Se dispara la probabilidad de una recesión en EEUU

12/04/2023

Miguel Ángel Valero. Los analistas coinciden en que el horizonte del final de subidas de tipos por parte de la Reserva Federal está cada vez más cerca.

Guillermo Santos, socio de iCapital, comenta sobre la inflación en EEUU que «se ha conocido un dato algo mejor que el previsto en inflación general y en línea con lo esperado en la subyacente, lo que supone que por primera vez desde enero de 2021 la inflación general en EEUU es más baja que la subyacente (similar situación sucede en Europa)».

«Parece que las quiebras/rescates de varios bancos regionales americanos, aunque tuvieron lugar en la última parte del pasado mes de marzo, están contribuyendo a la desaceleración del crédito y con él a un posible enfriamiento de la economía USA», añade.

«Los mercados comienzan a descontar con más fuerza que el horizonte del
final de subidas de tipos por parte de la Fed está más cerca y de ahí que el balance para los mercados de acciones y de bonos sea, por ahora, positivo, especialmente en el sector tecnológico, que reacciona con las mayores alzas» a estos datos

 Tiffany Wilding, economista de PIMCO, destaca que el índice de precios de consumo (IPC) de EE.UU. mostró que la inflación subyacente subió en marzo «en línea con nuestras expectativas»·(0,4% intermensual). «También como se esperaba, los detalles del informe sugirieron que el nivel subyacente de la inflación se está moderando de manera más sustancial», apunta.

«La inflación de los alquileres se desaceleró notablemente de un mes a otro, lo que sugiere que los efectos aplazados de la bajada de los alquileres de mercado pueden haber llegado finalmente al IPC. Mientras tanto, no se observan indicios de que el aumento de los precios al por mayor de los vehículos usados se haya trasladado a los consumidores», añade.

El IPC «reafirma nuestra opinión de que la Reserva Federal está muy cerca de dar por concluido su ciclo de subidas de tipos, y que la posibilidad de una nueva subida en mayo es muy remota».

Para Enguerrand Artaz, gestor de fondos de La Financière de l’Echiquier, “la buena noticia —relativa— es el potencial desinflacionista de semejante escenario, que volvería a dar margen de maniobra al banco central, además de validar su eficacia en la lucha contra la inflación. El optimismo de los últimos meses en relación con un posible ‘aterrizaje suave’ ha podido hacer olvidar algo a algunos inversores: acabar con una inflación elevada sin provocar una recesión es un desafío ingente”. 

«Un sector manufacturero que ya se encuentra en una dinámica de recesión, un sector inmobiliario que se contrae claramente, un sistema bancario debilitado por las tribulaciones de los pequeños bancos regionales y un consumo que se estanca en términos reales y que apenas resiste gracias al ahorro acumulado durante los periodos de confinamiento. La economía estadounidense ha emitido durante los últimos meses unas señales evidentes de debilidad que han disparado la probabilidad de una próxima recesión tras uno de los episodios de endurecimiento monetario más fuerte y rápido de la historia», argumenta.

«El empleo parecía el último bastión que aguantaba los embates. No obstante, el conjunto de los últimos datos del empleo estadounidense apunta en la misma dirección: el edificio se tambalea. En casi un tercio de los estados del país, las solicitudes de prestación de desempleo han registrado un incremento de más del 25 % interanual, un porcentaje que no se había observado nunca fuera de un periodo de recesión. Durante los últimos tres meses, los despidos ascienden a 270.000, el nivel más elevado –exceptuando el Covid– desde la recesión de 2008-2009. Aunque el informe de la Bureau of Labor Statistics del mes de marzo sigue siendo sólido, observamos que la creación de empleo se sitúa en su nivel más bajo de los últimos dos años en el sector privado, con una evidente moderación de la inflación salarial», añade.

«Así pues, la tendencia de deterioro es muy clara. Aunque los niveles absolutos no son todavía alarmantes, la gran flexibilidad del mercado laboral debe invitar a la prudencia. El deterioro puede ser tan repentino como brutal, aunque ya hemos superado el punto de inflexión. Si ocurriera, significaría la caída de la última ficha del dominó y arrastraría inexorablemente en su caída a una economía estadounidense que cada vez parece menos capaz de escapar a la recesión. La buena noticia —relativa— es el potencial desinflacionista de semejante escenario, que volvería a dar margen de maniobra al banco central, además de validar su eficacia en la lucha contra la inflación. El optimismo de los últimos meses en relación con un posible «aterrizaje suave» ha podido hacer olvidar algo a algunos inversores: acabar con una inflación elevada sin provocar una recesión es un desafío ingente», concluye.

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