
José Luis Escrivá
El Congreso dará luz verde mañana jueves probablemente a la nueva reforma de pensiones. La nueva normativa, que aumenta la cotización de las rentas altas, mejora las pensiones mínimas y aumenta a 27 años el período de cálculo, con un largo período de transición, recibirá el respaldo de ERC, Bildu, PDeCat, Más País y Compromís, según lo previsto; lo que garantiza su convalidación. Sin embargo, durante su tramitación, la norma se abrirá a algunos cambios, de menor calado, según se espera.
La convalidación esperada del real decreto ley, ya vigente, de la segunda pata de la reforma de pensiones Escrivá – el nombre del ministro José Luis Escrivá que ha comandado la negociación – saldrá adelante gracias a los votos de los grupos citados, que se sumarán a los de la coalición de Gobierno, y superan ya los necesarios para salir adelante, sin esperar a lo que hagan grupos como el PP o Vox.
Sin embargo, el Ejecutivo se ha comprometido a tramitar esta norma como proyecto de ley, a fin de que los grupos puedan introducir enmiendas a una ley, que cuenta con el respaldo de la Comisión Europea y de los sindicatos mayoritarios españoles (no así de la patronal CEOE, que rechaza su contenido).
La norma trata de allegar más ingresos a la caja de la Seguridad Social de cara a la llegada a la edad de jubilación de la generación del ‘baby boom’, nacida entre la segunda mitad de los años 50 y finales de los años 70 del pasado siglo; cuyo retiro elevará de forma sustancial el importe de la nómina de las pensiones.
Sin embargo, muchas voces opinan que los cambios introducidos por el Gobierno se quedarán cortos a la hora de aliviar las tensiones de tesorería del pagador de las pensiones, dentro de una reforma que, no obstante, prevé aumentos semiautomáticos de las cotizaciones, en caso de que las sobrecotizaciones introducidas no sean suficientes para equilibrar el gasto.
Un déficit el 5% del PIB en 2050, según Fedea
En esta línea, el director de la fundación de economistas Fedea, Ángel de la Fuente, ha alertado hoy sobre el fuerte incremento del gasto previsto, debido a las medidas introducidas por Escrivá, especialmente por la indexación de las pensiones al IPC; y se ha sumado a las voces que dudan de que esta reforma sea capaz de amortiguar el impacto.
En su informe, titulado ‘Sobre el nuevo decreto de pensiones: algunos cálculos de urgencia’, De la Fuente ha criticado las prisas del Gobierno por aprobar una reforma que tendrá “importante implicaciones” para el sistema de pensiones, y aboga por buscar un consenso durante la tramitación de la norma como proyecto de ley.
En detalle, De la Fuente afirma que la reforma aumentará mucho más el gasto en pensiones que los ingresos por cotizaciones, hasta el punto de generar un agujero en las cuentas públicas cercano al 5% del PIB en 2050, derivado fundamentalmente de la indexación de las pensiones al IPC; frente al 2,4% del PIB de este año 2023 estimado por la propia Fedea (sin tener en cuenta las transferencias del Estado), cantidad que representa en más del 70% del déficit del conjunto de las Administraciones.
Según el economista, las medidas previstas en esta segunda fase de la reforma de pensiones no lograrán enjugar el déficit, que tendrá que ser cubierto con transferencias del Estado de unos fondos que deberán retirarse de otros usos, advierte.
Respecto a los ingresos, De la Fuente hace notar la “discrepancia” entre sus cálculos y los del Gobierno en torno a la aportación que deberán hacer los autónomos, debido al despliegue de la reforma de su sistema de cotización, que aumentará los ingresos en la próxima década, pero a cambio de elevar notablemente las pensiones de estos trabajadores por cuenta propia durante los próximos cuarenta años.
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