Sebastian Vismara, economista global senior de BNY Mellon IM, cree que «aunque la fortaleza del mercado de trabajo y la inflación de los servicios (uno de los componentes más persistentes de la inflación), así como unos indicadores de crecimiento positivos a corto plazo, justifican que se sigan subiendo los tipos de interés, el deterioro del crédito bancario y de los datos del PIB, junto con las señales que indican que la inflación subyacente podría haber tocado techo, llevaron al consejo de gobierno del BCE a moderar el ritmo de subidas».
«La declaración de política monetaria fue bastante equilibrada. El mercado la ha interpretado en clave expansiva porque enfatiza los efectos de las subidas de tipos aplicadas hasta la fecha en las condiciones financieras y monetarias de la región. Sin embargo, la declaración también hace referencia a que los tipos de interés oficiales se elevarán hasta niveles lo suficientemente restrictivos. La reacción del mercado fue relativamente dovish, pero no muy intensa», apunta.
«Sí que sorprendió un poco el anuncio de que el BCE dejará de reinvertir en el programa de compras de activos (APP). Esto es algo que se esperaba que fuese anunciado en julio y que empezase a aplicarse en la segunda mitad del año, pero se ha anunciado en mayo y empezará a aplicarse en julio. Es probable que este adelanto sea una concesión a los miembros más hawkish del consejo de gobierno a cambio de la moderación en el ritmo de las subidas de tipos», explica.
«Seguimos pensando que los tipos tocarán techo entre el 3,5% y el 4% (siempre y cuando las tensiones bancarias en Estados Unidos no vayan a más), lo que significa que aún se aprobará alguna otra subida de tipos. Esta previsión es coherente con la idea de que la economía se mantendrá resiliente a corto plazo, pero que se desacelerará notablemente en la segunda mitad del año y, sobre todo, hacia final de año, en línea con lo que descuenta el mercado», concluye.
Pedro del Pozo, director de inversiones financieras en Mutualidad de la Abogacía, señala que “la actual turbulencia bancaria en EE.UU., aunque radicalmente distinta en concepción, intensidad y alcance que la crisis de Lehman, está actuando proactivamente a favor de acercarnos al final del ciclo de subida de tipos”. “Todos los indicadores macro parecen indicar un freno en la actividad económica de Norteamérica que, aunque mucho menos pronunciado que lo que estimábamos el otoño pasado, debería ser suficiente para continuar en la senda de normalización de precios», añade.
‘’El endurecimiento de las condiciones de crédito bancario es ya una realidad en el mercado financiero», tanto en Europa como en EEUU. «A pesar de las palabras del presidente de la Reserva Federal, Sr. Powell, en el sentido de que no es de esperar que veamos bajadas de tipos de interés este año, la realidad es que se puede estar algún tiempo en la cumbre, pero no indefinidamente’’, concluye.
El economista jefe para Europa de Bank of America, Rubén Segura-Cayuela, mantiene su vaticinio de “dos subidas más de 25 puntos básicos (junio y julio), siendo septiembre la fecha más temprana para que el BCE deje de hacerlo”. “Los riesgos se inclinan claramente hacia una mayor subida por parte de un banco central que sigue siendo extremadamente dependiente de los datos, con mucho peso en la evolución a corto plazo de la inflación subyacente” y no esperan que el primer recorte de los tipos llegue antes de junio de 2024.
“La decisión de ralentizar no se basó en cambios en las perspectivas económicas, los datos de actividad han sorprendido al alza y la descripción de las perspectivas de inflación en la conferencia de prensa fue, en todo caso, un poco más dura. Fue la Encuesta sobre Préstamos Bancarios la que les llevó a 25 puntos básicos”, recalca.
Paolo Zanghieri, economista senior de Generali Investments, destaca varios datos:
- A pesar de la mala cifra del PIB, la demanda interna se mantuvo fuerte en el primer trimestre. El endurecimiento de la política monetaria y de las normas crediticias provocará una contracción de la actividad en el segundo semestre, con un crecimiento de sólo el 0,3% en nuestras previsiones para 2023.
- La inflación subyacente del IPC está disminuyendo muy lentamente y debería mantenerse en torno al 4% a finales de año. Es poco probable que las presiones salariales disminuyan pronto.
«La crisis provocada por la quiebra del Silicon Valley Bank aún no se ha controlado y el uso todavía elevado de las facilidades de liquidez de la Reserva Federal demuestran que el sector bancario se está resintiendo. Esperamos que las condiciones de préstamo se endurezcan aún más, sumándose al efecto negativo de la subida de tipos sobre la demanda. Esto hará que el PIB se contraiga en el segundo semestre, limitando el crecimiento al 0,3% para el conjunto del año», explica.
«La inflación subyacente se redujo ligeramente en marzo (6,4% interanual), y el componente de servicios exrefugio (que preocupa sobre todo a la Reserva Federal) disminuyó visiblemente. La combinación del efecto de base, la desaparición de los cuellos de botella en la oferta y el debilitamiento de la demanda contribuirá a la desinflación. Pero el proceso será lento; a pesar de la desaceleración de la creación de empleo, con casi 1,7 vacantes por desempleado, el crecimiento salarial no va a bajar pronto del 6,4% interanual que registró el salario medio en marzo», advierte.
«A pesar de la preocupación por el sector bancario, la desinflación sigue siendo demasiado tímida y la demanda demasiado sólida para que la Fed atenúe su retórica de halcones. Sin embargo, las actas de la reunión de marzo muestran una creciente divergencia en el seno del FOMC sobre el alcance de un mayor endurecimiento. La Fed cumplió con las previsiones y anunció en mayo una subida de 25 puntos básicos que deja el tipo de interés oficial en la horquilla del 5%-5,25% indicada por los puntos de marzo. Nuestra previsión de crecimiento es menos optimista que la de la Fed y esperamos recortes de tipos en las dos últimas reuniones del año», argumenta.
«El riesgo político reaparecerá, ya que en julio el Congreso tendrá que encontrar un acuerdo para elevar el techo de la deuda. En el pasado, siempre se ha llegado a un compromiso, que implicaba recortes presupuestarios; éste sigue siendo nuestro caso base. Sin embargo, la elevada polarización actual y la insistencia de los republicanos en reducir la financiación de parte de la Ley de Reducción de la Inflación aumentan la probabilidad de un accidente», avisa.
El índice Serix de Spectrum Markets refleja que «los temores hacia la banca de EEUU provocan divergencias en el sentimiento de los inversores minoristas», que oscilan entre la esperanza de que el rescate de First Republic Bank pusiera fin a la agitación en el sector bancario, y el pesimismo, alimentado por las noticias de los problemas de PacWest Bancorp y Western Alliance. El temor al contagio a los bancos europeos hace que lo
«Una de las principales preguntas que se hacen los inversores es si el rescate de First Republic representa el final de una época problemática para los bancos estadounidenses o el comienzo de un capítulo difícil para sus homólogos europeos», afirma Michael Hall, responsable de distribución de Spectrum Markets.
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