Silvia Dall’Angelo, economista senior de Federated Hermes, argumenta que «los datos económicos europeos se han mantenido sólidos en los últimos tiempos, lo que probablemente refuerce la determinación del Banco Central Europeo (BCE) de hacer frente a la inflación: proseguirá con su ciclo de endurecimiento, al tiempo que probablemente mantendrá un tono restrictivo».
«La evolución de las encuestas sugiere que las repercusiones de las recientes tensiones en los mercados financieros sobre la actividad económica han sido limitadas hasta el momento. De hecho, los índices de gestores de compras (PMI) de la zona euro de abril mostraron una mejora continua, sobre todo en el sector servicios, lo que sugiere que la demanda interna se ha mantenido fuerte. Así lo confirmó la encuesta IFO alemana, que también fue ligeramente mejor de lo esperado en abril», añade.
«Es probable que el BCE suba los tipos en 25 o 50 puntos básicos (pb) en función de la información de que disponga sobre la inflación y las condiciones crediticias. El BCE se enfrenta ahora a un dilema entre la estabilidad de precios y la estabilidad financiera. Las preocupaciones inflacionistas se han mantenido en primer plano, ya que la inflación salarial ha tendido al alza –superando el 5% en el cuarto trimestre del año pasado– y las negociaciones salariales apuntan a presiones adicionales a corto plazo –más recientemente, el sector público alemán ha alcanzado un fuerte acuerdo salarial–. Sin embargo, dado que el actual ciclo de subidas ha sido el más rápido de la historia del BCE, hay razones de peso para ralentizar el ritmo de endurecimiento a fin de evaluar su impacto en el sistema financiero y la economía real. De hecho, el riesgo de que se produzca un accidente grave en los mercados financieros –que afecte a la transmisión fluida de la política monetaria– ha aumentado significativamente al pasar bruscamente las condiciones monetarias de extremadamente acomodaticias a algo restrictivas», argumenta.
«En mi hipótesis de base, el BCE está cerca de su tipo máximo. Es cierto que la reaparición de tensiones en los mercados financieros perturbaría los planes de endurecimiento del BCE tanto en lo que respecta a los tipos de interés como al balance». subraya.
Christophe Grosset, director de ventas para Europa de Spectrum Markets, hace una interesante reflexión: “persisten algunas dudas sobre el alcance de las posibles nuevas subidas de tipos del BCE.- Además, las perspectivas para las empresas europeas siguen siendo desiguales, con un mayor optimismo en la industria y la construcción, mientras que la confianza se ha deteriorado un poco entre los proveedores de servicios y en el sector minorista».
«De cara al futuro, podemos esperar ver un movimiento continuado en el precio de la moneda europea frente a las principales divisas, a medida que los inversores digieren los factores del mercado global, incluidas las esperanzas de una política monetaria estadounidense menos restrictiva, nuevos aumentos de los tipos de interés por parte del BCE y el estado de ánimo hacia los mercados financieros en su conjunto», apunta.
«Quedarse de brazos cruzados hará que la inflación suba», advierte Jonathan Day, gestor de carteras de renta fija en Newton Investment Management (grupo BNY Mellon IM). «Aunque las presiones inflacionarias siguen bastante altas en la Eurozona, las economías de la región que no dependen del sector manufacturero se mantienen relativamente robustas. El verdadero problema para el BCE es la inflación subyacente, que se sitúa en el 5,6%, muy por encima del objetivo a largo plazo del banco central, del 2%», insiste.
«Esto implica que el BCE tendrá que adoptar una postura decididamente agresiva en la reunión del 4 de mayo. No nos sorprendería que la autoridad monetaria europea volviese a subir tipos otros 50 puntos básicos, ya que viene repitiendo que la inflación sigue siendo demasiado alta y que continuará restringiendo su política monetaria», apunta.
«La decisión del BCE también se ve respaldada por otros indicadores, como los rendimientos reales y los diferenciales de los bonos de países periféricos. Los bonos alemanes siguen rindiendo aproximadamente un 0% en términos reales, más de un 1% menos que los bonos equivalentes de Estados Unidos, lo que sugiere que las condiciones financieras en la Eurozona continúan siendo acomodaticias. Esto también se ve reflejado en la estabilidad de los diferenciales italianos: la prima de riesgo del bono italiano a 10 años (el diferencial con respecto al bund alemán a 10 años) se ha mantenido por debajo de los 200 puntos básicos durante la mayor parte de este año, un nivel que no resulta preocupante para el BCE», razona.
«Hasta que la inflación subyacente vuelva a acercarse al 2%, es difícil que el BCE adopte una postura menos agresiva, sobre todo porque las economías de la Eurozona siguen estables y los mercados mantienen su optimismo. Al BCE aún le queda trabajo por hacer», concluye.
Para Ulrike Kastens, Economist Europe para DWS, los datos de inflación «sugieren que el Banco Central Europeo podría desacelerar el ritmo de sus subidas de tipos de interés oficiales hasta 25 puntos básicos en su próxima reunión de mañana, jueves». «El tipo de depósito pasaría entonces del 3% al 3,25%. Hay que reconocer que la tasa de inflación sigue siendo demasiado alta. Subió del 6,9% al 7% en abril de 2023. Sin embargo, por primera vez en varios meses, la tasa subyacente bajó del 5,7% en marzo al 5,6%. Aun así, no podemos relajarnos, ya que, según nuestros cálculos, es probable que la tasa subyacente se mantenga muy por encima de la marca del 5% en los próximos meses», precisa.
«Por otra parte, los datos sobre las condiciones de préstamo y crédito muestran que la política monetaria más restrictiva del BCE se está transmitiendo a la economía real. Después de que las condiciones de crédito ya se endurecieran en los últimos trimestres, volvieron a aumentar en la encuesta de abril. Además, los bancos prevén un nuevo descenso acusado de la demanda en los próximos meses. Por otra parte, la proporción de préstamos rechazados también está aumentando. Todo esto sugiere que es probable que la mayoría de los miembros del BCE se sientan más cómodos con un aumento menor de los tipos de interés oficiales. Sin embargo, esto no debe confundirse con un fin más rápido de las subidas de tipos. El BCE sigue dependiendo de los datos y es probable que continúen las subidas de tipos. Es probable que lo reitere en la reunión del BCE del jueves», subraya.
Alexis Bienvenu, gestor de fondos de La Financière de l’Echiquier (LFDE), destaca que «el plan de actuación del BCE es muy diferente al de la Fed. Como ha afirmado su presidenta, queda mucho por hacer, mientras que la Fed prácticamente ha terminado. El mercado prevé al menos una subida de 25 puntos básicos que colocaría el tipo objetivo en el 3,25 %, pero sin descartar los 50 puntos básicos. También prevé unos tipos terminales próximos al 3,75 % en el tercer trimestre, antes de un eventual giro a la baja a finales de año. Sin embargo, la inflación subyacente de la zona del euro todavía no ha iniciado una trayectoria bajista, lo que deja la puerta abierta a subidas más allá de esta fecha. Sobre este plazo, Lagarde no podrá avanzar mucho. Los próximos datos de inflación servirán de guía”.
Se percibe el final de la subida de tipos
Mondher Bettaieb-Loriot, Head of Corporate Bonds de Vontobel, señala que el considerable endurecimiento de las condiciones crediticias había comenzado en el cuarto trimestre de 2022 y la encuesta sobre préstamos del BCE confirma la presión sobre la demanda de préstamos. La estimación preliminar del crecimiento del PIB de la zona del euro apunta a una moderación (creció un 0,1% intertrimestral, por debajo de la previsión de consenso del 0,2%) y el consumo de los hogares sigue siendo moderado. «Los préstamos a los hogares están aún más correlacionados con el consumo privado, y es probable que sus pautas empiecen a verse más afectadas por los tipos restrictivos», añade.
«Por otra parte, las publicaciones nacionales sobre la inflación de abril también siguen registrando cierta moderación, especialmente en Alemania. Según Barclays Research, la inflación subyacente bajaría del 5,7% al 5,5% interanual, lo que supondría el primer descenso de esta medida en casi un año. En estas condiciones y teniendo en cuenta las turbulencias bancarias suizas del mes pasado, el BCE no tendría por qué subir los tipos de forma tan acusada como se espera. Una subida de sólo 25 puntos básicos (pb) del tipo de interés de depósito en mayo, seguida de otra de 25 pb hasta el 3,5% el 15 de junio, que representaría el tipo Terminal, constituiría un escenario base razonable», argumenta.
«Con todo, el aspecto positivo de los tipos ya demasiado altos y restrictivos es que es probable que los principales bancos centrales están llegando a la recta final de las subidas de tipos. Según una encuesta de Bank of America, la sensación de fin de las subidas se extiende por toda la comunidad de renta fija, con un aumento significativo de las asignaciones a este activo», apunta.

James Athey, Investment Director de abrdn.
James Athey, Investment Director de abrdn, cree que el BCE seguirá «sintiendo la presión de mantener una postura agresiva durante más tiempo, pero es probable que ya hayamos visto el punto más alto del IPC en todas partes y, por tanto, espero que muchas de esas presiones se desvanezcan en los próximos meses».
Paul Diggle, Economista Jefe de abrdn, añade que el BCE «se muestra claramente indeciso entre incrementar los tipos entre 25 y
50 puntos básicos». «En su reunión anterior, el BCE había sugerido una reducción a incrementos más reducidos, de 25 puntos básicos. Sin embargo, los recientes comentarios en la prensa de los miembros más duros del banco central han puesto sobre la mesa una subida mayor, de 50 puntos básicos», precisa.
«Estos miembros apuntan a la fortaleza de las presiones inflacionistas subyacentes generadas por la rigidez del mercado laboral y la fortaleza de la demanda. El resultado de las negociaciones salariales del sector público alemán también favorece el argumento de los miembros halcones, ya que el Gobierno y los sindicatos han alcanzado un acuerdo que supone un aumento salarial medio de alrededor del 6% tanto para este año como para el próximo», explica.
«Nuestra línea de base es una subida de 25 puntos básicos. Esperamos así al menos
otra subida adicional de tipos en la reunión de junio, antes de una pausa y un eventual ciclo de recorte de tipos durante 2024», subraya.
Konstantin Veit, Gestor de carteras de PIMCO, señala que «las presiones subyacentes sobre los precios se mantienen firmes, con la inflación subyacente de la zona euro alcanzando un nuevo máximo del 5,7% en marzo».
«Esperamos que el Banco Central Europeo (BCE) suba los tipos de interés oficiales 25 puntos básicos en su reunión de mayo y que, al igual que en marzo, se abstenga de comunicar expectativas incondicionales sobre la futura senda de los tipos de interés. Aunque el BCE podría revelar ya en mayo su plan para las reinversiones del programa de compra de activos (APP) a partir de julio, creemos que esta decisión se tomará más bien en junio», añade.
Cristina Gavín, responsable de Renta Fija en Ibercaja Gestión, apunta que «el episodio de estrés bancario vivido en marzo no fue suficiente para hacer virar la trayectoria de subida de tipos que se ha marcado el BCE. La publicación de las actas de la reunión de marzo muestra que muy pocos miembros del Consejo de Gobierno apostaron por una pausa ante la coyuntura que se estaba viviendo en ese momento».
«Si a esta convicción que está mostrando la autoridad monetaria europea unimos la escasa relajación que estamos viendo en los datos de inflación subyacente y la notable mejoría en el sentimiento de mercado durante este mes de abril, pocas sorpresas podemos esperar de cara a la reunión de este próximo 4 de mayo en cuanto a la dirección del movimiento. Las declaraciones a las que hemos asistido a lo largo de las últimas semanas por parte de diferentes miembros del BCE parecen indicar que el debate está centrado en la cuantía de la subida, y aunque el mercado da como movimiento más probable una subida de 25 pb, las probabilidades de una subida de 50 pb han ido ganando tracción a lo largo de los últimos días, sobre todo basadas en las declaraciones de Schnabel, uno de los miembros más hawkish del Consejo de Gobierno. Otros miembros como Lane o Villeroy parecen más proclives a una subida de un cuarto de punto», añade.
«En cualquier caso, parece que la subida de esta semana no será la última, y aunque es cierto que las próximas reuniones van a estar muy marcadas por los datos tanto de precios como de crecimiento que vayamos conociendo en los próximos meses, así como del ruido que nos vaya llegando en relación al sistema financiero norteamericano, nuestro punto de llegada se sitúa en el 3,75% para la facilidad de depósito lo que supondría adicionalmente a la subida de 25 de este próximo jueves, dos subidas adicionales de 25 pb en las reuniones de junio y julio», avisa.
François Rimeu, estratega senior de La Française AM, espera que el BCE ralentice las subidas de tipos y solo anuncie un aumento de 25 pb, situando el tipo de depósito en el 3,25% y el tipo Refi (o tipo de refinanciación) en el 3,75%. «Las cifras de
inflación publicadas esta semana, aún demasiado elevadas, sobre todo en lo que respecta a la inflación subyacente, podrían haber llevado al BCE a seguir subiendo los tipos en incrementos de 50 pb. Sin embargo, esperamos que el BCE opte por un enfoque menos agresivo debido a la última Encuesta sobre préstamos bancarios, que indicaba un endurecimiento ya significativo de las condiciones crediticias», explica.
«El BCE reafirmará su enfoque reunión a reunión, en función de las perspectivas de inflación (próximas previsiones en junio), la dinámica de la inflación subyacente y la intensidad de la transmisión de la política monetaria. Christine Lagarde también podría reafirmar que, en el caso base del BCE, cabe esperar más subidas de tipos», añade.
«El BCE anunciará el fin de las reinversiones del APP a partir de finales de junio, al tiempo que seguirá reinvirtiendo el importe de los reembolsos del Programa de Compras Urgentes en caso de Pandemia (PEPP).Teniendo en cuenta que el exceso de liquidez sigue siendo muy elevado (más de 4 billones€), no esperamos ningún anuncio sobre una nueva TLTRO, en sustitución de la que expira en junio», resalta.
Valle, director de renta fija de Generali Investments, adopta otro enfoque: «Las perspectivas de las inversiones en renta fija para los próximos meses no son
negativas. La volatilidad puede seguir siendo elevada, sí, pero los rendimientos que
pueden obtenerse actualmente son en gran medida positivos y capaces de soportar las
fluctuaciones del mercado. Nos acercamos a la fase final del ciclo de endurecimiento
de la política monetaria, y creemos que los tipos, en un futuro próximo, podrían
moverse en el rango observado en las últimas semanas. Incluso el sector del crédito,
tras el buen comportamiento de principios de año, sigue ofreciendo rentabilidades
atractivas, especialmente en los vencimientos a medio-corto plazo, gracias a las
mejores perspectivas macroeconómicas».
«El Banco Central Europeo confirma su postura hawkish, pero las turbulencias del
mercado que han surgido de las tensiones en los sectores bancarios y el riesgo de una
ralentización económica acompañada de un descenso de la inflación son factores que
deberían moderar las próximas decisiones de los bancos centrales. Tras la última
subida de 50 puntos básicos decidida en marzo, la presidenta Christine Lagarde ha
aclarado que no tendrán decisiones precomprometidas y que los próximos pasos
dependerán de los datos y estarán sujetos a la evolución de las tensiones financieras.
En este momento, los mercados están valorando un tipo terminal en torno al 3,5%,
que parece ser un nivel coherente con el escenario macroeconómico general y las
incertidumbres financieras», argumenta.
«El impacto de un alto nivel de volatilidad (negativa) fue duro el año pasado, tras un
largo periodo de volatilidad suprimida por las políticas monetarias acomodaticias de
los bancos centrales. Consideramos que en 2023 los inversores son mucho más
conscientes del riesgo de volatilidad presente en el mercado de tipos de interés. Los
episodios de alta volatilidad deberían repetirse a lo largo del año, como hemos visto en
marzo, debido a varios factores de incertidumbre. Los principales riesgos son que haya
nuevas tensiones financieras, una ralentización económica vinculada a un proceso de
restricción del crédito y un descenso todavía incierto de la inflación», añade.
«Los bonos gubernamentales vuelven a funcionar como factor de cobertura en un
entorno volátil. Durante las turbulencias que observamos en marzo en el sector
bancario, los tipos registraron un descenso muy importante: por ejemplo, los tipos
Schatz bajaron alrededor de 100 puntos básicos en menos de 10 días. Este descenso
compensó la ampliación de los diferenciales de crédito y los bonos corporativos
investment grade de buena calidad ganaron a pesar de los mayores diferenciales. Ahora, los bonos del Estado ofrecen un rendimiento positivo y un nivel de tipos lo
suficientemente amplio como para protegerse de los movimientos del mercado.
Debemos pensar que las inversiones en renta fija, considerando también el crédito,
pueden ofrecer rendimientos de entre el 3% y el 4% y que el carry de los rendimientos
está ayudando a amortizar los efectos de la volatilidad de los tipos», insiste.
«En general, las carteras de nuestras estrategias de bonos en euros están posicionadas tácticamente entre defensivas y neutrales tras los recientes movimientos de los tipos, ya que tenemos expectativas de que los rendimientos en euros se muevan dentro de un rango en las próximas semanas, también si el inicio del endurecimiento cuantitativo por parte del BCE no supone un apoyo. Seguimos con una exposición moderada a la deuda pública periférica en euros, ya que la volatilidad de los diferenciales durante las últimas fluctuaciones del mercado fue bastante limitada. Favorecemos una exposición de duración neutra con rendimientos del Bund en torno al nivel clave del 2,5%. Dado que la curva alemana siempre está bien invertida en los vencimientos más cortos, sugerimos aumentar moderadamente la exposición a los vencimientos más cortos, también porque el BCE está cerca del tipo terminal», razona.
«Creemos que tanto los aspectos técnicos como las valoraciones siguen siendo factores positivos para los créditos con grado de inversión, aunque la estacionalidad y la reciente volatilidad de los bonos corporativos justifican cierta cautela en las próximas
semanas. En cuanto a los sectores, seguimos prefiriendo los financieros a los no
financieros, con preferencia por el segmento a corto plazo, pero la selección de títulos
es fundamental. Dentro de los sectores no financieros, nos mantendremos alejados de los segmentos que probablemente sufran más durante 2023, como el acero, la minería y la construcción, mientras que tenemos preferencia por los segmentos defensivos
(servicios públicos, telecomunicaciones). En general, teniendo en cuenta la inversión
de la curva de tipos de interés hasta la fecha, el segmento de crédito a corto plazo, que
ofrece un rendimiento prácticamente en línea con los vencimientos más largos, es
probablemente una de las mejores áreas de inversión en términos de rentabilidad-riesgo», concluye.
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