, de la que han sido víctimas miles de ciudadanos.

Además los socialistas se negaron en redondo de prohibir el uso de las pelotas de goma que ha provocado graves heridas a los manifestantes si no que los jueces han tenido muchas dificultades cuando han querido investigar el correcto uso de estas armas. Otro punto que los socialistas rechazaban reformar es las devoluciones en caliente, que con relativa frecuencia pone los pelos de punta a los defensores de los derechos humanos.

Estas eran las líneas rojas del ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, que en su época de magistrado en el País Vasco se negó a investigar las supuestas torturas que denunciaban algunos detenidos, situación que ha valido no pocas reprimendas de los tribunales europeos.

En el colmo del cinismos los socialistas han acusado a sus socios de la mayoría de haber boicoteado la reforma cuando queda claro que este partido, cuando ha podido, no ha mostrado el más mínimo interés por cumplir una promesa electoral que tenia amplios consensos no sólo políticos si no sociales. Su propuesta que “todo cambie para que todo siga igual” no ha sido comprada por sus apoyos habituales que han denunciado que la propuesta socialistas sólo era una operación de maquillaje para consolidar. Es evidente que el PSOE está muy cómodo con la actual ley de Seguridad Ciudadana y que los sindicatos policiales tiene una gran fuerza, mientras los ciudadanos cada día ven cada día más limitadas unas libertades reconocidas por la Çonstitución y están más indefensos ante los poderes del Estado (y si además le añadimos sus cloacas…). Y encima los socialistas se hacen pasar por víctimas.

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