Erdogan es el favorito para la segunda vuelta de las elecciones en Turquía

26/05/2023

Miguel Ángel Valero. El ganador deberá gestionar unas bajas reservas de divisas sin alentar una gran depreciación de la moneda y provocar inflación.

Kılıçdaroğlu ¿una esperanza para una lira cada vez más débil?, se pregunta Michał Jóźwiak, Market Analyst en Ebury. «Los dos últimos años no han sido, por decirlo eufemísticamente, el mejor periodo para la lira. Las tremendas tensiones para mantener a raya la galopante inflación (85% en su punto álgido en octubre, ahora en torno al 44%), los excesivos déficits por cuenta corriente y el autoritarismo del presidente Recep Tayyip Erdoğan, combinados con sus ideas poco ortodoxas en relación a la política monetaria, han provocado que el tipo de cambio del dólar estadounidense frente a la lira turca (USD/TRY) se haya multiplicado casi por 2,5 veces», explica.

«Con la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Turquía que se celebrará este próximo domingo, es importante que examinemos el impacto de la campaña electoral en el tipo de cambio de la lira turca y los posibles escenarios para el cruce USD/TRY que se producirán tras el anuncio de los resultados de la votación», apunta.

«Durante la primera vuelta de las elecciones, el presidente en funciones, que luchaba por una segunda reelección, no era en absoluto el favorito en la carrera electoral: la lenta y desorganizada respuesta del partido liderado por Erdoğan a los recientes terremotos, que se cobraron casi 50.000 vidas, colocó al candidato de la oposición, Kemal Kılıçdaroğlu, en una posición de liderazgo», señala.

«Los resultados finales de esta primera votación fueron en cierto modo una sorpresa: el resultado de Erdoğan y el del tercer candidato, un ultranacionalista contrario a la inmigración, Sinan Oğan, han superado con creces las previsiones, a lo que los mercados han reaccionado inmediatamente con un debilitamiento momentáneo de la lira, que perdía un 0,5% en la apertura de la Bolsa el pasado lunes», añade.

«Una victoria de Kılıçdaroğlu, más proeuropeo (en comparación con Erdoğan, al menos) y menos autoritario, conduciría a un cierto fortalecimiento del tipo de cambio de la lira: un cambio de líder probablemente traería cierta esperanza de una estabilización gradual de la economía, actualmente extremadamente inestable, que no permite que la moneda registre ganancias», razona el experto de la fintech.

«Erdoğan es el gran favorito para ganar las elecciones, con una probabilidad de alrededor del 95%. Tendría que producirse un vuelco milagroso de aquí al día de las elecciones para que la oposición le arrebatara el poder. Así pues, a menos que se produzca un resultado excepcional, pensamos que el tipo de cambio de la lira probablemente siga su senda de depreciación gradual. Habrá que esperar a los resultados preliminares de la segunda vuelta electoral, que se anunciarán al día siguiente de la votación, el lunes 29 de mayo y los definitivos el 1 de junio, para comprobar en cuál de los dos escenarios se moverá la economía turca en los próximos meses», remarca.

Reza Karim, gestor de inversiones del equipo de Renta fija de Jupiter AM, avisa que “el principal desafío del partido ganador será sacar a la economía de una situación caracterizada por unas bajas reservas de divisas sin alentar una gran depreciación de la moneda y provocar inflación. Cualquiera que sea el resultado de las elecciones, el partido ganador afrontará la colosal tarea de gestionar la economía otomana. Sin
embargo, si se obtuviera un resultado favorable al mercado podría dar lugar a notables entradas de capitales en el país».

«Las reservas netas de divisas se sitúan en alrededor de 28.000 millones$ sin contar el oro, y dado que Turquía necesita alrededor de 15.000 millones para funcionar con normalidad, su situación cambiaria es muy tensa. A pesar de esto, una señal de cambio de política podría revertir el daño. El sistema bancario tendría que recapitalizarse inmediatamente si se aumentaran los tipos de interés, algo que sería manejable teniendo en cuenta que la política presupuestaria ha sido prudente históricamente».

«Turquía está considerando un déficit cercano al 6% este año, que creemos que sería manejable, aunque el periodo de ajuste se presenta muy complejo, ya que la moneda podría depreciarse, haciendo que la inflación fuera bastante persistente, lo que podría dar lugar a una nueva depreciación cambiaria. No obstante, creemos que es muy posible que la economía pueda solventar con éxito este periodo de ajuste», concluye.

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